Foto: Chajari al Dia

Las cifras son alarmantes. Más de 113 millones de personas sufrieron hambre extrema en 2018. Los conflictos armados son la principal causa de la inseguridad alimentaria en el mundo. Alrededor de 74 millones de personas, o los dos tercios de la población total que sufre hambre en el planeta, viven en 21 países o territorios afectados por conflictos.

La última edición del informe mundial sobre crisis alimentarias elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Europea (UE) y otras organizaciones internacionales, señalan a Yemen, la República Democrática del Congo y Afganistán, como los paises con más hambrunas.

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En América Latina y el Caribe, se contabilizaron en 2018 4,2 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria y que necesitan ayuda urgente (Haití con 2,3 millones), América Central (El Salvador, Guatemala, Honduras y el “Corredor Seco” de Nicaragua con 1,6 millones), y América del Sur (0,4 millones, incluyendo los migrantes venezolanos en Colombia, Ecuador y Perú). No se cuenta a Venezuela por no tener cifras fidedignas, aunque todo el mundo reconoce la crisis que está atravesando. Según la FAO son cerca de 39 millones de personas viven con hambre, en nuestro continente.

Es muy angustiante porque no estamos progresando. Estamos mal, vamos en reversa. Uno puede aceptarlo en un año de una gran sequía o una crisis en un lugar, pero ya cuando son tres años, esto marca tendencia, asentó Julio Berdegué, representante en América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

¿Qué tiene que ver la economía mundial en todo esto?

El crecimiento mundial ha perdido impulso desde principios de año, dejando a la economía mundial en una posición “precaria”, dijo Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nuevamente reiteró su advertencia a los países para que eviten imponer nuevos aranceles. Un aumento de los aranceles en 25 puntos porcentuales en todos los bienes comercializados entre EE.UU. y China reduciría la producción anual en EE.UU. en hasta 0,6 por ciento y hasta 1,5 por ciento en China, dijo. “Estas son heridas potencialmente autoinfligidas que se deben evitar”.

La economía global se beneficiará de la paciencia de los principales bancos centrales, así como del aumento del estímulo del gobierno chino. El FMI pronostica que el crecimiento mundial se recuperará “un poco” en la segunda mitad de 2019 y en 2020, aún así no hay visos que cambie la situación en los países más afectados por las hambrunas. Además, alerta de que la sequía empeorará las perspectivas de producción agrícola en distintas zonas del sur de África y en el Corredor Seco de Centroamérica y de que el fenómeno meteorológico “El Niño” tendrá posiblemente un impacto en la agricultura y los precios de los alimentos en Latinoamérica y el Caribe.

Para abordar eficazmente las crisis alimentarias, los expertos mencionan la necesidad de poner fin a los conflictos, dar más poder a las mujeres, mejorar las infraestructuras rurales y reforzar las redes de seguridad y ayudas sociales. Por ello, piden a la comunidad internacional que invierta en la “prevención” de conflictos y en asegurar una paz sostenible.

Por ahora la economía sigue en sus guerras de aranceles, la defensa de las multinacionales a expensas de los impuestos que se colocan a la población en general y una hambruna que no mejora en sus índices en el mundo.