Hantavirus vs COVID-19: ¿Por qué los científicos dicen que no habrá otra pandemia?

Ante la alerta por Hantavirus en algunas partes del mundo, voces expertas hacen un llamado a la calma.

En un mundo que aún procesa las lecciones de la última crisis sanitaria, la aparición de titulares sobre “alertas mundiales” por el hantavirus ha despertado la inquietud de la población colombiana. Sin embargo, detrás del ruido mediático, la ciencia ofrece un panorama de control y realismo. En una reciente entrevista, la experta Marcela Camacho, bacteriologa con maestría en microbiología, desglosó las claves de esta enfermedad y explicó por qué, aunque la vigilancia es máxima, el pánico no tiene lugar en Colombia.

El rastro del ratón colilargo

El análisis de la experta comenzó con una distinción necesaria: el hantavirus no es una amenaza nueva ni uniforme. Se trata de un grupo de virus que habitan en roedores, pero la mirada de los científicos está fija actualmente en la cepa Andes.

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“El hantavirus como tal no es un solo virus, sino es un grupo de virus… generalmente hay diferentes endemias en determinados sitios específicos geográficos y está eso determinado por la cepa del ratón que habita”, sostuvo la científica.

Esta variante, propia del sur del continente, específicamente de Chile y Argentina, posee una característica que la diferencia de sus “parientes”: la capacidad de transmitirse de persona a persona. Camacho señaló que, si bien el contagio suele ser zoonótico (del animal al hombre), este salto evolutivo en la cepa Andes es el que obliga a las autoridades a mantener protocolos estrictos en fronteras y aeropuertos.

Colombia: Un territorio bajo vigilancia

Frente a la duda sobre si el virus camina silenciosamente por el país, la microbióloga fue contundente al aclarar que no existen casos confirmados en territorio colombiano. Aunque se han realizado estudios, como los de la Universidad de Córdoba, donde se hallaron anticuerpos en roedores, esto solo indica contactos antiguos con alguna variante del virus, no una circulación activa de la peligrosa cepa Andes.

En caso de que se detectara un posible paciente, Camacho aseguró que el país está preparado, “Aquí en Colombia… realmente como tal nunca se han presentado casos de hantavirus… encontrar un hallazgo sería suficiente como para iniciar un cerco epidemiológico importante”. El Instituto Nacional de Salud actúa como el faro de respuesta, utilizando pruebas de RT-PCR para identificar el material genético del virus en pocos días. No es un escenario de improvisación, sino de monitoreo constante.

Diferencias con el COVID-19

“La Organización Mundial de la Salud ha establecido que el hantavirus no produciría una pandemia porque tiene diferencias con el COVID… el hantavirus una vez que se desarrolla… lleva al paciente a la muerte entre un cuarenta o cincuenta por ciento… y eso haría que no se pudiera expandir”, como lo expresó Camacho.

Para quienes temen una repetición de la historia reciente, la experta estableció diferencias técnicas que cierran la puerta a una pandemia similar:

  • Baja contagiosidad: Mientras el coronavirus se movía con agilidad por el aire, el hantavirus requiere un contacto mucho más estrecho y específico con secreciones del roedor o espacios cerrados compartidos con un infectado.
  • La paradoja de la letalidad: Con una tasa de mortalidad de entre el 40% y el 50%, el hantavirus es letal, pero esa misma agresividad limita su expansión. El virus incapacita al huésped con rapidez, impidiendo que circule masivamente.
  • Ausencia de “transmisores invisibles”: A diferencia del COVID-19, donde los asintomáticos eran el motor del contagio, el hantavirus se manifiesta con síntomas claros y fuertes —fiebre, dolor de cabeza intenso y mialgias— que permiten identificar y aislar al paciente de inmediato.

La importancia del cuidado y de no generar pánico

El cierre del diálogo con la experta dejó una conclusión clara, y es que el mejor cuidado es la higiene. La prevención no depende de grandes infraestructuras, sino de hábitos domésticos como el control de roedores, la disposición adecuada de basuras y la protección de los alimentos.

Camacho enfatizó que la responsabilidad es compartida. Es vital evitar la difusión de mensajes que generen caos y confiar en los cercos epidemiológicos que las autoridades de salud ya tienen dispuestos. El hantavirus es un riesgo real, pero ante todo, es un riesgo manejable y que hace parte de un ciclo de endemias que van y vienen.

| Nota del editor *

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