Conversaciones sobre el agua y el poder de la radio en el sur de Bolívar

La investigación “Agua para la Vida, Agua para la Paz” llegó a la radio para convertir el conocimiento académico en una herramienta de diálogo, reconocimiento territorial y transformación social.

El agua, la memoria, la comunicación comunitaria y las experiencias de los habitantes del sur de Bolívar fueron los ejes del conversatorio “Conversaciones sobre el agua y el poder de la radio en el sur de Bolívar”, un espacio en el que investigadores, comunicadores, estudiantes y pobladores reflexionaron sobre los resultados y aprendizajes del proyecto “Agua para la Vida, Agua para la Paz”.

La investigación fue desarrollada por las profesoras Amparo Cadavid, Angélica Nieto y Carmen Lucía Bohórquez, junto con investigadores, estudiantes, organizaciones sociales y habitantes de la región. Su propósito fue comprender las relaciones de los pobladores del sur de Bolívar con la naturaleza, a partir de sus experiencias, prácticas y saberes en torno al agua como elemento de tensión y convivencia en el territorio.

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Durante el encuentro se explicó que el proceso se desarrolló durante varios años mediante metodologías como la investigación-acción participativa, el diálogo de saberes, las historias de vida, los recorridos territoriales y los mapeos participativos. La apuesta fue construir conocimiento con las comunidades y no únicamente sobre ellas.

Del conocimiento académico a las comunidades

Uno de los principales retos identificados por el equipo investigador fue encontrar mecanismos para que los resultados de la investigación no permanecieran exclusivamente en artículos científicos, libros o espacios académicos.

De allí surgió la estrategia de divulgación que dio origen a “Voces del Agua”, una serie radial que permitió llevar las reflexiones sobre el agua y el territorio a las comunidades del sur de Bolívar y del Magdalena Medio.

La producción estuvo acompañada por UNIMINUTO Radio y por la Asociación Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio (Aremag), además de pobladores y comunicadores de la región.

El resultado fue una serie de 15 podcasts de aproximadamente 15 minutos, complementada con videos documentales, una serie de cápsulas radiales, una cartilla interactiva, una infografía, un libro construido con participación de los habitantes, una multimedia denominada Sentidos del agua del sur de Bolívar y otros contenidos de divulgación.

La serie abordó asuntos como el impacto de la minería sobre los bosques y las fuentes de agua, la agricultura familiar, el manejo de residuos, el acceso al agua potable, el papel de las mujeres, la diversidad cultural, el sistema cenagoso, la pesca, los impactos de la ganadería y la palma, y los megaproyectos y sus efectos en el territorio.

La radio como herramienta de transformación

Durante el conversatorio, Néstor Ballesteros, director de UNIMINUTO Radio, recordó el proceso de producción de Voces del Agua y destacó la capacidad de los investigadores para convertir sus registros de campo en materiales sonoros.

Las grabaciones realizadas durante los recorridos, las entrevistas, los sonidos de los ríos y ciénagas y la música de los habitantes de la región se convirtieron en insumos fundamentales para la producción.

El proceso tuvo además un desafío particular: parte de la producción se desarrolló durante la pandemia de COVID-19. Ante el cierre de los espacios universitarios y las restricciones de movilidad, las voces fueron grabadas a distancia, incluso utilizando herramientas como WhatsApp.

Para Ballesteros, el proyecto demostró que una investigación puede convertirse en contenidos periodísticos, radiales y digitales capaces de acercar el conocimiento a públicos que difícilmente accederían a una publicación académica.

Traducir la investigación al lenguaje de la región

Otro de los participantes, Orley Durán, director de la Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio, explicó que uno de los aportes fundamentales de la red fue ayudar a acercar el lenguaje académico a las formas de comunicación propias del territorio.

El trabajo implicó revisar los libretos, formular preguntas y adaptar conceptos técnicos para que pudieran ser comprendidos por las audiencias locales.

La serie llegó a cinco emisoras del sur de Bolívar y siete emisoras de Santander y Cesar, con emisiones diarias de capítulos de aproximadamente 15 a 20 minutos. La respuesta de los oyentes mostró el interés que existe por conocer y discutir los problemas relacionados con el agua y los conflictos ambientales.

Durán también llamó la atención sobre una realidad particular: en las emisoras comunitarias del territorio, los asuntos ambientales suelen abordarse como información de servicio o acciones coyunturales. Sin embargo, desarrollar una agenda periodística ambiental permanente puede resultar complejo porque los temas relacionados con el agua y los recursos naturales están estrechamente vinculados con el conflicto armado.

Por esta razón, hablar de determinados problemas ambientales desde la radio puede representar riesgos para quienes ejercen el periodismo y la comunicación comunitaria en la región.

Las voces del territorio

La experiencia también contó con la participación de Dina Marcela Barragán, comunicadora social, egresada de UNIMINUTO y una de las voces de la serie radial.

Como habitante de la región, Barragán destacó la importancia de que las comunidades pudieran reconocerse en los contenidos producidos.

Para ella, una comunidad fundamentalmente sonora encuentra en la radio un espacio para escuchar sus propias historias, sus problemas, su cultura y sus formas de resistencia.

La serie permitió además visibilizar expresiones culturales del sur de Bolívar. La música utilizada en los programas fue producida por habitantes de la región, incluyendo composiciones relacionadas con los cuerpos de agua y las problemáticas ambientales.

“El agua también es poder”

Nilson Dávila, poblador del sur de Bolívar, magíster en comunicación y participante de la investigación, planteó durante el encuentro una pregunta central: ¿dónde reside el poder y quién tiene la posibilidad de hablar sobre el agua?

Desde su perspectiva, el agua no puede entenderse únicamente como un recurso natural. En el sur de Bolívar está relacionada con la vida, la cultura, la economía, la identidad y las formas de organización de las comunidades.

Dávila también destacó el papel histórico de la radio en las zonas rurales. Para muchas comunidades campesinas, explicó, la radio continúa formando parte de la vida cotidiana y constituye un medio que acompaña las labores del campo, fortalece la imaginación y permite compartir información y experiencias.

Por eso, uno de los mensajes centrales del conversatorio fue la necesidad de mantener viva la radio e integrarla con las nuevas tecnologías, en lugar de asumir que los medios tradicionales han perdido su importancia.

Comunicación para el cambio social

Desde su experiencia como poblador e integrante del Colectivo de Comunicaciones Pescado, Sombrero y Tambó, Jenaro Larios Carvajal señaló que el agua ha sido uno de los elementos que ha permitido estructurar la vida, la cultura y los territorios del Magdalena Medio.

Larios, quien también es abogado y politólogo, insistió en que las comunidades no deben ser consideradas sujetos pasivos de las investigaciones. Por el contrario, deben participar activamente en la construcción del conocimiento.

En este sentido, Voces del Agua representa una experiencia de comunicación para el cambio social, porque busca que las comunidades puedan reconocerse, dialogar, identificar problemáticas y construir sentidos compartidos alrededor de objetivos comunes.

La radio, sostuvo, no se limita a transmitir información: puede contribuir a generar procesos de transformación territorial.

El agua como elemento de convivencia y conflicto

A lo largo del conversatorio apareció una preocupación transversal: el agua constituye simultáneamente una fuente de vida y un elemento de tensión.

En el sur de Bolívar convergen actividades productivas, economías extractivas, agricultura, ganadería, pesca y diferentes formas de relación con los ecosistemas. El proyecto identificó tanto prácticas que generan impactos sobre la naturaleza como experiencias comunitarias orientadas a su protección.

Los investigadores también resaltaron la importancia de comprender el territorio desde sus propias voces y reconocer que detrás de los problemas ambientales existen historias, relaciones sociales, conflictos y procesos comunitarios.

Por eso, para el equipo de “Agua para la Vida, Agua para la Paz”, investigar significó también escuchar.

Una universidad que llega al territorio

Uno de los aprendizajes destacados durante el encuentro fue la importancia de construir confianza con las comunidades.

Las investigadoras señalaron que el trabajo en el sur de Bolívar no comenzó con una visita aislada. Fue un proceso de varios años en el que se construyeron relaciones con organizaciones sociales, habitantes, instituciones y líderes comunitarios.

En una región marcada por el aislamiento, la pobreza y el conflicto armado, llegar al territorio exige respeto, responsabilidad, confidencialidad y tiempo.

La presencia de UNIMINUTO también se extendió a través de salidas pedagógicas en las que estudiantes de diferentes programas académicos pudieron encontrarse con jóvenes y comunidades de la región. Estas experiencias permitieron que la universidad no solamente investigara el territorio, sino que generara espacios de encuentro y aprendizaje mutuo.

De izquierda a derecha: Amparo Cadavid, Jenaro Larios, Néstor Ballesteros Puerto, Angélica Nieto – Foto: Andrea Rodríguez – UNIMINUTO Radio.

Escuchar para transformar

El conversatorio dejó una conclusión que atraviesa toda la experiencia: la comunicación puede convertirse en una forma de cuidado del territorio.

Voces del Agua demuestra que la investigación universitaria puede salir de las bibliotecas y convertirse en relatos, sonidos, canciones, podcasts, conversaciones y herramientas que regresan a las comunidades que hicieron posible el conocimiento.

En el sur de Bolívar, hablar del agua significa hablar de la vida, de la cultura, de la memoria y también de los conflictos que atraviesan el territorio.

Y en ese escenario, la radio continúa teniendo un papel fundamental: escuchar a las comunidades, permitir que se escuchen a sí mismas y abrir espacios para que sus voces puedan contribuir a imaginar otras formas de relacionarse con el territorio y con el agua.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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