Con sus características reflexiones de apenas 60 segundos, el programa “El Minuto de Dios” ha sobrevivido a cambios de gobierno, crisis nacionales y a la propia evolución tecnológica de los medios. Sin embargo, en sus 71 años de historia existe un único y casi olvidado día en que el emblemático espacio no salió al aire.
¿La razón? Una aguda crítica de su fundador, el padre eudista Rafael García Herreros, que desató la incomodidad en las altas esferas del gobierno y terminó en un acto fulminante de censura gubernamental.
Una crítica que “levantó ampolla”
Acostumbrado a aprovechar su breve espacio frente a las cámaras no solo para evangelizar, sino para analizar la realidad nacional y exigir compromisos sociales con los más vulnerables, García Herreros tenía fama de no guardarse nada, algunos decían que era un cura gruñón, otros, en cambio, lo veían como alguien con sincero carácter.
Fue precisamente esa franqueza la que provocó el insólito episodio. Durante una de sus emisiones —que por aquel entonces se realizaban en vivo desde un pequeño estudio en el sótano de la Biblioteca Nacional en Bogotá— el sacerdote lanzó un cuestionamiento que caló hondo en el poder ejecutivo.
Aunque los detalles exactos de sus palabras se diluyeron con el tiempo debido a la falta de tecnología de grabación, el dardo fue tan certero que motivó la intervención inmediata del entonces ministro de Justicia.
Indignado por el comentario del sacerdote, el funcionario elevó un duro reclamo ante su homólogo, el ministro de Comunicaciones, Alfredo Riascos Labarcés. La consecuencia no se hizo esperar: se ordenó censurar el programa. Al día siguiente, el icónico reloj y la cruz de “El Minuto de Dios” desaparecieron de la programación nacional.

La llamada a la Casa de Nariño
Lejos de resignarse ante la decisión ministerial o emitir una disculpa, el padre García Herreros decidió escalar la situación a la máxima autoridad del país.
Tomó el teléfono y se comunicó directamente con el entonces presidente de la República, el conservador Guillermo León Valencia (quien gobernó entre 1962 y 1966).
—”Vea, me pasó esto” —le relató el sacerdote al mandatario, exponiéndole la súbita censura de la que había sido víctima su espacio televisivo por orden de sus propios ministros.
La respuesta de León Valencia no solo evidenció la enorme influencia y legitimidad popular que ya ostentaba el religioso, sino el temor del gobierno a un revés político mayor provocado por silenciar una voz tan respetada.
—”Tranquilo, padre. Usted quieto porque me genera aquí una crisis ministerial. Yo le arreglo eso” —fue la promesa del presidente, dijo el académico Hans Schuster en el programa de radio RenovAcción.

Un regreso sin precedentes
La gestión presidencial, en efecto, solucionó el impasse burocrático en tiempo récord. Al día siguiente, el conflicto estaba disipado y el padre García Herreros volvió a asomarse a los hogares colombianos para entregar su reflexión.
Ese breve silencio de 24 horas quedó registrado en los archivos históricos de los medios colombianos como la única vez que el Estado logró sacar del aire a “El Minuto de Dios”, una anécdota que hoy ilustra el enorme peso político, social y mediático que logró concentrar un programa de apenas sesenta segundos de duración, quizás el programa vigente más antiguo de la televisión mundial.
Si quiere profundizar el día a día de las acciones de la Obra de El Minuto de Dios, escuche de lunes a viernes de 11 a 12 del día el programa de radio RenovAcción por Emisora Minuto de Dios 107.9 FM en Bogotá y UNIMINUTO Radio 1430 AM en Bogotá, también en UNIMINUTORadio.com.co








