En Colombia, la construcción de paz también pasa por una pregunta económica: ¿cómo convertir el talento, las capacidades y las iniciativas productivas de quienes han vivido el conflicto armado en proyectos sostenibles capaces de generar ingresos, empleo y nuevas oportunidades?
Una de las respuestas que comienza a tomar forma es CatalIS, un fondo de inversión de impacto orientado a la construcción de paz que busca cerrar las brechas de acceso al capital que enfrentan víctimas del conflicto armado, firmantes del Acuerdo de Paz y comparecientes de la Fuerza Pública.
La iniciativa es impulsada por la Corporación Organización El Minuto de Dios, a través de su Corporación Industrial, con el acompañamiento del Gobierno de Noruega y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su propósito es conectar los proyectos productivos que surgen en los territorios con inversionistas, cooperación internacional y actores del sector privado.
Pero detrás de la propuesta financiera existe una idea que resulta central para comprender su alcance: el capital necesita confianza para convertirse en desarrollo.
Una brecha entre el talento y el capital
Durante el lanzamiento de CatalIS, el embajador de Noruega en Colombia, Dag Nagoda, explicó que existen numerosas iniciativas productivas en los territorios con potencial para crecer, pero que muchas enfrentan dificultades para acceder a financiación y mercados.
“Hay una brecha entre el potencial que tienen estas iniciativas y el acceso al capital”, señaló el diplomático durante una entrevista con UNIMINUTO Radio y las emisoras del Minuto de Dios.
Esa brecha no es únicamente financiera. También está relacionada con las condiciones de acceso a mercados, las capacidades empresariales, la confianza de los inversionistas y las particularidades sociales de territorios que han sufrido durante décadas las consecuencias de la violencia.
Por eso CatalIS plantea un modelo que combina financiación con acompañamiento empresarial, formación financiera, mentorías, tecnología y conexión con cadenas de valor. La propuesta busca que los recursos no lleguen de manera aislada, sino acompañados de herramientas que permitan fortalecer las organizaciones y aumentar sus posibilidades de sostenibilidad.
Desde la Corporación Industrial Minuto de Dios se ha explicado que el modelo busca generar simultáneamente retornos financieros, sociales y ambientales, bajo un esquema de inversión de impacto.
La confianza también es una forma de capital
En la conversación con UNIMINUTO Radio, el embajador Nagoda puso sobre la mesa uno de los mayores desafíos de cualquier proceso de reconciliación: la confianza.
“Confianza es una palabra clave”, afirmó.
Para el diplomático, superar las consecuencias de décadas de conflicto requiere crear espacios de encuentro y diálogo entre actores que, en el pasado, estuvieron separados por la violencia y la desconfianza.
La lógica de CatalIS parte entonces de una premisa: los proyectos productivos pueden convertirse también en espacios de encuentro.
Una organización de víctimas, una iniciativa de firmantes del Acuerdo de Paz, un proyecto de comparecientes de la Fuerza Pública, un inversionista privado y una entidad de cooperación pueden tener intereses diferentes, pero pueden coincidir alrededor de un propósito común: hacer sostenible una actividad económica y generar oportunidades en el territorio.
En ese sentido, la confianza no aparece como un resultado automático de la financiación. Se construye mediante relaciones, acompañamiento, transparencia y resultados.
“Hay que crear diálogos, hay que crear encuentros entre los diferentes actores”, explicó Nagoda. Para el embajador, generar estos puentes permite reconocer que, pese a las diferencias derivadas del conflicto, existen intereses compartidos alrededor de la paz y el crecimiento económico.
De la cooperación a la inversión de impacto
CatalIS representa también una evolución en la manera de entender el papel de la cooperación internacional en los procesos de paz.
Noruega ha acompañado durante años diferentes iniciativas relacionadas con la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia. El PNUD, por su parte, ha desarrollado programas relacionados con reincorporación, reconciliación y desarrollo territorial.
La apuesta de CatalIS busca sumar a ese ecosistema al sector privado y a los inversionistas de impacto.
Esto significa pasar de una lógica centrada exclusivamente en la transferencia de recursos hacia un modelo en el que el capital puede buscar simultáneamente sostenibilidad económica e impacto social.
La Corporación Industrial Minuto de Dios señala que el fondo fue diseñado durante aproximadamente dos años y que su modelo contempla mecanismos para identificar perfiles de riesgo, acompañar a los beneficiarios y facilitar la participación de nuevos inversionistas.
La experiencia previa del Minuto de Dios en financiación social y fortalecimiento de emprendimientos constituye parte de esta arquitectura. En 2024, por ejemplo, la organización acompañó una iniciativa que permitió apoyar con financiación, capital semilla y mentorías a 228 emprendimientos de víctimas del conflicto en Villavicencio.
El Minuto de Dios como puente
Para el embajador de Noruega, la participación de la obra El Minuto de Dios es especialmente relevante por su conocimiento de las comunidades y su capacidad para conectar a las personas y organizaciones con quienes pueden aportar recursos, capacidades y oportunidades.
“Minuto de Dios tiene un conocimiento que valoramos muchísimo: justamente esta capacidad de conectar las familias, las iniciativas, las comunidades con los que tienen las capacidades de contribuir financieramente”, explicó Nagoda.
Esta función de articulación es uno de los elementos centrales del modelo.
CatalIS reúne tres dimensiones que tradicionalmente han funcionado de manera separada: capital, capacidades y territorio.
El capital aporta recursos; las organizaciones territoriales aportan conocimiento y experiencia; y el acompañamiento empresarial busca convertir las iniciativas en proyectos capaces de crecer y relacionarse con mercados.
A este esquema se suma el PNUD, que cuenta con experiencia en programas de construcción de paz, reincorporación y desarrollo territorial, y el Gobierno de Noruega, que ha sido uno de los cooperantes internacionales vinculados a la implementación del Acuerdo de Paz.
Producir también es construir paz
La apuesta de CatalIS se produce en un momento en el que la dimensión económica de la construcción de paz continúa siendo un desafío.
El acceso a ingresos sostenibles, mercados y oportunidades productivas es una de las condiciones que pueden contribuir a fortalecer los procesos de reincorporación y reconciliación.
La Agencia para la Reincorporación y la Normalización, por ejemplo, reconoce dentro del acompañamiento a comparecientes de la Fuerza Pública una dimensión socioeconómica que contempla herramientas como capital semilla y apoyo para el sostenimiento. La entidad señala además que estos procesos buscan contribuir a las garantías de no repetición y a la consolidación de la paz.
En este escenario, CatalIS propone que el emprendimiento y la inversión de impacto sean parte de la infraestructura económica de la paz.
La lógica es sencilla, aunque su implementación implica importantes desafíos: una idea productiva necesita capital; el capital necesita confianza; y la confianza necesita relaciones que permitan demostrar que los proyectos pueden funcionar.
Historias que buscan cambiar la percepción
El lanzamiento de CatalIS también permitió conocer experiencias concretas de personas que enfrentan las barreras asociadas al conflicto y que buscan convertir sus capacidades productivas en alternativas de vida.
Entre ellas está la historia de Jenny Portilla, familiar de un compareciente ante la JEP, cuya familia desarrolla un emprendimiento de pastelería. Portilla relató las dificultades que había enfrentado para acceder a oportunidades debido a la situación jurídica de su esposo y señaló que el acompañamiento de CatalIS representó una nueva posibilidad para su familia.
Este tipo de experiencias permite entender que la inversión de impacto no se limita a una cifra financiera.
Detrás de cada proyecto existen familias, trayectorias, territorios y relaciones sociales que buscan reconstruirse.
Por eso el éxito de una iniciativa como CatalIS no dependerá únicamente de cuánto capital logre movilizar, sino también de su capacidad para demostrar que las organizaciones vinculadas al proceso de paz pueden desarrollar actividades productivas sostenibles, generar ingresos y relacionarse con nuevos mercados.
Un puente entre dos mundos
Desde esta perspectiva, CatalIS busca funcionar como un puente.
De un lado están comunidades y organizaciones que tienen capacidades, conocimientos y proyectos, pero que históricamente han encontrado barreras para acceder al sistema financiero y a los mercados.
Del otro están inversionistas, empresas, entidades de cooperación y organizaciones con recursos y capacidades que buscan generar impacto.
Entre ambos aparece una pregunta fundamental: ¿cómo generar las condiciones para que puedan confiar unos en otros?
Para el Gobierno de Noruega, esa pregunta es inseparable de la construcción de paz.
“Si logramos conectar todos estos actores, tenemos una base muy firme para construir confianza, construir paz y construir crecimiento económico”, afirmó el embajador Nagoda.
La propuesta de CatalIS parte precisamente de esa conexión: que la paz no sea entendida únicamente como la ausencia de violencia, sino también como la posibilidad de crear condiciones económicas para que las personas y comunidades puedan desarrollar sus proyectos de vida.
En ese camino, el capital puede ser mucho más que dinero.
Puede convertirse en una herramienta para abrir mercados, fortalecer capacidades, generar empleo y crear encuentros entre personas que alguna vez estuvieron separadas por el conflicto.
Y allí aparece uno de los principales desafíos de CatalIS: demostrar que invertir en quienes construyen paz también puede significar invertir en territorios, comunidades y oportunidades de futuro.
CatalIS en cifras y componentes
- Financiación de impacto: recursos orientados a proyectos con potencial de sostenibilidad económica e impacto social y ambiental.
- Acompañamiento empresarial: fortalecimiento de capacidades para consolidar los proyectos productivos.
- Educación financiera y mentorías: herramientas para mejorar la gestión de las organizaciones.
- Acceso a mercados: conexión con cadenas de valor y oportunidades comerciales.
- Tecnología: herramientas para apoyar los procesos de análisis y acompañamiento.
- Articulación: participación del Minuto de Dios, el Gobierno de Noruega, el PNUD, el sector privado y otros aliados.
- Poblaciones vinculadas: víctimas del conflicto, firmantes del Acuerdo de Paz y comparecientes de la Fuerza Pública.
CatalIS llega así con una propuesta que busca unir dos conversaciones que durante mucho tiempo transcurrieron por caminos separados: la conversación sobre paz y la conversación sobre inversión.
Su desafío será demostrar, en los territorios y con resultados concretos, que ambas pueden encontrarse en un mismo propósito: generar oportunidades económicas que contribuyan a una paz sostenible.








