Tecnopolítica, democracia y bienes comunes: los desafíos de la comunicación en la era digital

Francisco Sierra advierte sobre los riesgos de la concentración tecnológica y plantea la necesidad de fortalecer la soberanía digital, la comunicación popular y la formación crítica de la ciudadanía.

En el marco de la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO, el profesor e investigador español Francisco Sierra compartió una conferencia dedicada a analizar los desafíos de la tecnopolítica, la comunicación y la democracia en un escenario marcado por el avance de la inteligencia artificial, el capitalismo de plataformas y la creciente influencia de las grandes corporaciones tecnológicas.

Sierra, licenciado en Periodismo y doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de la Universidad de Sevilla y experto en políticas de comunicación y tecnopolítica, planteó durante su intervención la necesidad de ampliar la mirada sobre las relaciones entre tecnología, ciudadanía y poder.

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Para el académico, hablar de tecnopolítica no puede limitarse a estudiar el comportamiento de los usuarios en las redes sociales o la manera en que las tecnologías intervienen en los procesos electorales. El fenómeno debe analizarse desde una perspectiva más amplia, que incorpore las dimensiones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales.

De la ciudadanía digital a la construcción de lo común

Uno de los conceptos centrales de la conferencia fue “lo común”. Sierra señaló que buena parte de la discusión contemporánea sobre tecnopolítica se ha concentrado en el individuo y en su relación con las plataformas digitales, dejando en segundo plano las formas colectivas de organización y participación.

En este contexto, destacó que las tecnologías digitales han abierto nuevas posibilidades para la construcción de comunidades y para la circulación de narrativas alternativas. Sin embargo, también han generado nuevos mecanismos de concentración del poder.

La promesa inicial de internet como un espacio capaz de democratizar la participación y permitir que todas las voces tuvieran presencia en la esfera pública, explicó, se ha enfrentado a una realidad en la que unas pocas corporaciones controlan buena parte de la infraestructura y de los espacios donde ocurre la conversación pública.

Experiencias como el 15M en España, la Primavera Árabe y diferentes movimientos sociales en América Latina demostraron, según Sierra, que la ciudadanía puede apropiarse de las tecnologías para organizarse, producir contenidos y construir contranarrativas frente a los discursos dominantes.

Pero esa posibilidad también ha sido disputada por sectores políticos y económicos que han aprendido a utilizar las mismas herramientas para orientar la conversación pública, segmentar audiencias, difundir desinformación e incidir en procesos electorales.

El poder detrás de las plataformas

Para Sierra, uno de los principales retos de la tecnopolítica contemporánea está en comprender quién controla la infraestructura que hace posible la comunicación digital.

“Si la infraestructura está en manos de unas cuantas corporaciones”, explicó, la conversación pública, la vida económica, la seguridad y otros ámbitos de interés colectivo pueden quedar condicionados por quienes tienen el control de esas infraestructuras.

Por ello, propuso analizar los comunes digitales a partir de tres dimensiones: la infraestructura, la producción de contenidos culturales y simbólicos y las formas de participación y representación política.

Esta perspectiva cuestiona la idea de que internet sea simplemente un espacio neutral. Detrás de las plataformas existen infraestructuras físicas, centros de datos, cables submarinos, sistemas de almacenamiento y recursos naturales que hacen posible la economía digital.

De allí que el debate sobre tecnopolítica, según el investigador, también deba relacionarse con cuestiones como el consumo de agua, la explotación minera, las tierras raras y otros recursos estratégicos necesarios para el desarrollo de las tecnologías digitales.

América Latina y una tradición de comunicación popular

Durante la conferencia, Sierra hizo especial énfasis en la experiencia latinoamericana. Recordó que las discusiones sobre participación, apropiación tecnológica y autonomía comunicacional no comenzaron con las redes sociales.

América Latina cuenta con una amplia tradición de radios comunitarias, medios ciudadanos, comunicación participativa y comunicación para el cambio social, experiencias que anteceden a internet y que han permitido a comunidades y movimientos sociales construir sus propias narrativas.

En este sentido, el académico reivindicó la importancia de recuperar esa experiencia para afrontar los actuales desafíos digitales.

La apropiación tecnológica, sostuvo, no debe significar simplemente aprender a utilizar una plataforma, sino desarrollar capacidades para comprender críticamente cómo funcionan las tecnologías, quién las controla, qué intereses existen detrás de ellas y cómo pueden utilizarse para fortalecer la participación democrática.

Soberanía tecnológica: un reto estratégico

Uno de los principales llamados de Sierra fue a fortalecer la soberanía tecnológica.

Para el investigador, los países y las sociedades deben preguntarse quién controla las tecnologías que utilizan y qué consecuencias tiene depender de infraestructuras y plataformas desarrolladas por grandes corporaciones internacionales.

La soberanía digital no se limitaría, por tanto, a tener acceso a internet. También implica tener capacidad para desarrollar tecnologías propias, participar en las decisiones sobre innovación y establecer políticas públicas que permitan reducir las relaciones de dependencia.

En su análisis, esta cuestión adquiere particular relevancia para América Latina, una región que históricamente ha enfrentado relaciones de dependencia económica y tecnológica.

Sierra planteó la necesidad de fortalecer la cooperación entre los países del sur global y desarrollar capacidades propias de innovación, infraestructura y producción de contenidos.

Formación crítica para una ciudadanía digital

Otro de los grandes desafíos identificados durante la conferencia fue la necesidad de fortalecer la educación y las pedagogías críticas en tecnopolítica.

Saber utilizar una red social, una aplicación o una herramienta de inteligencia artificial no significa necesariamente saber participar democráticamente mediante ellas.

El investigador llamó la atención sobre la diferencia entre tener conocimientos instrumentales y desarrollar capacidades críticas para interpretar discursos, identificar mecanismos de manipulación, comprender los algoritmos y participar de manera consciente en la esfera pública digital.

En este punto, reivindicó el legado del pensamiento de Paulo Freire y de la investigación-acción participativa desarrollada por el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, como referentes para pensar modelos de participación y formación crítica aplicados al entorno digital.

Una mirada de género sobre la tecnología

La conferencia también abordó la necesidad de despatriarcalizar la tecnología.

Sierra señaló que las mujeres deben tener una participación activa no solamente como usuarias o consumidoras de tecnología, sino también como programadoras, desarrolladoras, investigadoras y protagonistas de las decisiones relacionadas con la ciencia y la innovación.

La perspectiva de género, explicó, debería incorporarse de manera transversal en las políticas de ciencia y tecnología, así como en la producción y moderación de contenidos digitales.

Para el académico, la construcción de una ciudadanía digital democrática requiere que las voces que participan en la deliberación pública sean plurales y representen la diversidad de la sociedad.

La tecnología y la defensa de los ecosistemas

Uno de los aspectos que atravesó buena parte de la conferencia fue la relación entre la transformación tecnológica y la crisis ambiental.

Sierra llamó la atención sobre los recursos naturales necesarios para sostener el crecimiento de la economía digital. Los centros de datos y la infraestructura tecnológica requieren grandes cantidades de energía y agua, mientras que la fabricación de dispositivos depende de minerales estratégicos.

En este escenario, sostuvo que la discusión sobre tecnología no puede separarse de la defensa de los territorios, la Amazonía, los recursos hídricos y las comunidades indígenas y campesinas.

Para América Latina, esta discusión adquiere una importancia especial por la riqueza natural de la región y por las presiones internacionales sobre recursos estratégicos.

¿Qué democracia queremos en la era de la inteligencia artificial?

En la parte final de su intervención, Francisco Sierra propuso ampliar el debate sobre la inteligencia artificial y preguntarse no solamente qué puede hacer la tecnología, sino para qué se desarrolla, quién decide sobre ella y a quién beneficia.

A su juicio, la inteligencia artificial debe entenderse también como resultado de un conocimiento acumulado por la sociedad. Sin embargo, existe el riesgo de que ese conocimiento termine apropiado privadamente por un reducido número de corporaciones.

De ahí que planteara la necesidad de discutir nuevas formas de gobernanza multilateral de internet y de la inteligencia artificial, capaces de superar las limitaciones de las políticas exclusivamente nacionales.

El académico también llamó a incorporar en este debate el papel del capital financiero y los intereses económicos que rodean el desarrollo de las grandes empresas tecnológicas.

Una agenda para la comunicación del futuro

La conferencia dejó sobre la mesa varios retos para la comunicación y para las universidades: fortalecer la soberanía tecnológica, defender el derecho a la comunicación, impulsar la comunicación popular, desarrollar pedagogías críticas, promover una gobernanza democrática de los bienes comunes digitales y adoptar una perspectiva ecológica y de género.

Para Sierra, el desafío no consiste en rechazar la tecnología ni en asumirla como una solución automática a los problemas sociales. Se trata de disputar su sentido, comprender las relaciones de poder que existen detrás de ella y construir alternativas que permitan utilizarla al servicio de la sociedad.

En el contexto de la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO, su intervención abrió así una discusión que trasciende las redes sociales y las herramientas digitales: la pregunta por quién tiene el poder de comunicar, quién controla las infraestructuras que hacen posible esa comunicación y qué tipo de democracia y sociedad se quiere construir en la era de la inteligencia artificial.

La reflexión de Francisco Sierra puso nuevamente en el centro una idea fundamental para la comunicación contemporánea: la tecnología no determina por sí sola el futuro; las sociedades también tienen la posibilidad de decidir qué tecnología quieren, para qué la necesitan y al servicio de quién debe estar.

| Nota del editor *

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