El Ministerio de las Culturas desató una dura controversia en el gremio artístico tras expedir la Resolución 1887 de 2026. La norma suspende la entrega de premios y reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos de este año 2026. La decisión dejó en incertidumbre 1.308 propuestas habilitadas y abrió una profunda grieta entre la cartera y el sector creativo del país.
Para justificar el freno, la entidad argumentó falta de capacidad técnica y crisis presupuestal. En la resolución admitió que “no cuenta con el personal técnico especializado ni con la capacidad institucional para evaluar”. Asimismo, en un comunicado de prensa adujo deudas heredadas: “A corte de agosto de 2026, la deuda pendiente por pago del PAC ascendía a $185.482.461.993”.

Ante estas explicaciones, la exministra Yannai Kadamani reaccionó de inmediato desde su cuenta en X y rechazó la versión oficial denunciando que la crisis fue provocada por el propio Gobierno al desmantelar el equipo humano. Según afirma, la falta de liquidez y de personal es una excusa fabricada para incumplir el programa.
“Por primera vez en 27 años, el @mincultura no entregará los Premios y Reconocimientos del Portafolio del Programa Nacional de Estímulos. La Resolución 1887 expedida por la nueva administración, determina que en 2026 no se designarán ganadores ni se asignarán los estímulos. De la justificación se concluye que están desarmando deliberadamente el puente y luego concluyendo que cruzar el río es imposible.”
En su análisis, Kadamani advirtió sobre el riesgo de un desmantelamiento institucional progresivo y sostuvo que, “no hace falta cerrar formalmente un Ministerio para acabar con él; basta con quitarle presupuesto, talento humano e instrumentos de política pública”. Y concluyó preguntando si se trata de un ajuste coyuntural o de la destrucción de la política cultural estatal.
Por su parte, el Ministerio insiste en que gestiona recursos junto a Hacienda para saldar las deudas. La entidad confirmó la destinación de $40.000 millones adicionales en PAC para responder a los afectados del sector. Mientras el Gobierno promete soluciones financieras, los gestores culturales observan con gran zozobra el futuro de la creación artística nacional.








