La emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto llevó a UNIMINUTO a activar mecanismos de acompañamiento para atender las necesidades de su comunidad universitaria. Así lo explicó Nelson Fabián Pinto, coordinador nacional de Salud, Desarrollo Humano e Inclusión de la Dirección de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de UNIMINUTO, durante su participación en el programa Renovación Social Sostenible, emitido el lunes 24 de agosto por las emisoras Minuto de Dios y UNIMINUTO Radio.
Pinto explicó que la magnitud de la emergencia llevó a la institución a reconocer que, detrás de las cifras y los daños materiales, existe una comunidad conformada por personas que enfrentan situaciones de pérdida, incertidumbre y afectaciones emocionales.
Ante esta realidad, UNIMINUTO conformó un comité nacional de emergencia y activó diferentes protocolos para identificar y acompañar a los integrantes de la comunidad universitaria que resultaron afectados. La estrategia contempla tres momentos: el reconocimiento de la situación, la recomposición del tejido que pudo haberse afectado y un proceso de acompañamiento que permita a las personas avanzar en la reconstrucción de sus vidas.
Uno de los primeros mecanismos implementados fue la contención psicoemocional, dirigida tanto a estudiantes como a profesores y colaboradores. De acuerdo con Pinto, profesionales de Bienestar de diferentes regiones del país se sumaron voluntariamente a esta tarea, incluso en circunstancias en las que algunos integrantes del equipo también enfrentaban afectaciones personales o familiares.
La estrategia incluyó contacto mediante llamadas, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos para conocer las condiciones de los estudiantes y determinar qué tipo de ayuda requerían. El coordinador señaló que, al momento de la entrevista, permanecían 143 casos pendientes de atención, que continuaban siendo contactados diariamente por profesionales de distintas regiones.
La tecnología como herramienta de acompañamiento
Dentro de las herramientas utilizadas por UNIMINUTO también se encuentra Mía, iniciativa relacionada con inteligencia artificial que permite brindar orientación, contención y redireccionamiento inicial. A través de esta herramienta, los estudiantes pueden manifestar sus necesidades y solicitar apoyo, lo que facilita posteriormente la intervención de un profesional.
La estrategia busca responder a una realidad compleja: estudiantes que, aunque se encuentren lejos de las zonas más afectadas, tienen familiares, comunidades o seres queridos directamente impactados por la emergencia.
Pinto destacó además que la respuesta institucional no se limita a la atención individual. La solidaridad se ha extendido entre las diferentes entidades que hacen parte de la Obra Minuto de Dios, con el propósito de canalizar recursos y capacidades hacia las personas y comunidades que requieren ayuda.
En este proceso, los recursos recolectados desde la universidad, Bienestar y Proyección Social son articulados con la Organización El Minuto de Dios, aprovechando su experiencia en la distribución de ayudas humanitarias. También se ha vinculado la Cooperativa Minuto de Dios, particularmente para brindar alternativas que permitan aliviar las cargas económicas de estudiantes que atraviesan situaciones de calamidad.
“Nadie se quede sin servir”
Para Pinto, esta respuesta tiene como fundamento uno de los principios que ha marcado históricamente la identidad de la Obra Minuto de Dios: “nadie se quede sin servir”.
La emergencia permitió, según explicó, evidenciar la capacidad de las distintas instituciones para trabajar de manera articulada y poner sus capacidades al servicio de quienes lo necesitan. La solidaridad, en este contexto, trasciende la ayuda material y comprende también el acompañamiento emocional, la escucha y la reconstrucción de los vínculos comunitarios.
“Los míos están bien, pero no están bien”, fue la expresión utilizada durante la conversación para describir la situación de muchas personas que, aunque no hayan sufrido directamente pérdidas, continúan viviendo emocionalmente las consecuencias de la emergencia a través de sus familias y comunidades.
De la emergencia a la esperanza
La conversación también permitió presentar una iniciativa que busca convertir el encuentro universitario en una oportunidad para fortalecer los vínculos y la salud mental: los Juegos Nacionales UNIMINUTO 2026, que se realizarán del 1 al 4 de octubre en Villavicencio.
Pinto explicó que, después de la emergencia, la institución decidió darle a este encuentro un significado especial. Más que una competencia deportiva, será concebido como un encuentro por la vida, la esperanza, la fe y la solidaridad.
La actividad reunirá a más de 700 estudiantes y sus acompañantes, con una participación que podría acercarse a las 1.000 personas. El propósito será propiciar espacios de encuentro entre estudiantes de diferentes regiones del país y utilizar el deporte como una herramienta para reconstruir vínculos y reconocer al otro.
El encuentro también tendrá un impacto en la economía local de Villavicencio y los Llanos Orientales, debido a la movilización de estudiantes, acompañantes y equipos que demandarán servicios de transporte, alojamiento, alimentación y otros bienes y servicios.
Para Pinto, esta dimensión social y económica hace parte de la presencia territorial de UNIMINUTO y de su compromiso con las comunidades donde desarrolla sus actividades.
Una universidad que permanece cerca
Al cierre de su participación en Renovación Social Sostenible, el coordinador nacional de Salud, Desarrollo Humano e Inclusión hizo un llamado a estudiantes y colaboradores para acudir a las oficinas de Bienestar de sus respectivas sedes cuando necesiten acompañamiento.
La emergencia puede dejar consecuencias que permanecen mucho después de que desaparecen las noticias de primera plana. Por eso, el reto institucional no termina con la atención inmediata: implica mantener el acompañamiento mientras las personas reconstruyen sus proyectos de vida.
La participación de Nelson Fabián Pinto en Renovación Social Sostenible evidenció así una dimensión fundamental de la respuesta de UNIMINUTO frente a la emergencia: acompañar a su comunidad desde la salud mental, la solidaridad, la articulación institucional y la construcción de vínculos.
En momentos de incertidumbre, la universidad busca que ninguno de sus integrantes tenga que enfrentar solo las consecuencias de una tragedia. Una apuesta que conecta directamente con el legado del padre Rafael García Herreros y con el principio que continúa orientando la acción de la Obra Minuto de Dios: “que nadie se quede sin servir”.








