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Accidentes permanentes en vías inadecuadas para ciclistas

Una historia que se repite diariamente en todo el país.

Una tragedia más, esta vez protagonizada por un chico que soñaba con darle al país la satisfacción de triunfos en las principales competencias mundiales de ciclismo, pero nuevamente la fatalidad aparece.

No es un caso aislado y tampoco la miserableza de un conductor asesino que intencionalmente acaba con los ciclistas en la vía. Estas últimas están diseñadas para el paso de vehículos, no de ciclistas, y aún transportes como las motocicletas, también corren peligro. Son calzadas estrechas comparativamente con las carreteras de otros países, en donde se tiene claro que es imposible que circule un ciclista y solo lo pueden hacer motocicletas de alto cilindraje, un 150 CC nunca la verán en ellas.

Aquí nuestra topografía no permite tener super autopistas, a duras penas vías de tres carriles por dirección, y son el imán para que motos, autos de alto cilindraje, tan extraños como algunos de sus conductores, intentan poner a prueba el poder de los motores de estas máquinas, que imprudencia, es llamar a la fatalidad, están en la pista equivocada.

Cuando un ciclista transita por calles y avenidas de la ciudad, sabe que tiene un altísimo riesgo de un accidente, porque tienen que luchar su espacio en vías saturadas de automotores que andan en las mismas. Para eso hay ciclorrutas, pero no todas están trazadas y construidas en la dirección que requieren. O son calzadas improvisadas en los carreteables, y exponerse a un accidente tienen una alta probabilidad.

Se suma a esto la impaciencia de los conductores, generadas por vías estrechas, con baches que ocasionan movimientos bruscos al manejo, vías desgastadas y las nuevas, siguen por la misma línea: inadecuadas. Mientras tanta todos los días se suman al tráfico, de la ciudad más y más motociclistas, más ciclistas, más autos y más buses. Es un juego terrible de nunca acabar.

La sociedad de consumo nos ha adoctrinado sobre el prestigio y la necesidad de tener un vehículo propio, créditos, mil formas de pago, todo para que usted sea exitoso, tenga un auto. Pero hay un problema entre medio, no hay vías adecuadas y las existentes es un campo de batalla.

Todos lloramos la muerte de Julián Gómez, que simboliza a los tantos ciclistas muertos en las carreteras, victimas de la física, del efecto de succión que hace un vehículo grande al paso de un ciclista que esta en la vía equivocada para entrenar, transportarse o simplemente usar una bicicleta.

El conductor “mulero” tiene otra prioridad en su trabajo, los ciclistas y motociclistas que transitan de forma inadecuada, irresponsable, porque no entienden que sus vehículos son endebles, frágiles, que se debe utilizar en espacios y rutas adecuadas para ellos, y vuelve el dilema, en dónde las puedo usar si no hay vías para ello.

Un circulo vicioso de nunca acabar, y que semana tras semana siempre habrán víctimas en las vías, con la diferencia que son personas del común, que no pudieron contar sus sueños de grandeza y triunfo como lo hizo el jovencito zipaquiereño Julián Gómez. Paz en su tumba y a su familia un fraternal saludo de esperanza.

Cuando se suba a una bici, siempre piense que usted es la carrocería de ese vehículo. Si esta en la ciudad, nunca transite por vías congestionadas como avenidas, lleve siempre todo su equipo de seguridad, casco, guantes, luces y reflectivos, y por favor planifique su viaje utilizando las ciclorrutas o vías secundarias donde no tiene que luchar el espacio con automotores.

Si toma las carreteras, entienda el riesgo que asume, la tragedia que puede generar y el muy mal rato que puede ocasionar a un conductor que solo hace su oficio, manejar en rutas difíciles, estrechas, congestionadas.

Si usted tiene algo qué decir o agregar a este artículo de opinión, escriba un correo electrónico a: radio@uniminuto.edu

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