Por: Villa Sara Milena
De la denuncia ciudadana al despacho de Olmedo López; la historia detrás del libro que sacudió al país.
Durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO 2026), la periodista Paula Bolívar compartió con el público el trasfondo de” El desastre de los decentes”. Una investigación que no solo sacudió al país, sino que transformó su propia carrera.
En un diálogo íntimo con Laura Palomino, Bolívar presentó su libro, una obra que nació del rastro de unos carrotanques abandonados en La Guajira y terminó desnudando las grietas más oscuras del poder.
Lo que para muchos fue un titular de prensa, para Paula comenzó con una denuncia ciudadana. Un habitante de la Guajira alertó sobre vehículos de agua parqueados, inertes, mientras la sed seguía azotando la región. “La labor más poderosa que tiene un periodista es escuchar al ciudadano”, enfatizó Bolívar, recordando que las historias que realmente importan no suelen nacer en los despachos oficiales, sino en la calle.

Del dato a la piel: ese fue el motor de la investigación
Ante el miedo del denunciante a las represalias, la periodista inició un rastreo silencioso que conectó los puntos con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. Pero el motor de este libro no es solo la búsqueda de culpables políticos. Para Paula, el verdadero sentido de su trabajo tiene el nombre de una niña guajira que conoció en 2023.
Con la voz quebrada por la indignación, Bolívar recordó cómo la desnutrición crónica le estaba robando el futuro a la menor: “No puede ser posible que, por pura y física hambre, esta niña no tenga la posibilidad de pensar”. Ese encuentro fue el que le dio alma a la investigación, porque los carrotanques no eran solo metal abandonado, eran la esperanza de vida de miles de niños, convertida en botín.

Así mismo, la periodista y autora de este ejemplar, habla sobre el reto que enfrentó para transmitir la otra cara de la verdad, pasando de la inmediatez del reportaje diario a la profundidad de un libro. Bolívar confesó que tuvo que aprender a “poner el punto final” más despacio, aislándose del ruido de las redes sociales para poder desarrollar una narrativa más reflexiva.
Uno de los capítulos más tensos, tanto en el libro como en su relato, fue la entrevista con Olmedo López. Retratar a una figura central de este escándalo implicó un esfuerzo profesional enorme, buscando descifrar a un personaje que personifica cómo la corrupción se vuelve un oficio estructurado dentro del Estado. “El corrupto tiene la corrupción como oficio”, advirtió, señalando que estas redes no operan al azar, sino con una precisión quirúrgica.

En este camino, Paula Bolívar también aprendió a encontrar la humanidad detrás del investigado. Al sentarse frente a Olmedo López, no solo vio a un protagonista del escándalo, sino a un hombre consumido por el miedo.
En la soledad de su celda, López teme ser envenado con una de las comidas que le proporciona la penitenciaria. Esa cercanía le permitió a la periodista matizar su visión sin justificar sus actos.
Entendió que el sistema no elige a sus piezas al azar. López poseía una destreza logística innata que se convirtió en la pieza que facilitó la ejecución del desvío de recursos.

La presentación no solo fue un repaso de lo publicado, sino también una mirada a las líneas que quedaron aún en suspenso. Bolívar señaló posibles irregularidades en el manejo de recursos de maquinaria amarilla, pues según indicó, podrían estar vinculadas con el ELN, un tema que decidió no profundizar en su investigación, pero que, asegura, aún tiene mucho por esclarecer.
Para finalizar, Bolívar concluyó: el periodismo de investigación es, antes que nada, un ejercicio de empatía. Como bien enfatizó Paula, “la corrupción mata, enferma y nos toca a todos”. Detrás de cada peso desviado hay una historia humana que el periodismo tiene la obligación de rescatar del olvido.








