Imagen cortesía de Valentina Lopez

Por: Valentina López

Ser sordo, hablar otro idioma y por ello, ser excluido en la sociedad colombiana, no es sencillo. Pero además ser parte de un proceso de aprendizaje en una universidad es aún más complicado porque se le suma la preocupación de no tener los medios para poder pagar un intérprete y así obtener el aprendizaje adecuado en la educación superior. Derribar las barreras educativas implica un trabajo social y académico, donde la inclusión responda a las necesidades que tiene la cultura sorda y la involucre dentro de la sociedad.



Se han empezado a implementar proyectos de inclusión de personas con discapacidad auditiva para que tengan la oportunidad de acceder a la educación y ampliar su experiencia profesional. Sin embargo, son pocos los estudiantes sordos que han ingresado a la educación superior ya sea porque no tienen recursos económicos o porque las mismas universidades no los aceptan. Para promover la inclusión de la discapacidad auditiva en distintas universidades, se realizó un taller digital, donde los estudiantes fueron participes del siguiente reto.

Gabriela acepto el reto.

Daniela acepto el reto.

Finalmente, hay universidades que no se preocupan por la formación académica que llevan desarrollando los estudiantes sordos o por el servicio de interpretación que tienen. No se ofrece el servicio de interpretación a los estudiantes con discapacidad auditiva, solo se interesan por el pago del semestre y no se ponen en el lugar del estudiante , es un gasto adicional para los centros educativos tener que pagar a un intérprete.

Con ayuda de estos talleres se espera la inclusión de todos los estudiantes, con el animo de aprender el lenguaje de señas y obtener una comunicación efectiva.