Este viernes 31 de julio, el presidente saliente viajará a Cuba en lo que será su último desplazamiento internacional como jefe de Estado, en una visita de 48 horas que tiene tanto de agenda diplomática como de declaración política.
El cambio de itinerario no fue casual. Petro tenía previsto viajar a Estados Unidos para participar en actividades diplomáticas y académicas en Washington y Nueva York, incluida una conferencia de la ONU sobre gobernanza de recursos naturales. Sin embargo, la ausencia del presidente de la República Democrática del Congo redujo el nivel protocolario del evento y llevó al mandatario colombiano a replantear su agenda de cierre.
Fue el propio Petro quien lo explicó públicamente a través de su cuenta en X, con el tono directo y cargado de simbolismo que caracteriza sus mensajes en redes: “El presidente del Congo no pudo asistir y se redujo entonces por protocolo el nivel de la conferencia y suspendí lamentablemente mi viaje a EEUU. Lo reemplace por un lugar que considero vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe: La Cuba agredida”.
La visita tendrá una duración aproximada de 48 horas e incluirá una agenda de reuniones con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el encuentro buscará expresar un mensaje de solidaridad del Gobierno colombiano con el régimen cubano frente a la situación económica y social que atraviesa la isla.
El momento en que se produce este viaje no es menor. La visita se produce a tan solo pocos días de la toma de posesión del mandatario electo, Abelardo de la Espriella, quien ha hecho públicos sus planes en materia de política exterior, anunciando abiertamente la intención de romper relaciones diplomáticas formales tanto con Cuba como con Nicaragua una vez asuma el control del Poder Ejecutivo en Bogotá.
En ese contexto, el viaje de Petro adquiere una dimensión simbólica evidente. La visita de Petro a La Habana cierra así cuatro años de afinidad política explícita con el régimen cubano y contrasta con el giro radical que De la Espriella aplicará desde el 7 de agosto, cuando asuma el poder en Cali y Colombia rompa relaciones diplomáticas con la isla por tercera vez en su historia.
El presidente Petro agregó que el cambio de rumbo también se trata de un mensaje político ahora que el derechista Abelardo de la Espriella está a punto de posesionarse como nuevo presidente.
El régimen cubano no tardó en reaccionar al cambio de gobierno que se avecina en Colombia. El régimen cubano respondió el martes acusando a De la Espriella de actuar en “subordinación” a la política de Washington, tras la reunión que el vicepresidente electo José Manuel Restrepo sostuvo el 15 de julio con el secretario de Estado Marco Rubio en Washington.








