Embalses en 24 % obligan a racionar el agua en barrios de Facatativá

La caída de las reservas superficiales en embalses como Mancilla mantiene en alerta al municipio, mientras las familias de sectores altos acumulan semanas dependiendo de carrotanques y recipientes plásticos.

Por: Danna Patricia Lozano Murcia

La Alcaldía de Facatativá y la Empresa Aguas de Facatativá mantienen medidas de racionamiento y sectorización en el municipio debido a que el sistema de embalses descendió a niveles críticos cercanos al 24 % de su capacidad. La prolongada ausencia de lluvias y la disminución en los caudales de fuentes superficiales han obligado a miles de habitantes de zonas altas y periféricas a modificar sus rutinas domésticas y abastecerse con reservas en baldes y canecas.

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El sistema de almacenamiento hídrico de Facatativá registró una reducción severa en sus principales fuentes. El embalse de Mancilla, que aporta cerca del 30 % del suministro local, junto con los reservorios del complejo Gatillo, pasaron de superar el 60 % de capacidad a operar con apenas 170.000 metros cúbicos disponibles, lo que puso en alerta naranja a la administración municipal.

En el barrio El Pesebre, ubicado en la parte alta del municipio, la intermitencia se combina con la falta de presión en las redes. En viviendas multifamiliares de tres plantas, donde residen hasta 15 personas, el líquido no alcanza a subir a los pisos superiores. Para las familias del sector, los cortes superan con frecuencia las 24 horas continuas y las ventanas de suministro resultan impredecibles.

Mercedes Ruiz, habitante de El Pesebre desde hace ocho años, relata las dificultades que afronta su familia para sostener el día a día: “El agua llega pero no con buena presión. El primer día, pailander porque yo vivo en el tercer piso. Vivimos más de 15 personas y la presión llega muy poquita; ya cuando sube es casi nada”. A esto se suma el gasto de bolsillo: la vecina asegura que debe destinar 12.300 pesos cada ocho o diez días a la compra de agua embotellada para cocinar y beber de forma segura, debido a que el suministro que retorna por la tubería suele presentar turbiedad y color amarillento.

La crisis afecta tanto a residentes recientes como a vecinos de toda la vida: Nidia, quien habita en El Pesebre desde hace 34 años con su familia de cinco personas, confirma que los cortes son continuos y pueden prolongarse entre 24 y 48 horas sin aviso previo claro. Además, detalla que ante la llegada de los carrotanques la comunidad debe organizarse en filas para recibir un cupo limitado de tres canecas por familia, una cantidad que resulta insuficiente para las necesidades básicas de aseo y alimentación. Para mitigar el problema y ante la turbiedad con la que regresa el agua a las llaves, su hogar debe recurrir a la compra de bolsas de agua a 3.000 pesos cada una, evidenciando el sobrecosto diario que asumen los habitantes.

Para mitigar el desabastecimiento, la Empresa Aguas de Facatativá y la Gobernación de Cundinamarca reforzaron la distribución mediante carrotanques e incorporaron caudales de pozos subterráneos como San Rafael y Guapucha. No obstante, los habitantes del sector manifiestan que los vehículos cisterna no dan abasto para la densidad de población de la ladera, lo que genera tensiones vecinales al momento del reparto.

El restablecimiento regular del servicio dependerá de la consolidación de la temporada de lluvias en la Sabana Occidente y de la reducción en la demanda de los hogares. Mientras el nivel de los reservorios no supere los promedios históricos de seguridad, la sectorización por turnos y los operativos con carrotanques continuarán rigiendo el día a día en barrios como El Pesebre.

| Nota del editor *

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