Con sus características reflexiones de apenas 60 segundos, el programa “El Minuto de Dios” ha sobrevivido a cambios de gobierno, crisis nacionales y a la propia evolución tecnológica de los medios. Sin embargo, en sus 71 años de historia existe un único y casi olvidado día en que el emblemático espacio no salió al aire.
¿La razón? Una aguda crítica de su fundador, el padre eudista Rafael García Herreros, que desató la incomodidad en las altas esferas del gobierno y terminó en un acto fulminante de censura gubernamental.
Una crítica que “levantó ampolla”
Acostumbrado a aprovechar su breve espacio frente a las cámaras no solo para evangelizar, sino para analizar la realidad nacional y exigir compromisos sociales con los más vulnerables, García Herreros tenía fama de no guardarse nada, algunos decían que era un cura gruñón, otros, en cambio, lo veían como alguien con sincero carácter.
“Muchos de esos mensajes desencadenaron verdaderas polémicas nacionales, como cuando en 1955, en 1958 y en 1962 se habló de la posibilidad de la pena de muerte, eventual remedio a la oleada de violencia que azotaba por esas épocas al país; cuando, en 1963, se atacó a los jueces que no administraban estricta justicia”. Tomado del libro: Jaramillo D. (2009) Rafael García Herreros, una vida y una obra p. 97.
Fue precisamente esa franqueza la que provocó el insólito episodio. Durante una de sus emisiones —que por aquel entonces se realizaban en vivo desde un pequeño estudio en el sótano de la Biblioteca Nacional en Bogotá— el sacerdote lanzó un cuestionamiento que caló hondo en el poder ejecutivo.
Aunque los detalles exactos de sus palabras se diluyeron con el tiempo debido a la falta de tecnología de grabación, el dardo fue tan certero que motivó la intervención inmediata del entonces ministro de Justicia.
Indignado por el comentario del sacerdote, el funcionario elevó un duro reclamo ante su homólogo, el ministro de Comunicaciones, Miguel Escobar Méndez. La consecuencia no se hizo esperar: se ordenó censurar el programa. Al día siguiente la cruz de “El Minuto de Dios” desaparecieron de la programación nacional.

La llamada a la Casa de Nariño
Lejos de resignarse ante la decisión ministerial o emitir una disculpa, el padre García Herreros decidió escalar la situación a la máxima autoridad del país.
Tomó el teléfono y se comunicó directamente con el entonces presidente de la República, el conservador Guillermo León Valencia (quien gobernó entre 1962 y 1966).
—”Vea, me pasó esto” —le relató el sacerdote al mandatario, exponiéndole la súbita censura de la que había sido víctima su espacio televisivo por orden de sus propios ministros.
La respuesta de León Valencia no solo evidenció la enorme influencia y legitimidad popular que ya ostentaba el religioso, sino el temor del gobierno a un revés político mayor provocado por silenciar una voz tan respetada.
—”Tranquilo, padre. Usted quieto porque me genera aquí una crisis ministerial. Yo le arreglo eso” —fue la promesa del presidente, comentó esta anécdota el académico Hans Schuster Rodríguez en el programa de radio RenovAcción.
Así lo recordó el padre Diego Jaramillo Cuartas, CJM, en su libro Rafael García Herreros, una vida y una obra (2009): una de las polémicas estuvo a punto de terminar mal: por insinuación del Ministro de Justicia, Alfredo Araujo Grau, el ministro de Comunicaciones, Miguel Escobar Méndez, envió una carta al padre García Herreros exigiendo silencio sobre algunos temas, y luego suspendió el programa provisionalmente. Fue el 27 de septiembre de 1963. Entonces intervino el Presidente de la República, Guillermo León Valencia, quien dijo al padre García Herreros: “Yo le arreglo eso, pero no diga nada, porque si dice que los desautoricé, tengo crisis ministerial”. Tomado del libro: Jaramillo D. (2009) Rafael García Herreros, una vida y una obra p. 98

Un regreso sin precedentes
La gestión presidencial, en efecto, solucionó el impasse burocrático en tiempo récord. Al día siguiente, el conflicto estaba disipado y el padre García Herreros volvió a asomarse a los hogares colombianos para entregar su reflexión.
Ese breve silencio de 24 horas quedó registrado en los archivos históricos de los medios colombianos como la única vez que el Estado logró sacar del aire a “El Minuto de Dios”, una anécdota que hoy ilustra el enorme peso político, social y mediático que logró concentrar un programa de apenas sesenta segundos de duración, quizás el programa vigente más antiguo de la televisión mundial.
Si quiere profundizar el día a día de las acciones de la Obra de El Minuto de Dios, escuche de lunes a viernes de 11 a 12 del día el programa de radio RenovAcción por Emisora Minuto de Dios 107.9 FM en Bogotá y UNIMINUTO Radio 1430 AM en Bogotá, también en UNIMINUTORadio.com.co








