El presidente Abelardo de la Espriella reaccionó este lunes al fuerte terremoto que sacudió diferentes regiones de Colombia y que dejó un saldo creciente de víctimas, personas heridas, edificaciones afectadas y graves daños en infraestructura. El mandatario anunció la activación de los mecanismos de atención de emergencia y aseguró que el Gobierno concentrará sus esfuerzos en la búsqueda y rescate de las personas afectadas.
El movimiento telúrico, registrado durante la mañana de este 10 de agosto, tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro fue ubicado en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad cercana a los 96 kilómetros. El sismo se sintió con fuerza en departamentos como Risaralda, Valle del Cauca, Caldas, Tolima y Antioquia, además de ser percibido en Bogotá y otras zonas del país.
Ante la dimensión de la emergencia, De la Espriella declaró el desastre nacional y ordenó fortalecer la coordinación de las entidades encargadas de la atención de desastres. El Gobierno instaló un Puesto de Mando Unificado en Bogotá y convocó al Comité Nacional para el Manejo de Desastres, con el propósito de centralizar la información, establecer las necesidades prioritarias y coordinar el envío de ayuda a las regiones más golpeadas.
El mandatario también suspendió su agenda y anunció su desplazamiento hacia una de las zonas afectadas para conocer directamente la situación y coordinar las acciones de respuesta. Su mensaje estuvo enfocado en acompañar a las comunidades damnificadas y garantizar la presencia del Estado en los territorios afectados.
“El Estado está presente y actuando”, fue uno de los mensajes atribuidos al presidente en medio de la emergencia, mientras las autoridades avanzaban en la evaluación de los daños y en las labores de búsqueda y rescate.
Las primeras evaluaciones dan cuenta de una situación especialmente compleja en Pereira, Cali y Manizales. En Pereira se registraron numerosos daños estructurales, mientras que en Cali se reportó el colapso de varias edificaciones. En Manizales también se produjeron afectaciones importantes, entre ellas daños en sectores de la infraestructura histórica de la ciudad.
La magnitud de la tragedia llevó además a la suspensión temporal de operaciones en varios aeropuertos, entre ellos los de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, debido a las afectaciones y a la necesidad de garantizar la seguridad de las instalaciones.
Desde Bogotá, las autoridades locales anunciaron el envío de un centenar de rescatistas hacia las zonas más afectadas para apoyar las labores de búsqueda y atención de las víctimas. En Cali, el alcalde Alejandro Eder informó sobre la activación de equipos de evaluación y sobre múltiples estructuras afectadas por el movimiento telúrico.
La situación permanece en evolución y las cifras de víctimas y daños podrían aumentar a medida que avanzan las labores de rescate y se realizan las inspecciones técnicas de las edificaciones. Las autoridades también mantienen vigilancia ante la posibilidad de nuevas réplicas.
El terremoto representa así la primera gran emergencia de alcance nacional que enfrenta el gobierno de De la Espriella, apenas días después de su llegada a la Presidencia. La respuesta institucional, la capacidad de coordinación entre el Gobierno nacional y las administraciones territoriales y la atención a las comunidades damnificadas se convierten ahora en la principal prioridad de la administración.
Mientras continúan las operaciones de rescate, el Gobierno ha reiterado el llamado a la ciudadanía a mantener la calma, atender las instrucciones de las autoridades y evitar desplazamientos innecesarios hacia las zonas afectadas.








