Una obra pública también se puede vigilar desde el aire. Eso es lo que hace Jhon de Vidjcb, creador de contenido e ingeniero de sistemas que ha dedicado buena parte de su trabajo a recorrer Bogotá con un dron, una cámara y una pregunta recurrente: ¿qué está pasando realmente con las obras que se construyen con recursos públicos?
Su trabajo comenzó con otro propósito. El canal nació para mostrar paisajes, lugares naturales y atractivos que pudieran interesar a personas dentro y fuera de Colombia. Durante un tiempo produjo videos sin narración, acompañados de música y subtítulos, con la intención de llegar incluso a una audiencia internacional.
Pero las imágenes aéreas empezaron a mostrar algo más. En los recorridos por Bogotá aparecían obras que avanzaban, sectores que permanecían sin cambios y detalles que desde el nivel de la calle podían pasar inadvertidos.

“La Constitución del 91 nos dio un derecho que pocos ejercen, el de vigilar lo público, se llama veeduría ciudadana […] Pero hoy les vamos a contar que una veeduría también puede hacerse desde el aire […] Porque una ciudadanía que ve desde arriba es una ciudadanía que nadie engaña desde abajo”.
“Cuando se tiene la oportunidad de mirar desde el aire esas transformaciones, en algunos casos, lamentablemente no avanzan como deberían”, explicó durante una entrevista en RenovAcción Social Sostenible, de las emisoras del Minuto de Dios y UNIMINUTO Radio.
Con el tiempo, el canal pasó de mostrar imágenes a explicar lo que aparecía en ellas. Jhon comenzó a hablar de pilotes, dovelas, plintos, puentes ferroviarios y otros elementos de infraestructura que hacen parte del lenguaje cotidiano de ingenieros y especialistas, pero que no siempre resultan familiares para el resto de los ciudadanos.
Su apuesta ha sido explicar esos conceptos de manera sencilla. Para él, la información sobre una obra pública no debería convertirse en un asunto exclusivo de arquitectos, urbanistas o ingenieros.
“Es fundamental entender las cosas, pero tampoco crear un club exclusivo de arquitectos, de urbanistas, de ingenieros”, señaló. Su comunidad está integrada por estudiantes, economistas, antropólogos, publicistas y ciudadanos interesados en comprender qué ocurre con las obras de su ciudad.
Una veeduría desde distintos ángulos
El dron es apenas una parte de la metodología. Jhon también cuenta con una comunidad de corresponsales a la que denomina “Jerónimos”, personas que recorren distintos lugares, aportan información y llaman la atención sobre situaciones que pueden ser verificadas posteriormente.
A esto se suman los recorridos a pie, los registros desde vehículos y las consultas a las entidades responsables de los proyectos.
La lógica, según explica, es sencilla: observar, documentar, preguntar y buscar evidencia.
En el caso del Metro de Bogotá, por ejemplo, su seguimiento ha permitido identificar situaciones relacionadas con la infraestructura que posteriormente son discutidas con los responsables de las obras. Uno de los casos que menciona ocurrió cerca de la avenida Primero de Mayo, donde se presentó una discusión alrededor de un elemento estructural que el concesionario inicialmente contemplaba reparar.
Después del seguimiento y las gestiones realizadas, el elemento fue reemplazado.
Para Jhon, este tipo de situaciones muestran que la veeduría no consiste únicamente en señalar problemas. También implica hacer seguimiento a las respuestas y comprobar qué ocurre después de una denuncia o una observación ciudadana.
El derecho de petición como herramienta ciudadana
Uno de los siguientes pasos que plantea para su comunidad es fortalecer el uso del derecho de petición.
La idea es que los ciudadanos no dependan exclusivamente de un creador de contenido o de una persona que haga las preguntas por ellos. Cada ciudadano puede formular sus propias inquietudes ante las entidades responsables y exigir respuestas.
“Buscamos empoderar a los dueños del territorio para que hagan, aprovechen ese mecanismo”, explicó.
En ese sentido, el acceso a la información deja de ser solamente la posibilidad de consultar documentos o recibir datos oficiales. También se convierte en una herramienta para preguntar por el estado de una obra, solicitar explicaciones y hacer seguimiento a las decisiones de las entidades públicas.
La tecnología facilita ese proceso, pero no reemplaza la participación ciudadana.
Cuando la información incomoda
Hacer seguimiento a obras públicas también genera respuestas y cuestionamientos. Jhon reconoce que mostrar problemas o hacer críticas puede generar incomodidad entre contratistas, interventores o funcionarios relacionados con los proyectos.
Su postura es que la veeduría debe apoyarse en evidencia.
“No busca dejar contenta a una parte o a otra, sino simplemente decir las cosas como son y buscar siempre hacerlo con evidencia”, afirmó.
También diferencia el ejercicio de veeduría del contenido creado únicamente para conseguir visualizaciones. Para él, una imagen llamativa puede atraer público, pero la información necesita un respaldo que permita sustentar lo que se está mostrando.
Esa distinción resulta especialmente relevante en un escenario en el que buena parte de la información circula a través de redes sociales. La velocidad con la que se publican videos y fotografías puede facilitar el acceso a los acontecimientos, pero también exige revisar las fuentes y contrastar lo que se afirma.
Una ciudad que también se aprende desde el aire
Más de 4.500 videos hacen parte del trabajo que Jhon ha desarrollado en YouTube. Buena parte de ellos están relacionados con las obras de infraestructura de Bogotá.
Sus recorridos han mostrado el avance del Metro, proyectos viales, puentes y corredores de transporte. Pero también le han permitido observar cómo una obra modifica su entorno y cómo la infraestructura puede generar transformaciones en los sectores donde se construye.
Para él, mirar Bogotá desde el aire permite entender mejor sus dimensiones y observar detalles que desde el nivel de la calle pueden resultar difíciles de identificar.
El trabajo también tiene un componente práctico para quienes viven en la ciudad. Las imágenes y recorridos permiten conocer cambios en las vías, desvíos y condiciones de determinados sectores antes de desplazarse por ellos.
El acceso a la información también está en las manos de los ciudadanos
El trabajo de Jhon de Vidjcb plantea una pregunta que cobra especial relevancia cada 28 de septiembre, Día Mundial del Acceso a la Información: ¿qué hacemos los ciudadanos con la información a la que podemos acceder?
En su caso, la respuesta está en utilizar una cámara, un dron, las redes sociales, los recorridos por la ciudad y los mecanismos institucionales para formular preguntas y hacer seguimiento.
Pero su propuesta va más allá de su propio canal. Invita a que otros ciudadanos se involucren, aporten información y formulen sus propias solicitudes.
El acceso a la información, entonces, no termina cuando una entidad publica un dato. Puede continuar cuando un ciudadano lo revisa, lo contrasta, pregunta por él y hace seguimiento a lo que sucede en el territorio.
En una ciudad que cambia constantemente, observar también puede ser una forma de participar. Y algunas veces, para entender lo que está ocurriendo en Bogotá, basta con mirar hacia arriba.








