[Especial] Un año sin Miguel Uribe Turbay: Familia denuncia impunidad mientras resurgen crudos relatos del atentado

María Claudia Tarazona, esposa de Miguel Uribe Turbay y Miguel Uribe Londoño, padre del ex precandidato presidencial hablaron en UNIMINUTO Radio recordando el atentado sufrido contra su esposo e hijo y abrieron la puerta a pronta reconciliación, a pesar de las diferencias políticas.

Al cumplirse un año del fatídico 7 de junio de 2025, fecha en la que un atentado sicarial en el noroccidente de Bogotá sentenció la vida del líder político Miguel Uribe Turbay, su círculo más íntimo ha roto el silencio. En los micrófonos de UNIMINUTO Radio, su esposa, su padre y un voluntario de su campaña revelaron detalles inéditos de los 64 días de agonía en la clínica Fundación Santa Fe y, además de hablar sobre el gran legado que dejó Uribe Turbay al país también expusieron graves fracturas políticas y anunciaron una batalla frontal contra la Fiscalía General de la Nación para evitar que el crimen quede en la impunidad.

El frente judicial: Un “No” rotundo al preacuerdo y sospechas de alto nivel

El punto más álgido y noticioso de las intervenciones gira en torno al avance del proceso penal que, hasta la fecha, deja nueve capturados. Tanto la viuda, María Claudia Tarazona, como el padre de la víctima, Miguel Uribe Londoño, expresaron su rotundo rechazo a las negociaciones que adelanta la Fiscalía General de la Nación con alias ‘El Costeño’, señalado como el principal articulador del crimen en Bogotá.

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Tarazona confirmó que acudirá personalmente a la audiencia de imputación del próximo 17 de junio para frenar un preacuerdo que le otorgaría aproximadamente 26 años de cárcel al sicario sin exigirle verdad plena, Alias ‘El Costeño’ no ha dado ningún aporte significativo; de hecho, ningún aporte. Todo lo que ha hecho son prácticas dilatorias […] Yo tengo interés de ir a la audiencia para dirigirme ante la juez y expresarle los motivos por los cuales me opongo a ese preacuerdo”.

Por su parte, Uribe Londoño fue mucho más allá, desestimando que la ‘Segunda Marquetalia’ haya sido la verdadera mente maestra detrás del magnicidio y lanzando una fuerte advertencia sobre los determinadores políticos del asesinato, Hacer un preacuerdo con ‘El Costeño’ sería patrocinar la impunidad […] Alguien les dio a ellos la orden, alguien los contrató para que mataran a Miguel. Yo creo saber dónde están los autores intelectuales, pero no puedo hablar de eso hasta que no tenga las pruebas contundentes”.

El cisma político: Fuertes acusaciones contra el Centro Democrático

En medio del dolor, el ex precandidato presidencial y padre de la víctima, Miguel Uribe Londoño, no escatimó en críticas hacia el panorama de seguridad bajo el gobierno actual y dejó en evidencia una ruptura total y amarga con el líder del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, mientras anunció su apoyo a Abelardo de la Espriella para la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, “Álvaro Uribe fue el que me engañó, me mintió, me traicionó y me incumplió. Álvaro Uribe no tiene palabra, entonces hasta ni siquiera hay que hablar de él, porque ahora está totalmente derrotado”.

Frente a estas tensiones políticas familiares, Tarazona optó por la mesura, asegurando que las puertas de su casa siguen abiertas para su suegro: “Yo tomo una decisión de honrar a Miguel dando mensajes de unión… Si no siento rabia ni por el joven que le disparó a Miguel, imagínate si yo voy a sentir rabia por el papá de Miguel; todo lo contrario”.

El horror del 7 de junio: “Tuve su sangre en mis manos”

Este especial de la memoria de aquel domingo lo completó William Pacheco, voluntario de la campaña y exmilitar, quien presenció el ataque a cinco metros de distancia en el Parque del Golfito (hoy llamado Parque Miguel Uribe Turbay). Pacheco relató los instantes de pánico, la falla en el esquema de seguridad al no tener la camioneta blindada cerca, y el dramático traslado en ambulancia, Le rompí la camisa para revisar si tenía más impactos. Tenía un disparo en la cabeza y otro en la pierna, que sangraba mucho. Le hablaba: ‘Tranquilo, Miguel, resiste’ […] Se me ha hecho corto. No lo puedo creer. Tuve la sangre de Miguel en mis manos”.

Mientras Pacheco intentaba mantener al candidato con vida en la ambulancia, María Claudia Tarazona vivía su propio calvario conduciendo hacia el hospital de Fontibón tras recibir la llamada de alerta, Salté de un brinco, empecé a gritar como una loca y me monté al carro. Llevaba los zapatos en la mano […] Fueron los 45 minutos más largos de mi vida, rogándole a Dios: ‘Dios mío, que no se muera sin que yo llegue'”.

64 días de agonía y el adiós

Los 64 días que Uribe Turbay pasó en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Fundación Santa Fe, donde enfrentó 25 cirugías antes de que su corazón se detuviera la madrugada del 11 de agosto de 2025, fueron descritos por su esposa como una constante asfixia: “Era como tener una soga al cuello y estar parada sobre un butaquito que en cualquier momento se corría”.

No obstante, rescató que hubo instantes de lucidez donde él la reconoció y pudo despedirse de sus hijos. Para su padre, quien se negó a aceptar el primer pronóstico fatal de 48 horas, el legado de su hijo es innegociable: “La regla de oro de Miguel era que ni los principios ni los valores se negocian”.

Hoy, mientras su hijo menor de cuatro años pregunta por el dragón imaginario con el que jugaba su padre, la familia Uribe Turbay, galardonada recientemente con la Gran Cruz póstuma del Congreso, se aferra a un doble propósito: mantener vivo el recuerdo del hombre de familia generoso y librar una dura batalla en los estrados para que los verdaderos autores de su muerte paguen por lo que hicieron.

Una reconciliación que el país espera

María Claudia dejó abierta la puerta a una reconciliación con Miguel Uribe Londoño, padre de Miguel Uribe Turbay, pese al distanciamiento que surgió por diferencias en torno a decisiones políticas, aseguró que son más los lazos que los unen que aquellos que los separan, “Miguel papá y yo éramos una familia unida, éramos amigos cercanos. Yo respeto que se haya sentido dolido por mis decisiones, pero por mi parte no hay resentimiento alguno. Lo quiero, lo admiro y me duele profundamente verlo sufrir”, expresó.

La viuda de Miguel Uribe Turbay fue enfática al señalar que estaría dispuesta a retomar el diálogo en cualquier momento, “Las puertas de mi casa, de mis hijos y de Alejandro estarán siempre abiertas para él, con el amor y el respeto que siempre le he tenido y que siguen intactos”, afirmó.

Incluso, ante la pregunta de si aceptaría reunirse con Miguel Uribe Londoño para compartir un café, respondió sin dudar, “Claro que sí. Podemos estar distanciados en este momento, pero no somos enemigos”.

| Nota del editor *

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