Periodismo, pensamiento crítico y democracia: el desafío de informar en tiempos de polarización

Fabio López de la Roche, historiador, Ph.D. en Literatura y Estudios Culturales de la University of Pittsburgh y coordinador del Centro de Pensamiento en Comunicación y Ciudadanía de la Universidad Nacional de Colombia, reflexionó sobre los desafíos del periodismo y la comunicación frente a la polarización política, las nuevas formas de consumo informativo y la relación entre medios, ciudadanía y poder.

La comunicación y el periodismo atraviesan un momento de profundas transformaciones. El cambio en los hábitos de consumo informativo, el protagonismo de las redes sociales y la creciente polarización política han modificado la manera en que los ciudadanos construyen sus opiniones y toman decisiones.

Esta fue una de las principales reflexiones planteadas por Fabio López de la Roche durante un encuentro académico, en el que analizó el panorama político y comunicativo colombiano a partir de la transición entre el gobierno de Gustavo Petro y la llegada de una nueva derecha representada, dentro de la discusión, por la figura de Abelardo de la Espriella.

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El académico propuso evitar las interpretaciones absolutas sobre los gobiernos y los fenómenos políticos. En su análisis, sostuvo que la administración de Gustavo Petro no puede ser reducida a un “fracaso total” ni tampoco ser presentada como un gobierno sin errores.

Para López de la Roche, una valoración seria de una administración debe considerar los datos y los resultados de gestión, pero también diferenciar estos aspectos de las decisiones políticas y comunicativas de sus gobernantes.

En ese sentido, reconoció algunos resultados positivos de la administración Petro y, al mismo tiempo, cuestionó decisiones relacionadas con los nombramientos, la relación con diferentes sectores sociales, el manejo de las redes sociales y, particularmente, la comunicación presidencial.

La reflexión planteó así la necesidad de realizar una lectura crítica de los fenómenos políticos sin convertir el análisis en una defensa automática de una determinada ideología.

Una política atravesada por las emociones

Uno de los principales riesgos para el debate democrático, según López de la Roche, es la creciente polarización emocional.

Las redes sociales han creado un ecosistema en el que las emociones circulan rápidamente y pueden determinar la manera en que los ciudadanos interpretan los acontecimientos políticos. El rechazo hacia un dirigente puede llevar a desconocer sus resultados positivos, mientras que la simpatía política puede conducir a minimizar sus errores.

Frente a esta situación, el historiador invitó a recuperar los juicios ponderados y equilibrados.

La crítica, explicó, debe aplicarse a todos los actores políticos, incluidos aquellos con los que se comparte una determinada posición ideológica. Desde esa perspectiva, reconoció sus propias afinidades progresistas, pero insistió en que estas no deben impedir el ejercicio de la crítica.

Para López de la Roche, la independencia intelectual exige reconocer los aciertos y señalar los desaciertos, incluso cuando provienen de sectores políticos cercanos.

Nuevas generaciones, nuevas formas de informarse

Otro de los ejes de la conferencia fue la transformación de las audiencias.

Las nuevas generaciones, señaló el académico, ya no necesariamente esperan el noticiero de las siete de la noche para conocer la actualidad nacional. Las redes sociales, los podcasts, las plataformas digitales, los contenidos audiovisuales y otros formatos han transformado la relación entre ciudadanía e información.

Este cambio no debe ser entendido como una deficiencia generacional. Cada generación desarrolla diferentes formas de relacionarse con los medios.

El desafío consiste en determinar si esas nuevas formas de consumo informativo permiten construir criterios propios.

López de la Roche invitó a los estudiantes a preguntarse si contrastan diferentes fuentes o si, por el contrario, terminan dependiendo de una sola fuente de información, de sus grupos de referencia o de contenidos que confirman sus propias convicciones.

En este contexto, también llamó la atención sobre el funcionamiento de los algoritmos, las burbujas de filtro y las campañas digitales orientadas a influir sobre las decisiones ciudadanas.

Leer para construir una opinión propia

La lectura crítica apareció como otra de las herramientas fundamentales para enfrentar la polarización.

El conferencista cuestionó que las nuevas generaciones tengan poco contacto con columnas de opinión y autores que les permitan construir referentes propios para interpretar la realidad.

Sin embargo, también aclaró que esto no significa que los jóvenes estén necesariamente peor informados por no utilizar los mismos medios que las generaciones anteriores.

El desafío, insistió, es aprender a contrastar fuentes y desarrollar criterios de selección.

La formación ciudadana requiere, por tanto, recuperar la lectura como práctica crítica, pero también comprender los nuevos lenguajes de comunicación. Podcasts, crónicas, caricaturas, novelas gráficas y otros formatos pueden convertirse en herramientas para acercarse a la información desde diferentes perspectivas.

La crítica también debe comenzar por uno mismo

Para López de la Roche, una sociedad democrática necesita una cultura crítica que no se limite a cuestionar al adversario político.

La crítica también debe dirigirse hacia las propias posiciones, decisiones y convicciones.

En ese sentido, destacó el valor de la autoironía como una práctica democrática. La capacidad de reconocer que se puede estar equivocado, pedir disculpas y reírse de los propios errores permite construir una ciudadanía menos dogmática.

Esta actitud también debería estar presente en las universidades. Los docentes, sostuvo, deben estar abiertos a que sus estudiantes cuestionen sus interpretaciones y aporten nuevas lecturas.

En un ecosistema mediático que cambia rápidamente, el intercambio entre generaciones puede convertirse en una oportunidad para enriquecer la comprensión de la realidad.

Periodismo independiente frente al poder

La relación entre los medios de comunicación y los poderes políticos y económicos ocupó buena parte de la reflexión.

López de la Roche cuestionó el papel de algunos medios corporativos durante el gobierno de Gustavo Petro y consideró que, en determinados casos, no se produjo un cubrimiento suficientemente ponderado de la primera administración de izquierda en la historia republicana de Colombia.

Su crítica también estuvo dirigida a los medios que convierten la información política en un escenario de confrontación permanente.

Para el académico, el periodismo no debe funcionar como una extensión de los intereses de un gobierno, un partido o un grupo empresarial. Su responsabilidad consiste en investigar, contrastar, contextualizar y ofrecer elementos que permitan a los ciudadanos construir sus propios juicios.

La independencia periodística, desde esta perspectiva, no significa ausencia de opinión, sino capacidad de mantener una mirada crítica frente a los diferentes poderes.

El lenguaje también construye realidad

Otro de los elementos centrales de la conferencia fue el papel político del lenguaje.

López de la Roche llamó la atención sobre expresiones utilizadas por los gobiernos y las campañas políticas para definir determinadas situaciones. Conceptos como “empalme anticorrupción” o “voto fusil”, mencionados durante la conversación, pueden contribuir a instalar determinadas interpretaciones sobre el gobierno anterior, las elecciones o los adversarios políticos.

Por ello, periodistas y ciudadanos deben prestar atención no solamente a qué se dice, sino también a cómo se construye el significado de aquello que se dice.

El lenguaje puede contribuir al diálogo y al reconocimiento de las diferencias, pero también puede profundizar la estigmatización y alimentar discursos de confrontación.

La política más allá de las etiquetas

El conferencista también llamó a superar la tendencia a reducir a las personas a sus identidades políticas.

Ser de izquierda, de derecha o de centro no debería convertirse en una razón para deshumanizar al otro.

López de la Roche recordó experiencias personales de convivencia y amistad con personas de posiciones políticas diferentes para mostrar que es posible mantener relaciones basadas en el respeto a pesar de las diferencias ideológicas.

La historia de Colombia demuestra, además, las consecuencias que puede tener la estigmatización política. En un país que ha sufrido ciclos de violencia asociados con la eliminación física y simbólica del adversario, los discursos que promueven el exterminio de un sector político deben ser observados con especial preocupación.

El reconocimiento de la pluralidad política es, desde esta perspectiva, una condición fundamental para la democracia.

Instituciones, controles y pesos y contrapesos

Frente a los cambios políticos del país, López de la Roche también destacó la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas.

El Consejo Nacional Electoral, la Corte Constitucional, la tutela y los mecanismos de control institucional fueron presentados como elementos necesarios para garantizar los llamados pesos y contrapesos del poder.

La democracia, señaló, no depende únicamente de quién ocupa la Presidencia de la República. También requiere instituciones capaces de controlar, cuestionar y equilibrar el ejercicio del poder.

De igual manera, la oposición tiene la responsabilidad de ejercer una crítica firme, pero sin convertir el bloqueo político en su única estrategia. El debate democrático requiere discutir los proyectos, reconocer los aciertos y cuestionar los errores.

Comprender al que piensa diferente

Una de las conclusiones centrales de la conversación fue la necesidad de comprender las razones que llevan a millones de ciudadanos a votar por opciones políticas diferentes.

Para López de la Roche, no es suficiente afirmar que quienes votan por una determinada corriente fueron manipulados o están equivocados. Las decisiones electorales responden a experiencias sociales, económicas, culturales y políticas que deben ser estudiadas.

Comprender al otro no significa compartir sus ideas. Significa reconocerlo como ciudadano y tratar de entender las razones de sus decisiones.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante en una sociedad marcada por la polarización.

Comunicación para una democracia más dialógica

Al finalizar el encuentro, el académico hizo un llamado a estudiantes y futuros comunicadores a asumir un papel activo en la construcción de una sociedad más democrática.

Informarse, leer, contrastar fuentes, comprender los nuevos ecosistemas digitales, cuestionar los discursos de odio y mantener una actitud crítica frente a todas las corrientes políticas son parte de esa responsabilidad.

El periodismo y la comunicación, planteó, tienen la posibilidad de convertirse en espacios para el encuentro y no únicamente en escenarios de confrontación.

En una Colombia profundamente polarizada, el reto no consiste en eliminar las diferencias políticas, sino en aprender a convivir con ellas sin convertir al adversario en un enemigo.

La democracia necesita ciudadanos capaces de dudar de sus propias certezas, periodistas independientes frente al poder y medios comprometidos con la información rigurosa. Sobre todo, necesita recuperar la capacidad de escuchar al otro y reconocer su dignidad, incluso cuando piensa diferente.

| Nota del editor *

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