Desde jovenes autores, hasta sexualidad en adultos mayores: en la feria del libro encuentras de todo.

Por: Jorge David Murallas Barragán

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Entre pabellones abarrotados y conversaciones que cruzan generaciones, la Feria Internacional del Libro de Bogotá confirma que no solo es un espacio para la literatura, sino también un escenario donde caben desde debates sobre la historia latinoamericana hasta discusiones urgentes sobre la sexualidad en la vejez.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) vuelve a sentirse como una ciudad dentro de otra: pabellones interminables, filas que serpentean bajo el sol y un flujo constante de cuerpos que avanzan con la paciencia o la resignación de un Transmilenio en hora pico. El calor, el sudor y el bullicio no desaparecen, pero aquí se transforman en otra cosa: en expectativa por ese espacio donde la literatura convive con debates sociales, académicos y políticos que van más allá de las páginas.

Foto: Entrada de Corferias

Uno de esos espacios fue la presentación de “La Conquista y Colonización de América, manifiesto para otra historia” del historiador Antonio Jaramillo, en conversación con Paolo Vignolo. Más que un lanzamiento editorial, la charla se convirtió en una discusión crítica sobre los límites del conocimiento histórico en América Latina. Ambos plantearon cómo las estructuras académicas, heredadas en muchos casos de lógicas coloniales, condicionan qué historias se cuentan y cuáles quedan relegadas. En ese sentido, el manifiesto propone una ruptura: cuestionar los relatos tradicionales y abrir el campo a nuevas interpretaciones que reconozcan la diversidad del continente.

 
Foto: entrada pabellón Penguin Random House de la FILBO

En contraste, pero bajo la misma lógica de ampliar perspectivas, otro de los eventos abordó un tema poco visible: la sexualidad en personas mayores. La charla “Mis canas, mis ganas” reunió a la Fundación Saldarriaga Concha (Representada por Soraya Montoya), Profamilia (Representada por Paola Montenegro) y la Secretaría de Integración Social de Bogotá (Representada por María Cristina) para presentar un estudio realizado en Medellín, Manizales, Montería y Tunja. Allí se evidenciaron brechas significativas, como el hecho de que el 75% de las mujeres mayores se sienten cohibidas frente a su sexualidad, mientras que en los hombres esa cifra no alcanza el 10% y más allá de los números, el encuentro dejó ver cómo los estigmas culturales se profundizan con la edad y como los sesgos respecto a envejecer pueden tener consecuencias devastadoras.

Foto del evento “Mis canas, mis ganas”, Personajes de izquierda a derecha, Paola Montenegro, Soraya Montoya y María Cristína.

El auditorio, mayoritariamente compuesto por adultos mayores, participó en una conversación que desbordó lo académico para convertirse en un llamado a la acción. Se discutió, por ejemplo, el aumento de enfermedades de transmisión sexual en adultos mayores, pues muchas veces invisibilizado por prejuicios sus diagnósticos oportunos nunca llegan y terminan por dejar afectaciones graves. También se cuestionó la idea de que la vejez es una etapa improductiva, pues como se señaló en la charla, una persona de 60 años puede tener aún dos décadas por delante, tiempo que merece ser vivido con plenitud y reconocimiento. Y así manifiestos históricos y debates sobre el cuerpo, la FILBO demuestra que no es solo una feria de libros, sino un punto de encuentro donde la cultura se cruza con las urgencias sociales del presente.

Foto de una de las librerías abiertas de la FILBO

| Nota del editor *

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