Por: Juan David Quevedo
La tasa de analfabetismo entre las personas mayores de 15 años se ubicó en 4,4% en Colombia durante 2025, según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE. Aunque la cifra representa una reducción frente al 5,11% registrado por el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, la situación cambia al revisar los datos de las zonas rurales, donde el indicador llega al 10,4%.
En este contexto, el Ministerio de Educación Nacional informó el 8 de septiembre que destinó más de $38.000 millones al fortalecimiento de estrategias de alfabetización dirigidas a jóvenes, adultos y personas mayores. Los procesos se desarrollan en 10 departamentos, 17 Entidades Territoriales Certificadas y 134 municipios del país, con una población superior a 49.000 participantes.
Una de las principales alternativas corresponde a la alfabetización formal mediante los Ciclos Lectivos Especiales Integrados, conocidos como CLEI. El primer ciclo, denominado CLEI 1, reúne los grados primero, segundo y tercero de básica primaria y está dirigido a quienes necesitan iniciar su formación en lectura y escritura.
El modelo permite que las personas continúen posteriormente con los siguientes ciclos de acuerdo con su nivel educativo. Los seis CLEI integran los grados de primero a undécimo de la educación básica y media, con una organización que busca facilitar el regreso al sistema educativo de jóvenes y adultos que interrumpieron sus estudios o no pudieron acceder a ellos.
Para ampliar esta oferta, el Ministerio de Educación asigna recursos del Sistema General de Participaciones a las Entidades Territoriales Certificadas. La distribución está relacionada con la matrícula reportada en el Sistema Integrado de Matrícula (SIMAT), mecanismo utilizado para registrar a los estudiantes vinculados a las instituciones educativas.
El Ministerio desarrolla otra línea denominada alfabetización inicial, cuyos procesos se adaptan a las características de cada comunidad. Dentro de esta estrategia se encuentran las alianzas con instituciones de educación superior, Escuelas Normales Superiores y organizaciones del tercer sector para fortalecer las capacidades pedagógicas y llevar procesos educativos a distintos territorios.
El Servicio Social Estudiantil Obligatorio hace parte de estas acciones. Los estudiantes de educación media pueden participar en la identificación de personas que no han sido alfabetizadas y apoyar actividades de sensibilización y alfabetización dentro de sus comunidades. A esto se suma el Servicio Social para la Paz, en el que jóvenes participantes apoyan procesos de lectoescritura, reconocimiento de saberes locales y alfabetización digital.
La diferencia entre el indicador nacional y el rural continúa siendo uno de los principales puntos del panorama educativo. Mientras el promedio nacional llegó al 4,4% en 2025, la ruralidad registró una tasa de 10,4%, una distancia que evidencia que el acceso a procesos de alfabetización no presenta las mismas condiciones en todos los territorios.
El Ministerio señaló que sus próximas acciones estarán enfocadas en fortalecer la oferta educativa rural, la formación de docentes y facilitadores, la búsqueda de personas que requieren alfabetización y las alianzas con actores territoriales. Estas medidas se suman a los procesos que actualmente se adelantan en los municipios incluidos en las estrategias reportadas por la entidad.








