CatalIS: inversión social para reconstruir la confianza y transformar los territorios

El nuevo fondo de inversión social busca movilizar recursos hacia emprendimientos rurales y economías solidarias en regiones afectadas por el conflicto, articulando financiación, formación, acompañamiento psicosocial y capacidades productivas.

La construcción de paz en Colombia también pasa por generar oportunidades económicas y recuperar la confianza entre comunidades que durante décadas han vivido las consecuencias del conflicto. Con esta perspectiva fue presentado CatalIS, un fondo de inversión social que busca contribuir a la reconstrucción del tejido social y económico en territorios afectados por la violencia.

La iniciativa reúne esfuerzos de la Organización Minuto de Dios, el Gobierno de Noruega, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros actores, y plantea una convocatoria al sector privado para participar mediante donaciones o inversiones sociales destinadas a fortalecer proyectos productivos y cadenas económicas locales.

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La confianza como punto de partida

Durante la presentación de CatalIS, el padre Camilo Bernal, CJM, vicepresidente de la Corporación Organización El Minuto de Dios, destacó la confianza como uno de los elementos fundamentales para avanzar en procesos de reconciliación y desarrollo.

Para el padre Bernal, las experiencias de confrontación, violencia y conflicto dejan como uno de sus principales desafíos la necesidad de reconstruir las relaciones entre las personas y las comunidades. En este proceso, señaló, las víctimas deben estar en el centro, pero también deben participar los firmantes de paz, comparecientes, integrantes de la sociedad civil, empresarios y entidades gubernamentales.

La apuesta de CatalIS parte así de una premisa: la paz requiere condiciones económicas que permitan a las comunidades desarrollar proyectos de vida sostenibles. El acceso a ingresos y oportunidades productivas se convierte en un componente de la reconstrucción territorial.

Capital para emprendimientos que enfrentan barreras

Uno de los objetivos del fondo es ampliar las posibilidades de financiación para personas y organizaciones que, por diferentes circunstancias, pueden encontrar dificultades para acceder a los mecanismos tradicionales de crédito.

Según explicó Bernal, CatalIS cuenta con una plataforma digital que busca ser fondeada con la participación de nuevos aliados. El modelo contempla tanto donaciones como inversiones sociales, estas últimas con expectativas de retorno moderadas, de manera que los recursos puedan volver a circular y contribuir a financiar nuevos proyectos.

La propuesta busca convocar a empresarios de diferentes tamaños y sectores para que aporten al fortalecimiento de iniciativas productivas relacionadas con las comunidades de víctimas, firmantes y comparecientes.

Más que entregar recursos de manera aislada, el propósito es contribuir a crear condiciones para que esos capitales se conviertan en actividad económica, generación de ingresos y articulación de cadenas productivas.

El campo, uno de los principales escenarios

Una parte importante de la estrategia está dirigida al sector rural. En diferentes territorios, víctimas, firmantes, comparecientes y otros integrantes de las comunidades han desarrollado emprendimientos individuales, asociaciones y cooperativas vinculadas con actividades agropecuarias.

Entre los productos mencionados por Bernal aparecen café, cacao, arroz, piscicultura y frutas, actividades que pueden integrarse a cadenas productivas capaces de conectar la producción local con nuevos mercados.

En este escenario, la economía solidaria adquiere especial relevancia. Las organizaciones comunitarias pueden asociarse para trabajar la tierra, desarrollar actividades ganaderas o agrícolas y aprovechar colectivamente los recursos disponibles.

La intención de CatalIS es contribuir a que estas iniciativas no permanezcan aisladas, sino que puedan encontrar mecanismos de financiación, acompañamiento y comercialización que fortalezcan su sostenibilidad.

Una experiencia construida en los territorios

La apuesta no parte de cero. De acuerdo con el padre Camilo Bernal, la Organización Minuto de Dios ha desarrollado durante años diferentes procesos de acompañamiento en regiones afectadas por la violencia y la pobreza.

Entre los territorios mencionados se encuentran Catatumbo, sur de Bolívar, Montes de María, Putumayo, Huila, Meta, Chocó y Nariño, entre otros. La experiencia también ha incluido procesos relacionados con sustitución de cultivos ilícitos y acompañamiento a comunidades rurales.

El enfoque busca fortalecer las capacidades de las personas y las comunidades para que puedan desarrollar procesos de generación de ingresos y avanzar hacia mayores niveles de autonomía.

Educación, acompañamiento y biotecnología

La propuesta de CatalIS plantea una mirada que va más allá del financiamiento. El acompañamiento educativo y psicosocial aparece como un componente complementario para que los proyectos puedan consolidarse.

A esto se suma la experiencia de la Organización Minuto de Dios en biotecnología, un campo que, según explicó Bernal, la institución desarrolla desde hace más de cuatro décadas. Sus aplicaciones incluyen procesos relacionados con la producción animal, la transformación de residuos y la producción agrícola.

La incorporación de conocimiento y tecnología busca contribuir a la productividad y sostenibilidad de las iniciativas rurales, de manera que la inversión pueda traducirse en capacidades permanentes dentro de los territorios.

La paz también necesita desarrollo

Uno de los planteamientos centrales de CatalIS es que la construcción de paz no puede separarse de las condiciones materiales de vida de las comunidades.

En la entrevista, el padre Bernal sintetizó esta perspectiva al señalar que la paz está relacionada con el desarrollo, la confianza y la reconstrucción del tejido social y económico. Desde este enfoque, generar oportunidades de trabajo e ingresos dignos forma parte de los procesos de reconciliación.

La iniciativa busca, por tanto, conectar dos dimensiones que con frecuencia se abordan por separado: la reconstrucción de las relaciones sociales y la recuperación de las economías locales.

Una convocatoria al sector privado

CatalIS también plantea un llamado a los empresarios para participar en la reconstrucción territorial. La invitación contempla diferentes formas de vinculación, desde donaciones hasta inversiones sociales.

El objetivo es ampliar la base de recursos disponible para los proyectos y generar mecanismos que permitan que el capital llegue a comunidades y emprendimientos que necesitan acompañamiento para consolidarse.

En este sentido, el fondo pretende convertirse en un espacio de encuentro entre comunidades, organizaciones sociales, cooperación internacional, instituciones públicas y sector privado.

Reconstruir desde la dignidad

La filosofía expresada por el padre Camilo Bernal conecta CatalIS con una trayectoria histórica de la Organización Minuto de Dios: acompañar a comunidades vulnerables mediante mecanismos que combinen solidaridad y generación de capacidades.

El propósito, explicó, no consiste únicamente en entregar recursos, sino en apalancar procesos de desarrollo respetando la dignidad de las personas y fortaleciendo las comunidades en los territorios donde viven.

La misma perspectiva se extiende a otros procesos de reconstrucción que adelanta la organización a partir del terremoto del pasado 10 de agosto que afectó el occidente del país. Durante la entrevista se mencionaron iniciativas de vivienda y recuperación en diferentes municipios del Chocó y otras regiones del país.

CatalIS se presenta así como una apuesta por convertir la inversión social en un instrumento de transformación territorial: capital para producir, educación para fortalecer capacidades, acompañamiento para reconstruir confianza y alianzas para conectar las economías locales con nuevas oportunidades.

En un país que continúa enfrentando los desafíos de la reconciliación y el desarrollo rural, la iniciativa propone que la reconstrucción no sea solamente una tarea institucional, sino un esfuerzo colectivo en el que comunidades, empresarios, organizaciones sociales y cooperación internacional puedan aportar a la generación de nuevas oportunidades.

Porque, como lo propuso el padre Rafael García Herreros, el desafío es que nadie se quede sin servir.

| Nota del editor *

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