El concepto político de la paz: UNIMINUTO presenta en la FILBo 2026 una lectura del legado del padre Rafael García Herreros

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO) presentó la obra El concepto político de la paz: acotaciones hermenéuticas desde el pensamiento garcía-herreriano, del padre Jaime José Salcedo Díaz, PhD en Filosofía y experto en política social. El libro propone una lectura sistemática de la praxis y el pensamiento del padre Rafael García Herreros, fundador del Minuto de Dios, y sitúa su legado en el corazón de los debates contemporáneos sobre paz, justicia y dignidad humana en Colombia.

El lanzamiento se realizó en la tarima del stand 110 del Pabellón 3, segundo piso de Corferias, dentro de las 25 actividades que UNIMINUTO desarrolla en la feria entre el 21 de abril y el 4 de mayo. La obra se inscribe en la línea editorial Libros que transforman, una de las tres apuestas de la propuesta institucional UNIMINUTO Lee, junto con Libros que inspiran y Libros que construyen, articuladas con el lema oficial de esta edición de la FILBo, Escucharnos es leernos.

Más allá de un concepto jurídico: la paz como dignidad humana

Una de las tesis centrales de la obra es que la paz no puede reducirse a una definición meramente jurídico-constitucional. Para García Herreros, influenciado por la Doctrina Social de la Iglesia y por la encíclica Populorum Progressio del papa Pablo VI, la paz es, ante todo, “la dignidad humana desarrollada”. Esa formulación, recuperada por Salcedo, ofrece una entrada filosófica que ubica la paz en el plano ontológico y no únicamente en el institucional.

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Según esta lectura, existe paz cuando el ser humano logra transitar de condiciones “menos humanas” a condiciones “más humanas”, garantizando su libertad, su igualdad y su racionalidad. La paz, en consecuencia, se entiende como resultado de la ausencia de injusticia y de inequidad, y se manifiesta en el desarrollo integral de la persona y de las comunidades en las que habita. Esta perspectiva, propone el autor, vuelve insuficientes las aproximaciones que reducen la paz a la firma de un acuerdo o a la regulación normativa del conflicto.

Pacificadores y comunitarismo: los actores del cambio

La investigación de Salcedo identifica dos motores fundamentales para la construcción de una paz estable. El primero es el Pacificador, entendido como un actor individual con conciencia despierta, que asume el proceso de paz como una práctica racional e intencional de transformación. No se trata de una figura heroica, sino de una posición ética que cualquier ciudadano puede ocupar en su entorno cotidiano.

El segundo motor es el comunitarismo, una categoría social que García Herreros defendió desde 1961, incluso antes de que corrientes filosóficas como las de John Rawls o Amitai Etzioni alcanzaran relevancia internacional. El comunitarismo, en la lectura del autor, se entiende como la suma de voluntades de los pacificadores y como la base para movilizar una transformación social duradera. Este aporte, que el libro reivindica en clave histórica, sugiere que el pensamiento social colombiano ha sido más anticipador de lo que el mainstream filosófico suele reconocer.

Paz Justa y jus post bellum

El libro profundiza en el concepto de Paz Justa, derivado de la tradición de la “Guerra Justa” estudiada por Cicerón, San Agustín y Santo Tomás de Aquino, pero centrado en un escenario distinto: el del jus post bellum, es decir, la justicia que se construye después de la guerra. Esa paz, sostiene el autor, no es un estado estático ni una página que se da vuelta, sino una garantía de no repetición, reconciliación y justicia.

Esta perspectiva se sustenta en principios de redistribución, reconocimiento y representación, que se proyectan sobre las instituciones encargadas de materializarlos. En esa clave, el libro lee a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como un reflejo institucional de esa necesidad de legitimar la durabilidad de la paz a través de mecanismos de reparación, verdad y justicia transicional. La discusión, planteada en el lanzamiento, ofrece herramientas conceptuales para evaluar las experiencias colombianas de los últimos años.

La utopía de la “Universidad de la Paz”

Uno de los pasajes más comentados del libro es el análisis de la propuesta más radical formulada en su momento por García Herreros: transformar las cárceles en universidades. La iniciativa, planteada en un horizonte de profunda renovación social, encontró el rechazo del Congreso de la República y de diversos sectores políticos, que impidieron que en Colombia se cambiaran, en palabras del autor, “los grilletes por los libros”.

Décadas más tarde, esa visión encontró cauces concretos a través de la labor educativa de UNIMINUTO en centros penitenciarios del país, en programas que buscan dignificar a las personas privadas de la libertad mediante la educación superior. El libro recupera esa filiación entre la utopía original y la práctica institucional contemporánea, y ofrece una lectura que conecta el pensamiento filosófico con la política pública educativa.

La paz como ethos de vida

Finalmente, la obra invita a entender la paz no como una teoría académica, sino como un ethos: una actitud de vida y una posición ética frente a la injusticia y la pobreza. Bajo esa perspectiva interdisciplinaria, no hay paz sin vivienda digna, sin salud, sin educación y sin una remuneración justa del trabajo. La paz se desplaza así desde el lenguaje de los tratados hacia las condiciones materiales de la existencia.

El padre Salcedo concluye que la paz es, en última instancia, la restauración del ser humano: un proceso que exige reconocer al otro como ciudadano y como hijo de Dios, y que demanda sumar voluntades para transformar la vida social desde el territorio y las necesidades de la comunidad. Esa fórmula, lejos de ser una declaración piadosa, se ofrece como criterio para evaluar políticas, decisiones públicas y prácticas cotidianas.

Una obra alineada con la apuesta institucional

El concepto político de la paz dialoga directamente con otras publicaciones que la institución ha llevado a esta edición de la FILBo, en particular con La fuerza social del Evangelio, del padre Harold Castilla Devoz, rector general de UNIMINUTO. Ambos textos, desde registros distintos, proponen leer la realidad colombiana a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y plantean la necesidad de traducir esa tradición en prácticas concretas de transformación social.

La obra extiende, además, una conversación de larga duración dentro de la propia institución, en la que el legado del padre Rafael García Herreros opera como referente vivo. El libro reivindica ese acervo no como memoria nostálgica, sino como pensamiento vigente, capaz de iluminar los desafíos del presente.

La FILBo, organizada desde 1988 por la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, es uno de los eventos editoriales más relevantes del mundo hispanohablante. Con la presentación de El concepto político de la paz, UNIMINUTO sitúa la reflexión filosófica y política sobre la paz en el centro de su programación, y reafirma su compromiso con una producción académica que dialogue con la historia institucional, con las urgencias del país y con las preguntas más exigentes del pensamiento social contemporáneo.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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