A pocos días de la segunda vuelta presidencial, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) salió a marcar terreno frente a la manipulación de sus mensajes oficiales. A través de un comunicado del Departamento de Comunicaciones, publicado el 10 de junio, el episcopado expresó su “perplejidad y profunda preocupación” ante la circulación, en plataformas digitales, de publicaciones que presentan interpretaciones parciales de los recientes pronunciamientos episcopales, llegando incluso a utilizarlos para sustentar posiciones políticas determinadas.
El contenido del comunicado
La CEC fue categórica: la Iglesia Católica no realiza política partidista. Las intervenciones públicas de la institución, recordó, están estrictamente ligadas a su misión evangelizadora y no deben interpretarse, bajo ninguna circunstancia, como un respaldo, una oposición o una adhesión a candidatos o proyectos políticos específicos.
El episcopado precisó que los pronunciamientos recientes de la Presidencia de la Conferencia están fundamentados en el Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia y el Magisterio, y tienen como objetivo ofrecer criterios de reflexión para que los ciudadanos participen de manera responsable en la vida democrática del país.
Frente a la circulación de versiones distorsionadas, el Departamento de Comunicaciones instó a la ciudadanía a verificar la autenticidad de cualquier información consultando exclusivamente los canales oficiales de la Conferencia.
Una segunda vuelta de alta tensión
El pronunciamiento no surge en el vacío. Tras la primera vuelta del 31 de mayo, en la que el candidato Abelardo de la Espriella, obtuvo 43,74 % (más de 10,3 millones de votos) y el senador del Pacto Histórico, Iván Cepeda, 40,90 %, el clima político se ha agudizado. La candidata Paloma Valencia, del Centro Democrático, anunció su respaldo a De la Espriella, mientras Cepeda cuestionó inicialmente los resultados preliminares antes de aceptarlos tras la proclamación de las comisiones escrutadoras.
A esa polarización electoral se sumó, esta semana, la decisión de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes que ordenó la suspensión provisional del presidente Gustavo Petro hasta el 21 de junio, mientras lo investiga por su presunta participación en la campaña electoral. La medida ha generado un intenso debate político y jurídico.
En ese contexto, los mensajes episcopales se han convertido en un activo disputado: publicaciones virales han llegado a sugerir un supuesto respaldo de la CEC a alguno de los candidatos, algo que el episcopado ha rechazado de forma reiterada.
La línea sostenida del episcopado
El comunicado del 10 de junio es el último de una secuencia de pronunciamientos que la CEC ha mantenido durante todo el ciclo electoral. Entre el 11 y el 25 de mayo, el Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SERP) realizó la serie de tres webinars “Iglesia, Ciudadanía y Paz”, con la participación de monseñor Héctor Fabio Henao, los laicos Mónica Lauer Pérez y Camilo Cubillos, y de María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz.
El 27 de mayo, a cuatro días de la primera vuelta, la CEC publicó un comunicado dirigido a los candidatos, en el que les pidió ser “artesanos y arquitectos de la paz” y comprometerse explícitamente con el respeto al orden institucional y a los resultados electorales. Y el 3 de junio, ya en plena recta hacia la segunda vuelta, la Comunidad de Presidencia de la CEC publicó el mensaje “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar a Colombia”, dirigido a candidatos y políticos para que cuidaran el tono del debate y evitaran los insultos y descalificaciones.
Una invitación al voto libre
Más allá de la denuncia, los obispos han recordado la importancia del ejercicio democrático en el actual contexto. La Iglesia anima a todos los colombianos a hacer uso de su derecho al voto de manera libre, consciente, informada y responsable. El mensaje pastoral se mantiene centrado en promover el discernimiento, el respeto, la reconciliación y la búsqueda del bien común, sin desviar la atención hacia adhesiones partidistas que el episcopado considera ajenas a su misión.
La advertencia final del comunicado es directa: que los pronunciamientos episcopales sean recibidos en su sentido original y no sean utilizados para profundizar las divisiones sociales o servir a intereses ajenos a la paz del país.








