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El inmunólogo colombiano que anhela hallar la cura contra el Lupus

Con más de 35 años de experiencia, Renato Guzmán, ha participado en múltiples investigaciones sobre reumatología, artritis y osteoporosis y ha publicado cerca de 200 textos entre capítulos en libros especializados y artículos científicos.

Por: Dubán Alfredo Sarmiento Linares.

El Doctor Renato Guzmán, que hace más de una década descubrió el “tratamiento biológico”, la terapia más efectiva para combatir la enfermedad del Lupus, hace soñar a Colombia con un Nobel de Medicina por su ardua e incansable búsqueda de una cura definitiva.

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Renato Guzmán es médico de la Corporación Universitaria Metropolitana de Barranquilla y especialista en reumatología e inmunología de la Universidad Nacional de Colombia. Con más de 35 años de experiencia, ha participado en múltiples investigaciones sobre reumatología, artritis y osteoporosis y ha publicado cerca de 200 textos entre capítulos en libros especializados y artículos científicos.

Foto: Captura de pantalla de video en Youtube.

Este barranquillero de 59 años pertenece a la Asociación Colombiana de Reumatología, al Colegio Americano de Reumatología y a la Fundación Internacional de la Osteoporosis, y ha liderado una de las investigaciones más importantes en el mundo enfocada en el tratamiento del Lupus a partir de anticuerpos monoclonales (defensas naturales) producidos por el propio organismo.

Dubán Sarmiento (DS). ¿Cuál fue su motivación para enfocarse en el ámbito investigativo de la medicina?

Renato Guzmán (RG). Cuando ingresé a la escuela de medicina, pensaba que ser médico simplemente significaba culminar siete años de estudios teórico-prácticos y salir con una bata blanca a atender pacientes y recetar medicamentos sentado detrás de un escritorio, pero la vida y la experiencia se encargan de hacerte comprender que las cosas realmente significativas no se logran tan sólo examinando, diagnosticando y recetando a tus pacientes; lo que realmente tiene trascendencia, se logra haciéndote preguntas, planteando problemas y proponiendo hipótesis que te pueden llevar a una visión diferente de esos problemas o enfermedades que ves todos los días en una sala de urgencias, o quizás en tu propia casa, y no simplemente verlas como motivos de consulta. Lo que me gusta de investigar es que uno va y ve más allá de lo que quieren y pueden llegar a ver el resto de las personas que se dedican a esta profesión, además por supuesto, de que tu trabajo es mayormente valorado por la sociedad.

DS. ¿En qué consiste la enfermedad del Lupus Eritematoso Sistémico?

RG. El Lupus es una enfermedad autoinmune crónica (se desarrolla en un largo periodo) producida por el mismo cuerpo y es causada por un desorden en el sistema inmunológico que ataca sin control los órganos y es muy difícil de diagnosticar. En el ámbito científico se le conoce como “La gran simuladora”, porque tiene síntomas muy parecidos a los de otras enfermedades y su diagnóstico médico se puede confundir muy fácilmente.

Esta enfermedad genera unas proteínas que se llaman anticuerpos, que afectan diferentes sistemas de nuestro cuerpo, porque generan un desorden inflamatorio que daña los tejidos. Las más afectadas son las articulaciones. También produce alteraciones en la piel, provocando unas manchas en forma de alas de mariposa en la cara. Aparecen, usualmente, cuando los pacientes se exponen al sol. A eso hay que sumarle que causan daños renales. El lupus produce mucha mortalidad si no se diagnostica y se trata a tiempo. Es más común en mujeres jóvenes porque está muy ligado a un tema hormonal, pero también puede presentarse en hombres: nueve de cada diez casos clínicos son mujeres.

DS. Usted trabajó en el Hospital Johns Hopkins ¿cómo influyó esta experiencia laboral en su campo de investigación?

RG. En 2005 yo hacía parte de la Asociación Colombiana de Reumatología y al mismo tiempo escribía artículos de investigación en la Revista Elsevier, para entonces ya investigaba y escribía mucho sobre el Lupus y mis textos utilizaban mucha bibliografía de Johns Hopkins School of Medicine, ellos leyeron mis artículos y me invitaron a trabajar en el área de investigación para el Lupus en su centro de pruebas en Maryland; un año antes, yo había presentado una investigación en Nueva York sobre la terapia biológica con anticuerpos monoclonales (defensas naturales producidas por las células).

Trabajé durante dos años en el Johns Hopkins Lupus Center como investigador agregado, y en poco tiempo me hicieron líder del proyecto porque empezamos a realizar pruebas piloto de la terapia biológica en pacientes con fase temprana de la enfermedad. Los resultados fueron exitosos y después usábamos el método con otros investigadores en Europa y Estados Unidos, pero liderándolo desde Colombia. En 2008, presentamos el seguimiento a largo plazo de las pruebas y fue la noticia del momento. Recibimos el Premio Internacional de Investigación de Lupus.

DS. ¿En qué consiste la terapia biológica que usted patentó y que se ha convertido en uno de los mejores tratamientos contra el Lupus actualmente?

RG. La terapia biológica consiste en utilizar unos productos que no son químicos, sino de líneas celulares que regulan directamente las sustancias que genera la enfermedad y que son las causantes de la inflamación y la degeneración de los tejidos. Hace varios años, se utilizaba el Rituximab (medicamento con anticuerpos naturales), un medicamento que aún se usa para el cáncer y que bloquea el funcionamiento de unas células llamadas linfocitos B, que al parecer son las causantes de la mayoría de los síntomas de la enfermedad. También se usa una molécula llamada Belimumab (medicamento con anticuerpos naturales más complejos), que trabaja bloqueando esos mismos linfocitos B, pero con una eficiencia mayor.

DS. ¿Cuáles son los obstáculos que Colombia enfrenta en cuanto al tratamiento del Lupus?

RG. Aunque hasta ahora la ciencia colombiana sigue avanzando en la pelea contra el Lupus, hay algunos inconvenientes que aparecen en medio de la investigación. El primero de ellos es que, como no es una enfermedad endémica (común y originaria del país), no tiene tanto apoyo estatal. Aún se percibe como una enfermedad atípica (extraña) y los recursos son muy limitados.

Para rematar, la tecnología para tratar el Lupus es de punta y demasiado costosa. Se utiliza una tecnología que se llama DNA recombinante o técnica de biología molecular, y su desarrollo cuesta mucho dinero, por eso en países como estos es imposible apoyar. Nuestros trabajos tienen apoyo extranjero de países fuertes económicamente, como Inglaterra o Estados Unidos.

DS. ¿Se puede hablar de una posible cura a corto o mediano plazo?

RG. Todavía no se ha ganado ni se podrá ganar a corto plazo la batalla contra el Lupus, pero el panorama de la sociedad moderna es diferente. En la actualidad se conoce más la enfermedad y los médicos la tienen mucho más presente a la hora de diagnosticar. Desafortunadamente, los grupos de investigación están muy lejos de hablar de cura, pues aún no se conoce científicamente la causa de esta condición clínica, y si tú no sabes el origen de algo, es imposible que puedas pensar en una cura porque no tienes las bases para comprender eso a lo que te estás enfrentando, simplemente puedes limitarte a tratar sus síntomas o sus complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes de alguna manera.

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