Un inquietante busqueda bajo el puente de la carrera 30 con calle sexta, en la localidad de Puente Aranda, encendió las alarmas de autoridades y organizaciones defensoras de los animales en Bogotá. Decenas de cráneos de origen animal fueron encontrados en el lugar, sin que hasta el momento se haya podido establecer con certeza a qué especies pertenecen ni cómo llegaron allí.
La alerta se conoció tras una denuncia ciudadana acompañada de material fotográfico, recibida el pasado 20 de enero y puesta en conocimiento de la senadora Andrea Padilla, reconocida por su defensa de los derechos de los animales. La congresista trasladó el caso a varias entidades distritales y nacionales, al considerar que el hallazgo amerita una investigación a fondo.

De acuerdo con la Alcaldía Local de Puente Aranda, durante una primera inspección en la zona no se hallaron otros restos óseos, tejidos, ni rastros de sangre. Sin embargo, Padilla insistió en que el hecho es grave, especialmente porque el sector ya había sido señalado en denuncias previas por presuntos casos de crueldad animal. Por ello, solicitó la activación de protocolos institucionales y la instalación de una mesa de trabajo interinstitucional para atender las denuncias recurrentes en este punto de la ciudad.
En paralelo, el caso fue denunciado formalmente ante la Fiscalía General de la Nación, que será la encargada de determinar si los restos están relacionados con un delito ambiental, prácticas ilegales o posibles hechos de maltrato animal.
La Alcaldía Local explicó que los restos fueron encontrados dentro de lonas abandonadas durante un operativo de recuperación del espacio público, realizado junto a la Policía Metropolitana. Según el reporte oficial, no se identificaron indicios de sacrificios realizados en el lugar ni elementos que permitieran asociar los restos a prácticas de maltrato o a consumo por parte de habitantes de calle.

Por su parte, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) aseguró que mantiene presencia permanente en la zona y que, en el marco de sus intervenciones con habitantes de calle, no se han encontrado evidencias de sacrificio de animales para su alimentación. La entidad recordó además que participa en el rediseño de la Política Pública para el Habitante de la Calle, que busca reconocer el vínculo entre estas personas y sus animales de compañía.
Aunque las autoridades continúan con las verificaciones, el caso ha generado preocupación entre vecinos y colectivos animalistas, quienes advierten sobre los riesgos sanitarios y la posibilidad de que se estén cometiendo actos de extrema crueldad sin control efectivo. Para la senadora Padilla, el episodio debe marcar un punto de inflexión, “No podemos normalizar este tipo de hallazgos; cada denuncia debe investigarse hasta el fondo”.








