Escrito por: María Consuelo Rodriguez S.* Asesora Campo de vida en Comunión. Diócesis de Engativá.


La relación con Maria; es devocional, es cercana o es una relación de hijo a mamá en donde ella influye en mi transformación personal de vida y de testimonio.

Tradicionalmente a la virgen se le venera como madre de Dios, como la Inmaculada, como la reina del cielo, como madre que nos auxilia en las necesidades, y refugio al que acuden los pecadores. Todos estos son atributos de la piedad mariana.

La sociedad necesita con urgencia estructuras Marianas; claro, es difícil entender esto cuando la separación entre fe y vida diaria es el mayor reto de la iglesia. El mundo grita injusticias, desigualdad, corrupción, atropello, violaciones, abandono, ausencia de valores, de amor.

Cuando entendamos la fuerza transformadora del amor de Maria, con el SI de la anunciación, abandono al querer de Dios, donación total en la cruz, solo entonces comprenderemos que es Ella la fuerza para transformar corazones, y poder así hablar de un “nuevo orden cristiano1”.

Si deseamos un cambio, primero debemos transformar los corazones.

El mundo, clama una nueva cultura, en la que los corazones cobijados por el corazón de Maria se “sensibilicen” hacia la solidaridad, el servicio, el amor al prójimo y el compromiso social, la preocupación real por el bienestar del otro. Ideales difíciles de alcanzar cuando lo que mueve al mundo es el bienestar material, el egoísmo personal, estamos dominados por los instintos y el motor de cambio hoy es el odio, la venganza, la muerte, para conseguir beneficios políticos.

María resulta incómoda, inconveniente, pero sin Ella el mundo no podrá recuperar el corazón para volver a tener salud emocional y equilibrio. El hombre urge por una conversión real, y el mundo clama hombres nuevos con corazones de carne sensibles y capaces de sentir y dar amor.

Maria no es solo una imagen, o una doctrina,2 Ella es mujer, es persona, es mamá y la misión para la que fue creada fue ser tabernáculo del amor y ella misma, donarse por amor al mundo

Rasgos de María para los tiempos de hoy

He aquí la esclava del Señor. En nuestra sociedad todo es relativo, hemos creado un Dios a la medida de cada uno. Solo se cree en lo que la ciencia pueda probar y la tecnología explicar. Dios fue sacado del mundo. Lo femenino se ha masculinizado para dar espacio a la muerte del más indefenso en el vientre de sus madres, el egoísmo es supremacía de poder, no importa el Tú, y los hijos pierden, quedando abandonados y a la deriva en un mundo cruel que los utiliza para sus más bajos instintos.

Para María, Dios es persona, Verbo encarnado, hombre crucificado por amor. Ella es comunión con su Hijo, ella es protagonista de historia con Jesús, colaboradora con el de su obra. Y cada uno fuimos creados con una misión, una tarea, pero somos libres de aceptar el reto y ser fieles, es ahí donde se inicia la gran revolución para la transformación social.

El Señor hizo en mí grandes cosas. La frase de moda es “Libre desarrollo de la personalidad”, pero hablemos de la dignidad de cada persona, claro, si no creo en Dios no podemos ver su rostro en los demás, cómo valoramos a los que nos rodean. La dignidad de María se lesiona, cuando el hombre es un objeto de producción casi siempre desechable, esclavo de todo tipo de drogas y de los instintos.

La dignidad que nos pide Maria es un don de Dios, decidir el bien del otro, trabajos dignos y salarios justos, respeto, comunión en el hogar, responsabilidad con los hijos propios y ajenos. Una cultura nueva que supere este engaño de las falsas libertades y derechos.

1 María el Nuevo orden Cristiano de la sociedad.P. Rafael Fernández

2 IDEM.