[Reseña] Halo Wars 2: el juego que demostró que Halo también podía conquistar la estrategia

Por: Juan David Quevedo

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Cuando se habla de la saga Halo es normal pensar en el Jefe Maestro, en los Anillos Halo y en los combates en primera persona. Pocas veces aparece Halo Wars 2 dentro de esas conversaciones, pese a que es uno de los videojuegos más importantes para entender el rumbo actual de la franquicia.

Su historia introduce a los Desterrados, presenta por primera vez a Atriox y ofrece una campaña que muchos seguidores consideran una de las mejores que se han contado dentro del universo Halo.

La existencia de Halo Wars ya era una apuesta arriesgada. En 2009, Microsoft permitió que Ensemble Studios, responsables de Age of Empires, llevaran la franquicia al género de estrategia en tiempo real. La propuesta sorprendió porque Halo siempre había sido identificado por sus disparos en primera persona. El resultado fue un juego que demostró que las guerras del universo Halo podían contarse desde otra perspectiva, con bases militares, grandes batallas, tanques, aviación y cientos de soldados enfrentándose al mismo tiempo. Años después llegó Halo Wars 2, una secuela que muchos no esperaban, que terminó ampliando el universo de la saga de una forma muy importante.

Foto: 343 industries

La historia comienza 28 años después de los acontecimientos del primer Halo Wars. La tripulación de la UNSC Spirit of Fire despierta del criosueño sin saber qué ocurrió durante todo ese tiempo. Bajo el mando del capitán James Cutter, el barco llega al Arca, una gigantesca instalación de los Forerunner encargada de construir los anillos Halo. Allí conocen a Isabel, una inteligencia artificial que les revela la amenaza que domina ese lugar: los Desterrados, un ejército liderado por Atriox que ha conseguido convertirse en una de las fuerzas militares más peligrosas de la galaxia.

Gran parte del peso de la campaña recae sobre el Equipo Rojo, conformado por los Spartan Jerome-092, Alice-130 y Douglas-042. Los tres funcionan como el principal apoyo del Spirit of Fire durante toda la aventura y protagonizan varios de los momentos más memorables del juego. Cada misión consigue transmitir la sensación de que la tripulación está luchando en completa desventaja. Mientras el resto de la humanidad avanzó durante casi tres décadas, el Spirit of Fire permaneció perdido en el espacio. Su tecnología quedó desactualizada y aun así decide enfrentarse a un enemigo que incluso representa un peligro para la UNSC moderna.

Foto: 343 industries

Ese detalle convierte la campaña en uno de los mayores aciertos de Halo Wars 2. La historia consigue que el jugador entienda por qué Atriox inspira tanto respeto. No es un villano que depende únicamente de la fuerza. Es un estratega paciente, inteligente y capaz de anticipar los movimientos de sus enemigos. Cada aparición deja claro que los Desterrados no son una simple versión diferente del Covenant, sino una organización mucho más disciplinada y peligrosa. Esa construcción del personaje explica por qué años después Halo Infinite presenta a esta facción como la principal amenaza para la humanidad. De hecho, jugar Halo Wars 2 antes de Halo Infinite permite comprender mucho mejor quiénes son los Desterrados y cómo alcanzaron ese nivel de poder.

El apartado jugable también merece reconocimiento. Halo Wars 2 adapta muy bien la estrategia en tiempo real a un control de consola. Construir bases, administrar suministros y energía, desplegar infantería, vehículos o aeronaves y aprovechar las habilidades de cada líder termina siendo un sistema muy entretenido incluso para quienes nunca habían probado un RTS.

Foto: 343 industries

Sin embargo, el juego tiene un punto débil que puede frustrar durante las primeras horas. El tutorial explica las bases del sistema, aunque deja por fuera muchas mecánicas importantes relacionadas con mejoras, composición de ejércitos y decisiones estratégicas. Es frecuente descubrir funciones esenciales después de varias partidas o incluso gracias a guías realizadas por la comunidad. Esa curva de aprendizaje puede hacer que algunos jugadores abandonen la campaña antes de descubrir todo lo que realmente ofrece.

En el apartado audiovisual, Halo Wars 2 mantiene un nivel muy alto. Las cinemáticas realizadas por Blur Studio siguen siendo impresionantes varios años después de su lanzamiento. La banda sonora conserva la esencia característica de Halo y acompaña muy bien los momentos de mayor tensión. El diseño artístico de los Desterrados también ayuda a diferenciarlos del Covenant, reforzando la identidad propia de esta nueva facción.

Foto: 343 industries

Quienes terminen la campaña principal todavía encontrarán más contenido gracias a las expansiones publicadas después del lanzamiento. Estas añaden nuevos líderes, modos de juego y capítulos adicionales que amplían la historia sin perder el enfoque estratégico que caracteriza al título.

Halo Wars 2 demuestra que la franquicia Halo puede contar grandes historias sin depender únicamente del Jefe Maestro. Su campaña presenta personajes memorables, desarrolla uno de los mejores antagonistas de toda la saga y ofrece una visión mucho más amplia del conflicto entre la humanidad y sus enemigos. Puede que no sea el juego más mencionado cuando se habla de Halo, pero sí es uno de los más importantes para comprender el presente de este universo. Para cualquier fanático de la franquicia, y especialmente para quienes quieran llegar a Halo Infinite con todo el contexto posible, sigue siendo una recomendación que vale completamente la pena.

| Nota del editor *

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