Por: Juan David Quevedo
Cerca de 1.817.393 personas de 10 años o más no saben leer ni escribir, lo que equivale al 4% de la población, según el Informe 137 del Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, basado en datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2025 del DANE.
Aunque el país ha reducido el analfabetismo de forma sostenida en las últimas décadas, que pasó de 27,1% en 1964 a 4% en la actualidad, el informe señala que la velocidad de reducción se ha desacelerado en los últimos años.
Este comportamiento indica que el problema ya no es generalizado, sino que se concentra en poblaciones específicas que no han sido alcanzadas por las estrategias tradicionales en materia de educación.
La brecha entre zonas urbanas y rurales es uno de los principales factores. En las cabeceras municipales, la tasa de analfabetismo es del 2,6%, mientras que en centros poblados y áreas rurales dispersas asciende al 9,3%. Esto significa que una persona que vive en el campo tiene más de tres veces la probabilidad de no saber leer ni escribir frente a alguien en zona urbana.
Por regiones los mayores niveles de analfabetismo se registran en departamentos como La Guajira (13,4%), Chocó (12,4%), Sucre (9,9%), Córdoba (8,8%) y Nariño (7,6%), todos por encima del promedio nacional. En contraste, territorios como Bogotá presentan tasas cercanas al 1%, lo que evidencia una distribución desigual de las condiciones educativas en el país.

El análisis por edad muestra que el analfabetismo se concentra principalmente en adultos mayores. Mientras que en los grupos entre 15 y 34 años las tasas son inferiores al 2%, en personas entre 65 y 69 años alcanza el 9,4%, y supera el 20% en mayores de 80 años. Este patrón indica que el fenómeno está asociado a generaciones que no tuvieron acceso al sistema educativo en su infancia.
En términos educativos, el 96% de las personas analfabetas no cuenta con ningún nivel de formación formal aprobado. Esto significa que, en la mayoría de los casos, no se trata de abandono escolar, sino de población que nunca ingresó al sistema educativo.
El informe también señala que el analfabetismo se concentra en población rural. El 75% de las personas que no saben leer ni escribir se autorreconoce como campesina y el 63% vive en comunidades de este tipo, lo que evidencia la relación entre el fenómeno y las condiciones estructurales del campo.
En cuanto a diferencias por sexo, los hombres presentan una tasa de analfabetismo del 4,2%, mientras que en las mujeres es del 3,8%. Aunque la diferencia es moderada en el territorio nacional, el informe advierte que esta brecha varía según la región. Los resultados indican que el desafío actual no está en la reducción general del analfabetismo, sino en la atención de poblaciones específicas donde el problema persiste. La concentración en zonas rurales, en adultos mayores y en territorios con rezagos históricos plantea la necesidad de estrategias diferenciadas que respondan a estas condiciones.








