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2021 Cambio de políticas globales o simple bla bla bla ante la crisis climática

Al finalizar este año el acontecimiento más importante sobre el cambio climático —tanto por su visibilidad en los medios de comunicación como entre el público en general— fue la Conferencia sobre el Clima de las Naciones Unidas, la COP26, que se celebró en Glasgow en noviembre.

El evento de dos semanas de duración se convocó para avanzar en las promesas hechas en el Acuerdo de París adoptado en la Conferencia sobre el clima de 2015, y para trabajar en convertir finalmente estos compromisos en medidas concretas.

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Antes de la celebración de la conferencia, ya se había advertido en numerosas ocasiones que el cónclave no daría los resultados deseados. El Secretario General de la ONU puntualizó: “No es una predicción, es una alerta” y recordó que, si las promesas para mitigar el cambio climático no se cumplen, el planeta se calentará 2,7 °C para fin de siglo.

En Glasgow y en todo el mundo se registraron grandes manifestaciones. Gente de todas las edades salió a la calle exigiendo más medidas por parte de los gobiernos.

Algunos veteranos de estas conferencias percibieron una atmósfera diferente a las anteriores, más positiva y con la sensación de que se podía lograr algo tangible. En los primeros días del evento se consiguió una importante promesa de restaurar los bosques del mundo, junto con una lista de compromisos de los agentes de los sectores público y privado para abordar el cambio climático, frenar la destrucción de la biodiversidad y el hambre, y proteger los derechos de los pueblos indígenas.

Una posible respuesta a la cuestión de la financiación del clima pareció llegar con el anuncio de que 500 grandes firmas financieras alinearán 130 billones de dólares, alrededor del 40% de los activos económicos del mundo, con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, incluyendo la limitación del calentamiento global a los 1,5o C.

Sin embargo, muchos líderes mundiales se mostraron decepcionados por las negociaciones celebradas en Glasgow.

Bután, en representación del grupo de Países Menos Adelantados, lamentó que las declaraciones públicas de los países difieran a menudo de lo que se escucha en los mesas de negociación.

“Llegamos a Glasgow con grandes expectativas. Necesitamos compromisos firmes para garantizar la supervivencia de los mil millones de personas que viven en los Países Menos Adelantados en el futuro”, dijo el representante del país.

En el se anunció la Declaración mundial sobre la transición a la energía limpia, un convenio para poner fin a las inversiones en carbón, incrementar el uso de energía limpia, realizar una transición justa y acabar con el uso del carbón como fuente de energía para la década de 2030 en las principales economías, y en la década de 2040 en el resto de ellas.

Forman parte del consenso unos 77 países, entre otros, Chile, Polonia y Vietnam; 23 de estos países se comprometen por primera vez a eliminar el uso de esta fuente de energía. Sin embargo, los mayores inversores en carbón, China, Japón y República de Corea, no se adhirieron al convenio.


El futuro
El acuerdo final de la Conferencia sobre el Clima no estuvo exento de angustia y dramatismo. En la última sesión plenaria, que se prolongó más de lo previsto, el presidente de la COP26, Alok Sharma, se emocionó por las tensas negociaciones cuando una enmienda de última hora introducida por China e India suavizó el lenguaje que había circulado anteriormente en un borrador de texto sobre “la eliminación de la energía de carbono no estabilizado y de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles”, para furia de algunos países.

Empero, el pacto destacó por la inclusión, por primera vez en las COP, de las palabras “combustibles fósiles”, que las naciones del mundo acordaron “reducir progresivamente”.

Mientras que algunos comentaristas creen que el pacto no es suficiente para salvar al mundo de una catástrofe climática, otros vieron esperanza en el espíritu con el que se llevaron a cabo las negociaciones y en la posibilidad de que las conferencias venideras tomen medidas tangibles y valiosas hacia un futuro sostenible para las personas y el planeta.

“Sé que están decepcionados. Pero el camino del progreso no siempre es una línea recta”, comentó el Secretario General de la ONU, en respuesta al acuerdo. “A veces hay desvíos. A veces hay zanjas. Pero sé que podemos conseguirlo. Estamos en la lucha de nuestras vidas, y esta lucha debe ganarse. Nunca se rindan. Nunca retrocedan. Sigan empujando hacia adelante”, concluyó.

Fuente: ONU

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