En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, el padre Jaime Salcedo presentará su más reciente obra, El concepto político de la paz: acotaciones hermenéuticas desde el pensamiento garciherreriano, un libro que recoge una profunda reflexión sobre el legado del sacerdote Rafael García Herreros y la manera en que el concepto de paz debe entenderse en la Colombia contemporánea. El sacerdote eudista plantea una lectura que va más allá de los discursos tradicionales y propone situar la paz en el centro mismo de la dignidad humana.
Salcedo explicó que la investigación nació de una revisión rigurosa de la obra literaria y social del fundador del Minuto de Dios, cuya voz marcó una época atravesada por la violencia y el narcotráfico, “Es simple y llanamente una indagación sobre uno de los lenguajes del padre Rafael García Herreros, que marcó un hito en una época de violencia y narcotráfico, presentada a finales del siglo pasado”.
El autor señaló que uno de los principales propósitos del libro fue poner a dialogar la idea de paz con el terreno de las decisiones públicas, las prácticas sociales y la responsabilidad política, “Se trata de poner el concepto de la paz a dialogar con ciertos lineamientos de lo político. Lo político tiene que ver con decisiones y con prácticas”.
Para Salcedo, la paz no puede verse como una noción estática o congelada en el tiempo. Asegura que los conceptos evolucionan según las experiencias históricas de los pueblos, las transformaciones culturales y las nuevas realidades sociales, “Yo creo profundamente que los conceptos cambian por los acontecimientos que cada ser humano o cada sociedad puede experimentar. Seguramente lo que significaba la paz en los siglos XVII o XVIII no es el mismo concepto de paz que entendemos hoy”.
Desde esa mirada, el sacerdote propone una tesis de fondo que atraviesa toda la obra: dejar de entender la paz únicamente como una obligación moral, un mandato jurídico o un ideal abstracto. “Lo que se propone en el libro es que la paz no es un principio, ni un deber, ni un derecho, sino la persona humana misma”. Y agrega una definición aún más concreta: “La paz es la persona humana desprovista de cualquier injusticia e inequidad”.
Consultado sobre el papel que tendría hoy Rafael García Herreros en medio del recrudecimiento de la violencia en Colombia, Salcedo no dudó en afirmar que seguiría siendo una figura clave para tender puentes y promover transformaciones profundas. “Indudablemente”.
A su juicio, el fundador del Minuto de Dios trascendió el rol religioso para convertirse en un actor social con capacidad real de incidencia, “Yo creo que su figura termina siendo inspiradora, porque no solamente fue un agente de transformación desde una propuesta social que recuperaba la dignidad del ser humano, sino también un actor”.
El sacerdote considera que ese legado mantiene plena vigencia en el país actual, necesitado de liderazgos capaces de unir y construir, “Yo creo que el padre Rafael García Herreros seguiría siendo un gran inspirador para Colombia, porque tenía la capacidad no solo de comprender lo que significa ser patriota, sino también de ser un actor que incide en los procesos de cambio y transformación de una sociedad”.
Finalmente, al preguntársele si hoy en Colombia se construye o se destruye la paz, Salcedo respondió que todo depende de la capacidad institucional para garantizar condiciones reales de vida digna, “Si el Estado es el mayor garante de los derechos humanos, reconoce al ser humano en su libertad, racionalidad e igualdad, y le proporciona garantías para desarrollarse plenamente, entonces hablamos de paz”.
Aquí puede ver la presentación del libro del padre Jaime Salcedo, en el marco de la FILBo 2026:








