Antes de viajar, Diana Cantor trabajaba como graficadora en Señal Colombia. Fue entonces cuando William Medellín, director de su programa académico en ese momento, le habló sobre la posibilidad de realizar un ciclo de Licenciatura en Comunicación en Argentina. La oportunidad representaba también la posibilidad de acercarse a una industria audiovisual que admiraba, “Tenía unos ahorritos y dije, me voy, lo decidí en una semana y viajé. Pensé que me iba a quedar dos años y me quedé ya 16 años”, recordó.
Su llegada, sin embargo, no estuvo exenta de dificultades. Después de instalarse en Argentina, le robaron sus ahorros y pasó varios meses buscando empleo hasta que encontró una oportunidad en la Universidad de Palermo. Allí tuvo que enfrentarse a un nuevo reto profesional: desarrollar páginas web en una tecnología que todavía no dominaba, “Me dijeron: ‘La contratamos, pero tienes que pasar la página de Flash a HTML. ¿Sabes hacerlo?’. Sí, sí, claro, les dije, mentira, yo no sabía”, relató entre risas.
Su proceso de adaptación también significó incorporarse a una nueva cultura y a otras dinámicas laborales. Después de vivir inicialmente en Buenos Aires, se trasladó a San Juan, donde formó su familia junto a un argentino y hoy es madre de tres hijos, “Siempre se extraña la tierra. En mi caso, como me tocó ser mamá de tres niños, extraño a mis papás, los abuelos, las tías”, aseguró.
A lo largo de su recorrido profesional, Diana también se ha enfrentado a escenarios que la llevaron a salir nuevamente de su zona de confort. Incluso recuerda con humor cómo tuvo que prepararse para asumir nuevos cargos y demostrar que podía responder a los desafíos. “Ya son 16 años en que he dicho ‘yo puedo’, en que me he atrevido a lanzarme al vacío desconocido, a no quedarme con lo que me enseñaron en la facultad”, afirmó.
Para Cantor, una de las enseñanzas más importantes que conserva de UNIMINUTO está relacionada con la formación humana y social. Las experiencias que tuvo durante su carrera le permitieron mirar sus propias dificultades desde otra perspectiva y mantener una actitud de perseverancia frente a los momentos complejos. “Cuando me robaron y no tenía con qué comer, dije: la verdad, esto es un paseo frente a lo que les toca a otros. Y dije: yo puedo”, recordó.
Hoy, después de 16 años en Argentina, Diana Cantor reconoce que aquella formación continúa presente en su vida profesional y personal. También procura conservar lo que considera parte de su identidad colombiana en los espacios donde trabaja, “Trato de ponerle la onda colombiana, el saludo, el ser agradecido, el ser educado. Eso sí, no lo dejo de lado porque es nuestra impronta”, señaló. Su historia refleja cómo la formación, la capacidad de adaptación y la disposición para asumir nuevas oportunidades pueden abrir caminos mucho más allá del lugar donde comenzó una carrera profesional.








