Por: Juan David Quevedo
Ucumarí parte de esa pregunta y la responde desde la práctica. Se trata de una obra escrita por Tatiana Duplat y desarrollada junto a un equipo que trabajó para que la historia no tuviera una sola puerta de entrada, sino varias. El libro existe en siete formatos distintos: puede leerse de manera tradicional, escucharse, interpretarse a través de lengua de señas colombiana, entenderse con pictogramas o accederse mediante lectura fácil, entre otras posibilidades. La intención es clara: que diferentes personas, con distintas formas de leer el mundo, puedan acercarse a la misma historia.
El relato gira alrededor del oso andino llamado “Ucumarí” en lengua quechua. Este animal no solo es el protagonista, sino también es el punto de partida para explicar su importancia dentro del ecosistema. En la conversación, Duplat lo describe como un dispersor de semillas, un ser que, mientras se alimenta de frutos y recorre el territorio, contribuye a la regeneración del bosque. A partir de ahí, el libro conecta esa labor con el equilibrio natural del páramo, especialmente en lugares como Chingaza, donde la relación entre fauna y agua resulta fundamental.

El origen del proyecto no surge únicamente desde la escritura. Según explicó la autora, la motivación principal fue la propuesta de la editorial, enfocada en la accesibilidad y la inclusión. A partir de ese punto, el libro se fue transformando en un trabajo colectivo donde participaron distintos perfiles. Uno de los momentos más complejos fue la adaptación del texto a formatos como la lectura fácil y los pictogramas. Allí, conceptos que originalmente estaban planteados de forma más poética tuvieron que ajustarse para ser comprendidos sin perder del todo su sentido. Las preguntas ¿cómo representar la niebla? o ¿cómo traducir ideas abstractas? se volvieron parte del proceso.
Además del libro, el proyecto se extendió hacia lo musical. Duplat, quien también es música, compuso canciones basadas en la historia y las integró en una propuesta escénica pensada especialmente para niños. Esta versión no reemplaza el libro, sino que lo acompaña y amplía las formas en las que puede ser experimentado.
Más que ofrecer una única manera de lectura, Ucumarí propone combinarlas. De hecho, según comentó la autora, los niños suelen explorar el libro utilizando varios formatos al mismo tiempo, moviéndose entre imágenes, sonidos y palabras.

Si quiere conocer más de este trabajo aquí la pieza sonora “Soy un oso”








