La inteligencia artificial se ha convertido en una de las herramientas tecnológicas con mayor impacto en la sociedad actual. Su capacidad para facilitar el acceso a la información, fortalecer la toma de decisiones, transformar los procesos educativos y ampliar las posibilidades de desarrollo de las comunidades también plantea importantes desafíos relacionados con la dignidad humana, el pensamiento crítico y el papel de las personas frente a la tecnología.
Precisamente, estos temas fueron abordados por estudiantes del Colegio Ateneo Juan Eudes del Minuto de Dios, quienes, a través de un ejercicio de reportería, conversaron con diferentes representantes de la Organización El Minuto de Dios sobre las oportunidades, los desafíos y las responsabilidades que implica el uso de la inteligencia artificial. El padre Diego Jaramillo, el padre Harold Castilla, Salomón Bravo, Pierre Calis y Saúl Reyes compartieron sus perspectivas sobre esta tecnología y coincidieron en la importancia de ponerla al servicio del ser humano, la educación y la transformación social.
Diego Jaramillo: una herramienta para ampliar los horizontes
El padre Diego Jaramillo destacó el potencial de la inteligencia artificial como una herramienta que permite acceder a información, resolver inquietudes y conocer diferentes perspectivas sobre los acontecimientos y desafíos del mundo actual.
Aunque señaló que, por ahora, su acercamiento a esta tecnología es limitado, reconoció las posibilidades que ofrece para ampliar el conocimiento y mantenerse actualizado, “Por lo pronto utilizo inteligencia normal, pero sé que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa en el mundo de hoy. Uno puede hacer muchas consultas a la inteligencia artificial, sobre todo porque lo actualiza en muchas cosas y le amplía los horizontes”, expresó.

Harold Castilla: la inteligencia artificial al servicio de la misión institucional
Por su parte, el padre Harold Castilla, rector general de UNIMINUTO, planteó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para transformar la educación y fortalecer el impacto social de las instituciones. En su reflexión, destacó que su incorporación debe estar acompañada de un propósito claro, especialmente cuando se trata de organizaciones cuya misión está orientada al servicio de las personas y las comunidades, “Estamos viviendo una época maravillosa y especialmente muy directamente relacionada con ustedes los jóvenes. Por supuesto, es toda la humanidad la que hoy está impactada por esta inteligencia artificial y considero que tiene un valor muy grande, especialmente para el Minuto de Dios, que podamos adoptar esta inteligencia artificial al servicio de nuestro propósito misional: empatía, amor, solidaridad y servicio”, afirmó.

Asimismo, resaltó que el verdadero valor de esta tecnología está en su capacidad para contribuir a la transformación de las realidades sociales y ofrecer nuevas oportunidades a quienes atraviesan situaciones difíciles, “En la medida en que orientemos esta inteligencia artificial hacia ese propósito misional, estaremos siendo ganadores. Todo es para servir mejor, todo es para impactar más, todo es para que mucha gente que hoy está en situaciones difíciles de la vida, a través de esta tecnología y del uso y la adaptación de ella, pueda salir adelante”, agregó.
Salomón Bravo: información para tomar mejores decisiones en comunidad
Desde una perspectiva comunitaria, el padre Salomón Bravo explicó que uno de los principales aportes de la inteligencia artificial está relacionado con el acceso a información que permita comprender las problemáticas del entorno, identificar oportunidades y tomar decisiones más acertadas.
Según señaló, las comunidades necesitan contar con herramientas que les permitan analizar sus necesidades, estructurar proyectos y encontrar alternativas para alcanzar sus objetivos, “Lo primero que hoy nosotros requerimos como seres humanos es información. ¿Información para qué? Para la toma de decisiones. Yo requiero de una información específica frente a dificultades, problemáticas, proyectos o metas que deseamos construir. Frente a esos deseos, sueños y expectativas, necesito esa información para tomar las decisiones más asertivas”, explicó.

En ese sentido, destacó que la inteligencia artificial no solamente facilita la consulta de datos, sino que también puede ofrecer diferentes alternativas y perspectivas para orientar los procesos colectivos, “La inteligencia artificial me puede ayudar no solo a darme una información, sino que me puede dar posibilidades para que esto que estoy pensando, esto que estoy construyendo en la comunidad o esto que la comunidad desea construir, pueda tomar las decisiones más asertivas y encontrar los mejores caminos. Creo que no se trata solo de información, sino de darme un horizonte mucho más amplio en esa toma de decisiones”, concluyó.
Pierre Calis: la inteligencia artificial es el camino, no el destino
Desde el ámbito de la transformación digital, Pierre Calis, vicerrector de Transformación Digital e Inteligencia Artificial, invitó a comprender esta tecnología como un medio para fortalecer las capacidades de las instituciones y las organizaciones, sin perder de vista el papel fundamental de las personas.
En su intervención, explicó que la inteligencia artificial funciona como una herramienta habilitadora de procesos de transformación, pero que las decisiones, el análisis y la orientación de esos procesos deben continuar bajo la responsabilidad humana, “La inteligencia artificial es el camino, no es el destino. Como muchas de las tecnologías disruptivas, es un habilitador para hacer transformación digital en las instituciones y en las organizaciones. Pero lo más importante es el rol de las personas. Las personas siempre seguirán estando en el centro, orquestando, tomando decisiones, haciendo análisis y potenciando sus capacidades a través de todos los beneficios que la inteligencia artificial ofrece”, manifestó.

Saúl Reyes: el pensamiento crítico y la dignidad humana como prioridades
Finalmente, Saúl Reyes hizo énfasis en la importancia de utilizar la inteligencia artificial con responsabilidad, manteniendo una postura crítica frente a los contenidos y respuestas que generan estas herramientas. Para él, el desarrollo tecnológico debe estar acompañado de una reflexión permanente sobre sus efectos en las personas y el respeto por la dignidad humana, “El uso de la inteligencia artificial pasa por el ser humano. Cuando nos enfrentamos a esta tecnología, es muy importante tener criterio crítico. Cuando comienza a arrojarme información, tengo que mediarla, analizarla, criticarla y mirar cómo está afectando al ser humano en su dignidad, dentro del contexto general de lo que estoy analizando”, señaló.
También hizo referencia al concepto Human in the Loop, que plantea la participación del ser humano en los procesos mediados por inteligencia artificial, especialmente en la supervisión, evaluación y orientación de sus resultados, “En una organización agéntica, por ejemplo, hay un concepto que se llama Human in the Loop, que es el ser humano en la mitad. Entonces, cuando la inteligencia artificial me arroja una información, comienza un proceso de análisis, de crítica y de enfoque sobre lo que me está respondiendo”, explicó.
La tecnología como medio para transformar realidades
Las reflexiones de estos cinco representantes permiten reconocer que la inteligencia artificial no debe entenderse únicamente como un avance tecnológico, sino como una herramienta con capacidad para transformar la educación, fortalecer las organizaciones, apoyar a las comunidades y ampliar las posibilidades de acceso al conocimiento.
Este ejercicio de reportería, liderado por estudiantes del Colegio Ateneo Juan Eudes del Minuto de Dios, también evidencia la importancia de generar espacios de participación para que las nuevas generaciones se acerquen a los temas que están transformando la sociedad, desarrollen sus habilidades comunicativas y construyan una mirada crítica frente a los avances tecnológicos.
Desde la perspectiva del Minuto de Dios, el desafío está en orientar la implementación de la inteligencia artificial hacia el servicio, la solidaridad y el desarrollo humano, garantizando que las personas mantengan un papel central en los procesos de innovación y transformación social.








