Por: Juan David Torres González
Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945 en Italia, pero creció en Argentina, país donde comenzó su camino musical. A finales de los años sesenta empezó a ganar reconocimiento y, en 1969 llegó Mi viejo, la canción que marcaría buena parte de su vida artística, que con palabras sentimentales cuenta la relación entre un padre y su hijo, tema que ha llegado al corazón de varias generaciones. Sin embargo, recordarlo solamente por esa canción sería dejar por fuera una parte importante de su historia.
Durante los años setenta Piero también se hizo conocido por canciones que hablaban de la realidad social y política de Argentina, temas como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos” y “Coplas de mi país”, que reflejaban preocupaciones que iban más allá de lo personal. Sus letras le daban voz a la gente del común, hablaban de desigualdades y retrataban una sociedad que atravesaba momentos cada vez más difíciles.
Argentina entraba entonces en una etapa de fuerte tensión política, que desembocó en la dictadura militar de 1976. Piero fue un perseguido más y tuvo que abandonar el país a la fuerza. El exilio lo alejó del lugar donde había construido su carrera, pero no logró silenciarlo. Su historia pasó a formar parte de una época en la que muchos artistas, escritores y músicos tuvieron que salir de Argentina por razones políticas.

Su música no siempre hablaba directamente de política, a veces, el mensaje estaba en las historias que contaba y en la manera de acercarse a personas que pocas veces tenían la oportunidad de ser escuchadas. Esa mezcla de canciones cotidianas y reflexiones sociales hizo que su obra llegara a públicos diferentes, incluso para algunos, era el cantante de Mi viejo para otros, una voz que acompañaba las inconformidades y esperanzas de toda una época.
Después de muchos años Colombia se convirtió en parte importante de la vida de Piero. Durante sus años lejos de Argentina, encontró en el país un lugar para continuar con su trabajo y construyó una relación cercana con su gente. En 1996 recibió la nacionalidad colombiana, un vínculo que fue mucho más allá de sus conciertos.
Otro aspecto importante de su carrera fue su trabajo musical dirigido a los niños, con “La sinfonía inconclusa en la mar”, Piero llegó a varias generaciones de familias y demostró que su música también podía acompañar la infancia, y además impulsó la Fundación Buenas Ondas con iniciativas enfocadas en niños y jóvenes. Esta faceta de su vida muestra que sus preocupaciones sociales no se quedaron solamente en sus canciones, también se propusieron apoyar en lo social desde la infancia, fundamental para el desarrollo de las generaciones.

Piero falleció el 7 de octubre de 2026, a los 81 años, en Buenos Aires. Dejó una obra que no se puede resumir en un solo éxito: están las canciones que acompañaron recuerdos familiares, las que hablaron de las dificultades de su época y aquellas que acercaron su música a los más pequeños.
Recordarlo es volver a escuchar una voz capaz de pasar de una historia familiar a las preocupaciones de toda una sociedad. Piero no se limitó a cantar sobre la vida; encontró en la música una forma de expresar sus ideas, de hablar de resistencia y de mantenerse cerca de la gente.









