A 17 días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, la prioridad para los dos candidatos en contienda es buscar apoyos y alianzas que les permitan sumar los votos necesarios. Por un lado, está Abelardo De la Espriella, candidato de la extrema derecha, quien obtuvo el 43,7% de los sufragios en la primera vuelta; por el otro se encuentra Iván Cepeda, candidato de la izquierda, con un 41%.
Con una diferencia aproximada de 700.000 votos, la disputa es sumamente reñida. Por esta razón, los aspirantes relegados (aquellos que no avanzaron a la segunda vuelta) buscan sumar sus caudales electorales al candidato que mejor represente sus intereses de cara al nuevo gobierno.
Paloma Valencia, en el transcurso del 2 de junio, invitó a “tomarse un café” a figuras como Claudia López, Sergio Fajardo e incluso a quien fue su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo. Al respecto, Valencia afirmó, “El proyecto de Cepeda es un proyecto que puede llevar al límite a la democracia colombiana y no podemos caer ahí, independientemente si a uno le gusta o no el otro, porque hay una diferencia… de un mal gobierno se sale y se elige otro, pero de las tiranías no hay retorno”, haciendo alusión a su apoyo a De la Espriella.
Por su parte, Oviedo ha sido enfático en la importancia de que el país decida de forma adecuada a través del debate entre los candidatos ganadores. Además, recalcó, “¡No más café!, ¡Más debate!”, rechazando así las invitaciones de adhesión a cualquiera de las campañas.
Si bien Fajardo y López no han manifestado públicamente su apoyo a ningún candidato, ya existe el precedente de un café fallido entre Valencia y Fajardo. Asimismo, este último y López han calificado previamente a De la Espriella como “el defensor de la mafia”.








