CatalIS: capital, acompañamiento y tecnología para transformar oportunidades en paz

Una alianza entre la Corporación Organización El Minuto de Dios a través de su Corporación Industrial, el Gobierno de Noruega y el PNUD pone en marcha CatalIS, un fondo de inversión de impacto que busca facilitar el acceso a financiación, acompañamiento y mercados para víctimas del conflicto, firmantes del Acuerdo de Paz y comparecientes. La iniciativa parte de una premisa: el desarrollo económico también puede convertirse en una herramienta para consolidar territorios de paz.

En Colombia, hablar de construcción de paz implica también hablar de oportunidades económicas. Detrás de cada emprendimiento que intenta crecer, de cada organización campesina que busca ampliar su producción y de cada persona que quiere convertir una idea en un proyecto sostenible existe una pregunta determinante: ¿cómo acceder al capital cuando el sistema financiero tradicional no necesariamente reconoce las condiciones de quienes han vivido el conflicto?

Para responder a ese desafío nace CatalIS, una plataforma de inversión de impacto social que busca conectar capital, proyectos productivos, acompañamiento y oportunidades de mercado.

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La iniciativa es liderada por la Corporación Organización El Minuto de Dios, con el acompañamiento del Gobierno de Noruega y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y plantea un modelo que combina financiación responsable, inteligencia artificial, fortalecimiento empresarial, educación financiera, mentorías y conexión con cadenas de valor.

Pero CatalIS no pretende ser solamente un mecanismo para entregar créditos. Su apuesta es construir un ecosistema capaz de acompañar a las personas y organizaciones desde la identificación de sus necesidades hasta la consolidación de proyectos productivos que generen ingresos, empleo y nuevas oportunidades en los territorios.

Cinco voces para hablar de una misma apuesta

El lanzamiento de CatalIS tuvo como uno de sus momentos centrales un panel inaugural que reunió a cinco actores vinculados a la construcción de esta iniciativa: padre Camilo Bernal, CJM, Vicepresidente de la Corporación Organización El Minuto de Dios; Dag Nagoda, Embajador de Noruega en Colombia; Carla Zacapa, representante Residente Adjunta del PNUD Colombia; Michael Bryan Newball, representante de Banca de las Oportunidades; y Jhon Smith Rincón, de la Fundación Paz y Esperanza.

Las intervenciones permitieron abordar CatalIS desde diferentes perspectivas: la experiencia social y territorial del Minuto de Dios, la cooperación internacional, el desarrollo y la inclusión financiera y, de manera fundamental, la mirada de las organizaciones y comunidades que enfrentan las barreras de acceso al capital.

El panel coincidió en una idea transversal: la financiación por sí sola no transforma un territorio. Para que el capital produzca resultados sostenibles se necesitan confianza, capacidades, acompañamiento, mercados, alianzas y conocimiento de las realidades locales.

Panel de instalación de CatalIS. De izquierda a derecha: Michael Bryan Newball, representante de Banca de las Oportunidades; padre Camilo Bernal, CJM, Vicepresidente de la Corporación Organización El Minuto de Dios; Carla Zacapa, representante Residente Adjunta del PNUD Colombia; Dag Nagoda, Embajador de Noruega en Colombia; Jhon Smith Rincón, de la Fundación Paz y Esperanza; José David Tovar, rector TEC MD y moderación del panel.

Conectar a quienes tienen posibilidades con quienes necesitan oportunidades

Para el padre Camilo Bernal, CJM, Vicepresidente de la Corporación Organización El Minuto de Dios, CatalIS representa la continuidad de una experiencia institucional que durante décadas ha buscado acercar oportunidades a personas y familias que no siempre han tenido acceso a ellas.

En su intervención recordó que parte de la misión del Minuto de Dios consiste precisamente en servir de enlace entre quienes tienen posibilidades y quienes necesitan oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.

El propio padre Camilo relató su experiencia personal como beneficiario de un crédito educativo, una herramienta que le permitió acceder a la universidad y avanzar en su proyecto de vida. Desde esa experiencia explicó que el crédito puede convertirse en una palanca para hacer realidad sueños individuales y familiares.

Esta perspectiva también permite comprender el origen de CatalIS. La Corporación Organización El Minuto de Dios ha trabajado durante años en iniciativas relacionadas con vivienda, microcrédito y educación, y ahora busca trasladar parte de ese conocimiento al ámbito de la inversión de impacto.

“CatalIS” es presentada como una plataforma para conectar a quienes tienen capacidades de inversión social con personas y familias que necesitan recursos para desarrollar proyectos productivos.

Para el padre Camilo, la participación del sector privado resulta fundamental. La construcción de oportunidades en los territorios requiere movilizar recursos que permitan fortalecer emprendimientos y actividades económicas capaces de generar ingresos y empleo.

Su invitación durante el lanzamiento fue, precisamente, a entender que la inversión en estos proyectos no corresponde exclusivamente a grandes inversionistas: diferentes actores pueden contribuir al fortalecimiento de un fondo que busca multiplicar las oportunidades.

La paz necesita oportunidades económicas

El Embajador de Noruega en Colombia, Dag Nagoda, ubicó CatalIS dentro de la experiencia de cooperación de su país con Colombia y de su acompañamiento a diferentes procesos de construcción de paz.

Durante su intervención señaló que la paz no se sostiene únicamente mediante acuerdos políticos o medidas de seguridad. También requiere oportunidades económicas, inclusión y herramientas que permitan a las personas desarrollar proyectos de vida dignos y sostenibles.

Desde esta perspectiva, CatalIS busca atender una dificultad recurrente en los territorios: existen capacidades, talento, ideas y proyectos productivos, pero muchas organizaciones encuentran barreras para acceder a crédito, asistencia técnica, mercados e inversiones de largo plazo.

El Embajador destacó así la posibilidad de conectar dos dimensiones que con frecuencia se analizan por separado: la construcción de paz y el desarrollo económico.

La llegada de capital a territorios afectados por el conflicto puede contribuir a generar nuevas oportunidades y, al mismo tiempo, vincular al sector privado con procesos de transformación territorial.

La propuesta parte de reconocer que las comunidades no son únicamente receptoras de ayuda. También pueden ser actores económicos con capacidades, conocimientos y proyectos capaces de generar valor.

Una nueva relación entre capital y desarrollo

Desde el PNUD, Carla Zacapa destacó el carácter innovador de CatalIS como mecanismo de financiación y como una nueva forma de relacionar el capital con el desarrollo.

La propuesta, explicó, permite que poblaciones que han estado tradicionalmente rezagadas en materia de acceso a financiación puedan convertirse en actores de su propio desarrollo, tanto personal como territorial.

Pero la intervención del PNUD también planteó una consideración de fondo: los recursos de cooperación internacional son importantes, pero limitados.

Por eso, una de las tareas estratégicas consiste en generar mecanismos capaces de movilizar capital privado hacia iniciativas que contribuyan al desarrollo.

La cooperación puede aportar recursos iniciales, conocimiento y acompañamiento; sin embargo, para alcanzar una escala mayor se necesita la participación de empresas, inversionistas y otros actores económicos.

En este sentido, CatalIS busca construir un ecosistema en el que la inversión pueda producir simultáneamente resultados económicos, sociales y territoriales.

Inclusión financiera no significa solamente tener una cuenta

La intervención de Michael Bryan Newball, de Banca de las Oportunidades, permitió ampliar la discusión hacia el contexto de la inclusión financiera en Colombia.

El país ha avanzado de manera importante en el acceso de la población a productos financieros transaccionales. Sin embargo, el acceso al crédito continúa siendo una brecha relevante.

Durante el panel se explicó que alrededor del 36 % de los adultos colombianos accede a crédito financiero formal, mientras que la proporción aumenta cuando se incorporan otras modalidades formales de financiación. También fueron señaladas diferencias importantes entre territorios urbanos y rurales.

Esto permite establecer una distinción fundamental: tener acceso al sistema financiero no necesariamente significa tener acceso efectivo al capital necesario para crecer.

Para poblaciones y organizaciones con trayectorias financieras diferentes, los productos tradicionales pueden no responder adecuadamente a sus necesidades.

Por ello, CatalIS plantea un modelo en el que las condiciones de financiación puedan adaptarse a las características de cada proyecto: monto, plazo, tasa, período de gracia, garantías, capacidad de pago y mecanismos de desembolso.

Pero Newball puso especial énfasis en otro componente: el acompañamiento.

La evidencia presentada durante el encuentro apunta a que las intervenciones de educación financiera y acompañamiento empresarial y productivo pueden contribuir a mejorar el manejo del crédito y de las finanzas personales y empresariales.

De ahí que CatalIS incorpore servicios financieros y no financieros dentro de una misma propuesta.

Las comunidades también tienen capacidades productivas

La participación de Jhon Smith Rincón, de la Fundación Paz y Esperanza, llevó la discusión hacia quienes viven directamente las realidades que CatalIS busca atender.

Su intervención permitió insistir en que las comunidades cuentan con talento, conocimiento y capacidades productivas, pero requieren oportunidades concretas para acceder a financiación, fortalecer sus emprendimientos y conectarse con mercados.

Esta mirada resulta fundamental porque cambia la relación tradicional entre inversión y beneficiario.

El propósito es que las personas y organizaciones sean reconocidas como actores económicos, capaces de producir, generar empleo, establecer relaciones comerciales y construir nuevas oportunidades en sus territorios.

Durante el encuentro también se planteó que apoyar a los productores y las pequeñas economías territoriales significa fortalecer alternativas económicas asociadas a la construcción de paz.

Del crédito tradicional a un ecosistema de acompañamiento

CatalIS está diseñado alrededor de cinco componentes que funcionan de manera integrada.

El primero es el sitio web, que constituye la puerta de entrada al ecosistema y permite presentar proyectos, oportunidades, servicios y resultados.

El segundo es la plataforma para inversionistas, donde quienes aportan recursos pueden definir sus intereses, sectores, montos y objetivos de impacto, además de hacer seguimiento a sus inversiones.

El tercero corresponde a la plataforma de beneficiarios, mediante la cual organizaciones y emprendedores pueden presentar sus proyectos, entregar documentación, consultar el estado de sus solicitudes y acceder a financiación.

El cuarto es la plataforma de administración, que permite gestionar inversionistas, beneficiarios, proyectos, evaluaciones, documentos, cartera, indicadores, oportunidades y alertas.

Finalmente está el motor de crédito, diseñado para estructurar soluciones financieras de acuerdo con las características de cada proyecto.

El objetivo es pasar de un proceso fragmentado a un sistema continuo, en el que la financiación sea acompañada por diagnóstico, formación, mentoría, aceleración, educación financiera y conexión con nuevas oportunidades.

Inteligencia artificial para conocer mejor cada proyecto

Uno de los elementos diferenciales de CatalIS es la incorporación de inteligencia artificial.

La plataforma fue concebida bajo un modelo AI First y una arquitectura agéntica en la que diferentes agentes de inteligencia artificial pueden apoyar procesos como la identificación de necesidades, comprensión de los perfiles de inversionistas y beneficiarios, evaluación de proyectos, validación de información, recomendación de alternativas de financiación, búsqueda de convocatorias, monitoreo de cartera y medición del impacto.

La inteligencia artificial puede analizar múltiples variables y proponer alternativas hiperpersonalizadas, mientras las decisiones críticas permanecen bajo control humano.

La tecnología, por tanto, busca cumplir una función concreta: hacer más eficiente, trazable y personalizado el encuentro entre capital y proyectos productivos.

Las comunidades ponen rostro a CatalIS

Las cifras adquieren otra dimensión cuando aparecen las historias de quienes participan en el proceso.

Entre ellas está Noemí, representante de una organización agropecuaria de San Vicente del Caguán, vinculada a actividades relacionadas con la producción de plátano y café.

Su experiencia evidencia una de las dificultades que CatalIS busca atender: contar con productos, materias primas y capacidades productivas no necesariamente significa tener acceso a financiación.

La ausencia de una trayectoria financiera suficiente puede convertirse en una barrera para organizaciones que necesitan recursos para crecer.

CatalIS busca que esas organizaciones puedan encontrar una alternativa que combine financiación con fortalecimiento de sus capacidades.

Alexander Monroy y La Trocha Casa de la Paz

Otra de las historias presentadas durante el lanzamiento fue la de Alexander Monroy, firmante del Acuerdo de Paz y fundador de La Trocha Casa de la Paz, en Bogotá.

Su proyecto articula producción, economía solidaria, economía circular, memoria y comercialización.

La iniciativa cuenta con nueve trabajadores y comercializa sus productos en establecimientos de Bogotá, mientras busca ampliar su presencia en otras ciudades.

Pero La Trocha también funciona como plataforma para otros emprendimientos. Según el testimonio presentado durante el evento, el proyecto acompaña a decenas de iniciativas de víctimas y comunidades campesinas en diferentes territorios.

La experiencia muestra que un emprendimiento puede tener múltiples efectos: generar empleo, abrir mercados, fortalecer proveedores, preservar memoria y conectar a otros productores con consumidores.

Una panadería que comienza en casa

También fue presentada la historia de Jenny Portilla, una emprendedora de Bucaramanga, cuyo negocio de pastelería comenzó desde casa y que busca avanzar hacia la consolidación de una panadería.

Su experiencia muestra que, en algunos casos, antes de acceder a mayores recursos financieros es necesario fortalecer aspectos como la administración, la organización del negocio, la marca y la planificación.

En este punto aparece uno de los elementos centrales de CatalIS: preparar al proyecto para recibir y administrar adecuadamente el capital.

El acompañamiento se convierte así en una parte integral de la financiación.

El capital necesita mercado

Una de las conclusiones que dejó el panel es que financiar un emprendimiento no es suficiente.

Un proyecto puede recibir recursos, adquirir equipos y aumentar su producción, pero necesita compradores para convertirse en una actividad económica sostenible.

Por eso CatalIS contempla también la conexión con mercados, cadenas de valor y sector privado.

El ciclo que se busca construir puede resumirse así:

Capital → fortalecimiento → producción → mercado → ingresos → pago → reinversión → nuevas oportunidades.

Esta lógica también permite que los recursos puedan ser concursables y beneficiar posteriormente a otros proyectos.

La inversión deja de ser una operación aislada para convertirse en parte de un circuito económico.

La cooperación como semilla para movilizar capital privado

Durante el lanzamiento también se planteó el papel de la cooperación internacional.

Carla Zacapa señaló que la cooperación es insuficiente para cubrir por sí sola las necesidades de desarrollo de los territorios. Por ello, uno de sus aportes puede estar en generar condiciones para que posteriormente participen otros actores.

La idea es que los recursos iniciales funcionen como una semilla capaz de atraer nuevas inversiones.

En este modelo, el capital privado puede aportar algo adicional al dinero: confianza.

La llegada de inversionistas a territorios históricamente afectados por el conflicto transmite también el reconocimiento de que allí existen capacidades, talento y posibilidades económicas.

Como se planteó durante el panel, la transformación requiere un ecosistema de actores que comparta capacidades, movilice recursos y multiplique oportunidades.

Medir el impacto para demostrar las transformaciones

CatalIS también incorpora un componente de seguimiento y medición.

El propósito es conocer qué sucede después de la inversión: qué proyectos permanecen, cuáles crecen, qué empleos se generan, qué capacidades se fortalecen y qué nuevas oportunidades aparecen.

Por eso el impacto no se reduce a una cifra financiera.

Durante el cierre del evento se insistió en que el impacto también puede expresarse en negocios que permanecen, empleos que se sostienen, capacidades que se fortalecen y nuevas oportunidades que llegan a los territorios.

Esta información será fundamental para evaluar el modelo y determinar cómo puede escalarse.

Construir confianza: el desafío transversal

A lo largo del panel apareció repetidamente una palabra: confianza.

Confianza de los inversionistas para colocar capital.

Confianza de las comunidades para asumir compromisos financieros.

Confianza de las instituciones para trabajar conjuntamente.

Confianza de los territorios para demostrar que los proyectos productivos pueden convertirse en actividades económicas sostenibles.

Para el padre Camilo Bernal, CJM, esta construcción de confianza resulta determinante para que CatalIS pueda crecer y llegar a un número cada vez mayor de personas y organizaciones.

La confianza también se construye con resultados.

Cada proyecto que logra consolidarse puede convertirse en una evidencia para futuros inversionistas. Cada crédito que se administra responsablemente puede contribuir a construir una historia financiera. Cada alianza comercial puede abrir el camino para nuevos productores.

De la ayuda a la inversión de impacto

Una de las transformaciones conceptuales que propone CatalIS consiste en cambiar la manera de mirar a las poblaciones vinculadas a la construcción de paz.

No se trata únicamente de personas que necesitan asistencia.

Son también emprendedores, productores, empresarios, proveedores, trabajadores y actores económicos.

Esta transformación en la narrativa resulta especialmente importante para el sector privado.

La inversión permite establecer una relación basada no solamente en la solidaridad, sino también en la generación de valor y en la construcción de oportunidades económicas sostenibles.

Una plataforma para conectar capital y territorio

CatalIS llega así con una propuesta que intenta responder simultáneamente a varios desafíos: acceso al crédito, fortalecimiento empresarial, educación financiera, conexión con mercados, movilización de capital privado y medición del impacto.

Su arquitectura tecnológica busca hacer más eficiente el proceso.

El acompañamiento pretende reducir las barreras relacionadas con capacidades empresariales y financieras.

La conexión con el sector privado busca ampliar las posibilidades comerciales.

Y la cooperación internacional aporta conocimiento, recursos y alianzas para poner en marcha el modelo.

El resultado esperado es un ecosistema en el que inversionistas, financiadores, emprendedores, organizaciones, empresas y aliados puedan encontrarse alrededor de proyectos productivos con capacidad de generar impacto.

La paz también se construye financiando oportunidades

CatalIS plantea, en última instancia, una relación directa entre economía y construcción de paz.

Un crédito puede permitir comprar una máquina.

Una máquina puede aumentar la producción.

Una mayor producción puede generar empleo.

El empleo puede mejorar los ingresos de una familia.

Una empresa puede convertirse en proveedor de otra.

Y una cadena de proveedores puede dinamizar la economía de un territorio.

El proceso no ocurre automáticamente. Requiere acompañamiento, mercados, capacidades, confianza y condiciones adecuadas.

Pero es precisamente esa cadena la que CatalIS busca activar.

El lanzamiento dejó una idea que resume buena parte de la propuesta: la paz necesita desarrollo; el desarrollo necesita alianzas; y las alianzas necesitan decisiones concretas.

CatalIS representa una de esas decisiones.

Una plataforma que busca que el capital encuentre proyectos, que los proyectos encuentren acompañamiento, que los emprendimientos encuentren mercados y que las comunidades encuentren nuevas oportunidades.

Porque detrás de cada crédito no hay solamente una operación financiera.

Hay una persona, una familia, un emprendimiento, un territorio y la posibilidad de que una oportunidad económica se convierta, con el tiempo, en una historia de transformación.

CatalIS busca precisamente eso: convertir inversión en impacto y demostrar que financiar proyectos productivos también puede contribuir a construir territorios con más oportunidades, inclusión y paz.

| Nota del editor *

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