Por: Villa Sara Milena
Dos autores que escriben contra las fórmulas de éxito e invitan a vivir desde la pregunta que incomoda.
Andrés Ramírez y Lewis Acuña presentaron sus obras más recientes en la Feria del Libro 2026, en un evento cubierto por UNIMINUTO Radio. A través de la filosofía y el manejo de las emociones, los autores invitaron a los asistentes a replantear conceptos clave como el liderazgo, el trabajo y la incertidumbre.
Lejos de las fórmulas de éxito o las soluciones definitivas, los autores Andrés Ramírez y Lewis Acuña coincidieron en una premisa: sus obras nacen de la interrogante, no de la certeza. Durante el encuentro, Ramírez destacó que su propuesta editorial no busca ser un manual con instrucciones al pie de la letra, sino un ejercicio de compañía en medio del caos personal y profesional.

Apoyado en referentes como Nietzsche y Dante Alighieri, el autor sostuvo que el aprendizaje auténtico no reside en el hallazgo de respuestas, sino en la capacidad de transitar la incomodidad. “Un buen maestro no resuelve, acompaña”, afirmó, definiendo su libro como un “temblor” destinado a movilizar la estructura del lector.
El proceso creativo fue analizado como un oficio de observación persistente. Para ambos escritores, la escritura conlleva intrínsecamente el sedimento de experiencias y reflexiones acumuladas. Bajo esta mirada, la creatividad emerge de la profundidad con la que se percibe lo cotidiano, transformando los detalles mínimos en preguntas existenciales.

“Son muchas hojas las que uno lee para escribir una sola”, se enfatizó durante el diálogo, reivindicando el valor de la lectura y la escucha previa al ejercicio de la escritura.
La conversación derivó hacia la intersección entre la emocionalidad y el entorno laboral. Ramírez cuestionó la división tradicional entre lo profesional y lo personal, argumentando que cualquier dimensión humana está inevitablemente atravesada por el sentir. Por ende, su propuesta fue residir por decisión una resignificación del trabajo como un acto de compromiso y propósito; una invitación a transformar la insatisfacción desde adentro, reconociendo el valor de la construcción diaria por encima de la evasión de lo que incomoda.
Por su parte, Lewis Acuña abordó la aceptación de la irresolución como eje de su obra. El autor reflexionó sobre la complejidad de asumir la pérdida de todas las expectativas, vínculos o proyectos, aún en medio de una cultura que promueve la omnipotencia del “todo es posible”.

Acuña fue enfático al señalar la importancia de reconocer los límites: “Hay cosas que simplemente no se van a dar”. Su intervención subrayó la necesidad de gestionar el duelo y habitar la realidad de lo que no pudo ser para, desde allí, trazar nuevos horizontes.
El cierre del evento dejó traslucir una inquietud que ambos autores comparten: la creciente desconexión y soledad en la sociedad contemporánea. Frente a la inmediatez y el rechazo al conflicto, los libros de Ramírez y Acuña proponen habitar la incomodidad como una herramienta de evolución.
Más que ofrecer verdades absolutas, estas obras lanzan preguntas que sacuden y acompañan, apostando por la búsqueda de sentido incluso en los escenarios más inciertos.








