*Especial desde la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO Bogotá.
En las últimas tres décadas, el activismo digital ha transitado desde la ilusión descentralizada del zapatismo y el encanto inicial de las redes sociales hasta un escenario hipercontrolado por corporaciones, donde el poder algorítmico y la inteligencia artificial generativa reducen drásticamente la capacidad de acción de los ciudadanos y amenazan los cimientos de la democracia.
Para entender las profundas transformaciones del poder en el ecosistema digital contemporáneo, es imperativo mirar atrás y trazar una evolución histórica. El sociólogo y profesor italiano Emiliano Treré, titular de Ecología de los Medios y Transformación Social en la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y conferencista de la apertura de la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO, sintetiza este recorrido en tres décadas marcadas por mutaciones radicales en la forma en que los movimientos sociales intentan disputar la esfera pública.
De la utopía de los 90 al cercamiento corporativo
A principios de los años 90, con el resurgimiento del zapatismo, el activismo digital comenzó a vislumbrarse como una herramienta emancipadora capaz de conectar luchas locales con redes globales. Aquella primera etapa dio paso, alrededor de 2010, a una fase de enamoramiento masivo con las plataformas de redes sociales. Sin embargo, como advierte Treré, este optimismo inicial ignoraba las trampas estructurales del modelo de negocio corporativo.
Con el paso de los años, los espacios de autonomía ciudadana se han contraído de forma alarmante. Hemos pasado de construir medios propios a navegar y habitar espacios corporativos privados, negociando lógicas y métricas ajenas con el único fin de obtener visibilidad. Este intercambio forzoso tiene un precio elevado: la cesión del control soberano sobre los canales de expresión colectiva.
“Se ha pasado de crear tus propios medios a una concepción más de navegar y habitar espacios corporativos, disputando sus lógicas con el objetivo de tener visibilidad. Ese es el precio que pagar por este tipo de acuerdo y compromiso.”
— Emiliano TrerÉ, Universidad de Cardiff

El auge de la slopaganda y los ejércitos de bots
El fenómeno de la manipulación digital ha escalado de manera exponencial con el desarrollo de la inteligencia artificial. Si hace una década el escándalo de Cambridge Analytica y el uso masivo de bots en procesos como el Brexit o las elecciones de Estados Unidos en 2016 evidenciaron la vulnerabilidad de los debates democráticos, hoy la situación es considerablemente más compleja.
Actualmente nos enfrentamos al auge de la llamada slopaganda: propaganda de baja calidad, masiva y automatizada a través de herramientas de inteligencia artificial generativa. Políticos extremistas y actores malintencionados inundan las plataformas con videos e imágenes sintéticas que transmiten mensajes de odio y simplifican realidades complejas en dicotomías polarizadas de blanco y negro.
Este ecosistema tóxico exacerba el sesgo de confirmación y alimenta el miedo y la indignación, las emociones que mejor se monetizan en internet. Como subraya Treré, existe una brecha abismal y creciente entre los hechos reales y los discursos construidos artificialmente por los algoritmos.

La erosión democrática y la caverna de Platón digital
El riesgo más grave de este nuevo orden tecnológico es la erosión sistémica de las democracias occidentales. Los algoritmos de recomendación operan bajo la lógica de encerrar a los usuarios en burbujas informativas, reproduciendo un moderno mito de la caverna de Platón donde lo diferente, lo extranjero o la migración se perciben de inmediato como amenazas ajenas en las que desconfiar.
Este fenómeno no solo afecta el debate político, sino que se solapa con el desmantelamiento progresivo de los espacios de pensamiento crítico. La incapacidad colectiva para procesar textos complejos y la desvalorización de la alfabetización mediática crítica facilitan el terreno para la dominación tecnológica.
“El odio paga de todas formas; es una cuestión comunicativa eminentemente. Pero es una brecha cada vez más potente entre lo que se hace y lo que se dice, un abismo más que una brecha.”
— Emiliano Trere
Hacia una ecología de la resistencia: recomendaciones para el ciudadano
Frente al pesimismo tecnológico, la salida no pasa por el derrotismo ni por el abandono absoluto de la red, sino por la adopción de una postura profundamente crítica y descentralizada, Treré propuso directrices esenciales para navegar el entorno digital actual:
- Diversificar y contrastar fuentes: Es fundamental no depender de un único emisor ni de un solo algoritmo. Consultar medios oficiales y alternativos, nacionales e internacionales, y comparar críticamente la información es el núcleo de la alfabetización digital básica.
- Variar el ecosistema de software y plataformas: Evitar la uniformidad absoluta utilizando una mayor variedad de sistemas operativos, navegadores y herramientas digitales, reduciendo la dependencia de monopolios tecnológicos específicos.
- Reivindicar lo analógico: Recuperar espacios de encuentro físico, lectura reposada de libros y soportes tradicionales constituye un contrapeso necesario frente a la tiranía de la pantalla permanente.
- Fomentar el consumo crítico: Leer de forma activa, rechazar los contenidos simplistas de odio y desconfiar de las narrativas polarizadas que buscan aplanar la complejidad del mundo social.
Si quiere profundizar el día a día de las acciones de la Obra de El Minuto de Dios, escuche de lunes a viernes de 11 a 12 del día el programa de radio RenovAcción por Emisora Minuto de Dios 107.9 FM en Bogotá y UNIMINUTO Radio 1430 AM en Bogotá, también en UNIMINUTORadio.com.co
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