Por: Juan David Quevedo
Las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo este 31 de mayo de 2026 entraron en uno de los momentos más tensos, luego de que varias encuestas registradas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) mostraran un empate técnico entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Candidatos que representan sectores políticos completamente opuestos y que, a pocos días de las votaciones, concentran gran parte de la atención nacional.
La medición más reciente, realizada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) y divulgada el 24 de mayo, ubicó a Iván Cepeda con el 33,4 % de intención de voto y a Abelardo de la Espriella con el 30,9 %. Aunque Cepeda continúa arriba, la diferencia entre ambos se encuentra dentro del margen de error de la encuesta, razón por la que distintos analistas y medios de comunicación comenzaron a hablar de un “empate técnico”.
La encuesta realizada entre el 20 y el 23 de mayo en distintas regiones del país, contó con una muestra representativa de 2.200 ciudadanos habilitados para votar. Además, la medición fue registrada oficialmente ante el Consejo Nacional Electoral, entidad encargada de regular y supervisar este tipo de estudios durante el proceso electoral.
Los resultados de la encuesta llaman la atención, dado que hace apenas unas semanas Cepeda aparecía liderando cómodamente la mayoría de mediciones, con cifras cercanas al 41 %, mientras que Abelardo de la Espriella figuraba varios puntos por debajo. Sin embargo, en el transcurso del mes de mayo el panorama comenzó a cambiar rápidamente.
Parte del crecimiento de De la Espriella se explica con el fortalecimiento del voto de la derecha y del aumento del rechazo hacia el actual Gobierno. En medio de un ambiente político marcado por la polarización, el abogado barranquillero ha logrado consolidar un discurso centrado en seguridad, autoridad y oposición directa al petrismo, elementos que terminaron conectando con los sectores más conservadores y votantes inconformes.
A esto se suma el desgaste político que ha enfrentado el oficialismo durante los últimos meses. Aunque Iván Cepeda mantiene una base sólida de apoyo, especialmente entre sectores progresistas y jóvenes, varias encuestas muestran que también enfrenta altos niveles de desfavorabilidad, lo que habría frenado parte de su crecimiento electoral en el último mes.

Otro de los factores que ha influido en la discusión pública es el papel de las encuestas. Durante los últimos días, firmas como AtlasIntel, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría han publicado distintos resultados sobre quién lidera realmente la carrera presidencial. Mientras algunas mediciones ubican a Cepeda en primer lugar, otras muestran un crecimiento acelerado de Abelardo de la Espriella e incluso proyectan una segunda vuelta mucho más cerrada de lo esperado.
La situación también abrió un debate sobre la influencia de las encuestas en la opinión pública. Para algunos analistas, estos estudios no solo reflejan el estado de la campaña, sino que también pueden influir en el comportamiento de los votantes, especialmente en quienes todavía no tienen una decisión tomada.
En medio de este escenario, el Consejo Nacional Electoral ha reiterado la importancia de que todas las firmas encuestadoras cumplan con los requisitos técnicos y metodológicos establecidos por la ley. La entidad ha insistido en que cada encuesta se debe publicar con la información relacionada sobre el tamaño de muestra, margen de error, metodología y fechas de recolección, para poder garantizar transparencia durante el proceso electoral.
A menos de una semana de las elecciones, el empate técnico entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella refleja no solo una competencia cerrada, sino también la profunda división política que atraviesa Colombia. Mientras uno representa la continuidad de sectores cercanos al progresismo y la izquierda, el otro se consolida como una de las principales figuras del voto opositor y conservador.
Por ahora, las encuestas muestran un escenario abierto en el que cualquier movimiento durante la recta final de la campaña podría terminar definiendo una de las elecciones más polarizadas de los últimos años en el país.








