La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta asociada exclusivamente a la innovación tecnológica para convertirse en un componente estratégico de transformación institucional. En ese contexto, UNIMINUTO avanza en la construcción de un modelo que busca integrar estas tecnologías en sus diferentes procesos, sin perder de vista el papel de las personas. Así lo explicó Pierre Cáliz, vicerrector general de Transformación digital e Inteligencia Artificial de UNIMINUTO, durante su participación en el programa Renovación Social Sostenible.
De acuerdo con el directivo, la creación de esta Vicerrectoría responde a una necesidad institucional de preparar a la organización para los desafíos del futuro. Su propósito es desarrollar capacidades que permitan avanzar hacia una organización agéntica, es decir, una institución que integre agentes de inteligencia artificial en sus actividades, servicios y procesos, bajo criterios de control, ética y responsabilidad humana, “Más que un lujo, es una necesidad. Muchas organizaciones de diferentes industrias ya cuentan con un rol que lidere las riendas de toda la transformación digital. El propósito es convertir al Minuto de Dios en una organización agéntica. Y eso tiene muchos retos, pero el principal es humano, ni siquiera tecnológico. Las personas están en el centro de toda esta estrategia”, afirmó Cáliz.
Esta visión está inspirada en el concepto de Magnifica Humanitas y plantea que la incorporación de nuevas tecnologías debe contribuir al desarrollo de las personas y al fortalecimiento de la misión institucional. Para el vicerrector, el verdadero desafío no consiste únicamente en implementar herramientas digitales, sino en transformar la manera en que se trabaja, se toman decisiones y se prestan los servicios.
Cuatro fundamentos para escalar la inteligencia artificial
Uno de los principales retos de esta estrategia es pasar de iniciativas individuales y proyectos piloto a un ecosistema institucional capaz de responder a las necesidades de todas las entidades del Minuto de Dios. Para conseguirlo, la Vicerrectoría trabaja sobre cuatro fundamentos: gobierno de inteligencia artificial, arquitectura tecnológica, uso eficiente de tokens y sostenibilidad energética.
El primero establece las reglas para definir qué decisiones pueden tomar los agentes de inteligencia artificial y cuáles requieren la intervención humana, garantizando principios como la ética y la transparencia. El segundo busca conectar los agentes, los datos y los sistemas de información para ampliar su alcance de manera organizada.
En este último componente se destaca la Liga Sapiens, una iniciativa de agentes de inteligencia artificial orientada al acompañamiento de estudiantes y docentes. Según explicó Cáliz, actualmente estas herramientas son utilizadas diariamente por cerca de 37.000 usuarios. Sin embargo, el desafío consiste en ampliar esa capacidad para atender a una comunidad universitaria de más de 100.000 estudiantes y cerca de 10.000 colaboradores de las entidades del Minuto de Dios.
Los otros dos fundamentos están relacionados con la optimización de los recursos tecnológicos. Por una parte, se busca controlar el consumo de tokens, que representan las unidades de procesamiento utilizadas por los modelos de inteligencia artificial; por otra, se pretende reducir y administrar el impacto energético que genera la utilización de estas herramientas.

Transformar los procesos para generar verdadero valor
La estrategia también plantea que la transformación digital no puede limitarse a incorporar inteligencia artificial en procedimientos que continúan funcionando de la misma manera. Según el vicerrector, es necesario revisar y rediseñar los procesos institucionales para aprovechar realmente las posibilidades que ofrecen estas tecnologías, “No basta utilizar inteligencia artificial si seguimos ejecutando los procesos de la misma manera. Necesitamos primero hacer un rediseño de los procesos. Con inteligencia artificial puedes lograr eficiencias en un proceso actual y reducirlo, por ejemplo, de treinta minutos a cinco minutos. Pero si no rediseñas el proceso, vas a seguir teniendo los mismos ciclos de aprobación, trabajando con silos y puede que mejores la tarea, pero no necesariamente el proceso ni la captura de valor”, explicó.
Esta perspectiva será uno de los ejes de la quinta edición de la Jornada de Inteligencia Artificial de UNIMINUTO, cuyo lema es Transformarnos para servir mejor. El encuentro busca generar reflexiones sobre el comportamiento humano, la toma de decisiones y las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para transformar las experiencias de estudiantes, egresados, docentes y colaboradores.
La jornada también representa un avance en la aplicación práctica de estas tecnologías, pues, como señaló Cáliz, el propósito es compartir experiencias concretas y casos de uso que demuestren cómo la inteligencia artificial puede generar resultados en los diferentes ámbitos institucionales, “Ya no estamos hablando de pruebas de concepto, de demostraciones o de iniciativas para adoptar inteligencia artificial. Estamos hablando de casos de uso reales para capturar valor. Vamos a mostrar experiencias y casos prácticos utilizando inteligencia artificial. Esto ya es real, ya no es simplemente conceptual o demostrativo”, indicó.
Una inteligencia artificial que fortalezca el aprendizaje
En el campo educativo, uno de los principales desafíos consiste en integrar estas herramientas sin sustituir el papel del docente ni limitar la capacidad de pensamiento de los estudiantes. Para Cáliz, el educador continúa siendo una figura central del modelo pedagógico y debe encontrar en la inteligencia artificial una aliada para potenciar su labor.
Como ejemplo, destacó el desarrollo de la Liga Sapiens, cuyos agentes utilizan la mayéutica socrática, una metodología basada en preguntas que busca estimular la reflexión y el pensamiento crítico, en lugar de entregar respuestas inmediatas a los estudiantes, “Estos agentes están desarrollados con mayéutica socrática, que básicamente consiste en interactuar con el estudiante a través de preguntas para incentivar el pensamiento crítico”, explicó.
Este modelo también propone una transformación en los mecanismos de evaluación, pues invita a los docentes a valorar no solamente el resultado de una actividad, sino el proceso de aprendizaje que desarrolla cada estudiante durante su interacción con estas herramientas.
Hacia un entorno institucional propio de inteligencia artificial
Otro de los desafíos identificados por la Vicerrectoría está relacionado con la dependencia tecnológica y la concentración de capacidades de inteligencia artificial en países como Estados Unidos y algunos países europeos. Frente a este panorama, UNIMINUTO busca desarrollar una infraestructura institucional que le permita administrar sus recursos, controlar el uso de estas tecnologías y generar soluciones propias.
La propuesta contempla la creación de una fábrica de inteligencia artificial que permita desarrollar agentes, aprovechar la propiedad intelectual institucional y generar activos digitales que contribuyan a la sostenibilidad de su operación.
Cáliz aclaró que esta iniciativa no significa necesariamente crear un modelo de inteligencia artificial desde cero, sino construir un entorno propio que permita integrar y utilizar las herramientas existentes bajo políticas institucionales de seguridad, eficiencia y gobierno tecnológico, “Es crear nuestro propio entorno de inteligencia artificial, utilizando las inteligencias artificiales que hoy conocemos, pero bajo un modelo de gobierno, una arquitectura y un uso eficiente de tokens”, señaló.
Esta apuesta también busca prevenir los riesgos asociados al fenómeno conocido como Shadow AI, que ocurre cuando los integrantes de una organización utilizan o adquieren herramientas de inteligencia artificial de manera individual, sin controles institucionales, lo que puede generar exposición de información y riesgos para la seguridad de los datos.
Para el vicerrector, el camino hacia la transformación digital debe mantener siempre una premisa: la tecnología es un medio y no un fin. Por eso, más allá de las capacidades de los sistemas y los agentes inteligentes, el futuro de esta transformación dependerá de las personas que los utilicen para mejorar los procesos, fortalecer el aprendizaje y responder a las necesidades de la comunidad, “La inteligencia artificial no va a transformar al Minuto de Dios; son las personas del Minuto de Dios quienes, utilizando inteligencia artificial, van a lograr esa transformación y esa visión de futuro”, concluyó.








