Valentina Lagarejo reparte su vida entre las aulas universitarias y los sets de grabación, como actriz y modelo conoce bien el impacto de las audiencias, pero nunca imaginó que su influencia digital se convertiría en un salvavidas literal. Tras la emergencia que fracturó al occidente colombiano, Lagarejo dejó a un lado su cotidianidad frente a las cámaras para ponerse la camiseta en las calles de Cali, demostrando que detrás de la figura pública de pasarelas y televisión hay una ciudadana dispuesta a trabajar hasta el agotamiento por su comunidad.
Con una familia numerosa de más de 60 personas, de las cuales afortunadamente solo dos resultaron afectadas, Valentina encontró en la gratitud el impulso necesario para actuar. Al ver que su núcleo estaba a salvo, convocó a sus padres y hermanos para iniciar una cruzada de recolección que rápidamente sobrepasó las expectativas.
“Mi casa se llenó de donaciones, de alimentos, de ropa, de medicinas. También recibí mucho dinero y me sentía muy apoyada, porque estos procesos una sola persona no los logra nunca”: valentina lagarejo
La respuesta de la comunidad caleña fue inmediata y conmovedora. La solidaridad no entendió de capacidades económicas y las ayudas llegaron desde todas las orillas, demostrando que cualquier aporte marcaba la diferencia en medio de la emergencia:

El costo emocional
Llevar las ayudas a los centros de acopio cercanos a las zonas de colapso no fue una tarea fácil, el contacto directo con la devastación y el ver a las familias conviviendo cerca de los escombros generó un fuerte impacto en los voluntarios.
Valentina recuerda llegar a su casa exhausta y entre lágrimas, ante la sugerencia de su padre de tomar un descanso, su respuesta fue tajante: no detenerse hasta que el cuerpo aguantara, pues la necesidad en las calles no daba tregua y la urgencia de la gente no sabía de pausas.
Un proceso de largo aliento
Aunque el volumen inicial de recolección tienda a bajar con el paso de las semanas, el mensaje desde Cali es de resistencia. La recuperación física y del tejido social requerirá un esfuerzo sostenido a través del tiempo.
“Esto no se acabó hoy, ni se acaba mañana. Esto va para años. Es la empatía de agarrar, de construir, de entender al otro y de ser pacientes”, concluyó Valentina, dejando la certeza de que la ciudad demostró ser solidaria y dispuesta a acompañar a los suyos el tiempo que sea necesario, sin duda, esto apenas comienza.
Si quiere profundizar el día a día de las acciones de la Obra de El Minuto de Dios, escuche de lunes a viernes de 11 a 12 del día el programa de radio RenovAcción por Emisora Minuto de Dios Bogotá 107.9 FM y en UNIMINUTORadio.com.co
Escuche la entrevista con Valentina a continuación:








