¿Qué pasa con los árboles talados en Bogotá?

La construcción de la Primera Línea del Metro y de troncales de TransMilenio son obras importantes para Bogotá, pero suponen un reto ambiental: qué pasa con los árboles que deben talarse y cuáles son las medidas que se toman para compensar su pérdida.

Por: Juan David Torres González

Aunque estos proyectos buscan mejorar el tráfico y la movilidad de la ciudad, sus intervenciones sobre el medio ambiente, específicamente en el caso de árboles en la zona urbana de la capital, hacen necesario revisar cual es el protocolo para proteger el entorno, y si realmente existen resultados con las medidas de reposición.

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Según información de la Empresa Metro, el proyecto contempla la plantación de al menos 5.000 árboles nuevos como parte de las medidas de compensación ambiental. En septiembre de 2023 se reportó la siembra de 872 árboles en los alrededores del patio taller, ubicado en Bosa. La entidad ha informado sobre el traslado de ejemplares a otros espacios de la ciudad y las labores de mantenimiento para favorecer su adaptación.

La troncal de TransMilenio por la Avenida 68 también fue objeto de planificación para compensar las intervenciones forestales. Para febrero de 2025 el Distrito informó que el proyecto contemplaba la plantación de 2.549 árboles nuevos, el traslado de 1.650 ejemplares y la conservación de otros 438.

Posteriormente fueron publicadas cifras actualizadas que incluían 2.759 árboles nuevos para el corredor y su área de mayor influencia, cifras que muestran que los planes ambientales no se ejecutan estrictamente como una guía definida, pues pueden cambiar durante la ejecución de una obra.

La Secretaría Distrital de Ambiente es la encargada de evaluar y autorizar los tratamientos sobre el arbolado urbano, mientras que el Jardín Botánico participa en labores de plantación, traslado y mantenimiento. Estas medidas de compensación buscan responder por la pérdida de árboles, pero su alcance y capacidad no se evalúa solo por la cantidad de ejemplares anunciados; también es necesario revisar dónde se plantan, su impacto en el medio ambiente, cuánto tiempo reciben mantenimiento y cuántos logran sobrevivir y desarrollarse, puesto que no todos prosperan en los mismos ambientes.

Aunque la reposición de un árbol nuevo no ofrezca de inmediato los mismos beneficios que uno adulto, ayudan a regular la temperatura, a capturar contaminantes, a proporcionar sombra y a servirles de refugio a distintas especies, esto dentro de un ecosistema completo que los hace necesarios para la vida en general.

Por eso, cuando una obra obliga a talar ejemplares, la recomendación es que la compensación vaya acompañada de un seguimiento que permita comprobar que las nuevas plantaciones se mantengan en buenas condiciones.

Lo esencial para la ciudad y el medio ambiente es equilibrar el desarrollo de la infraestructura con la protección ambiental. Estas grandes obras requieren planes y protocolos de manejo, con una finalidad de compensación, y para esto es necesario que exista información pública que permita conocer qué se autorizó, qué se ejecutó y cuáles han sido los resultados. Más allá de anunciar nuevas siembras, el objetivo es que los árboles plantados contribuyan a recuperar el arbolado urbano.

Foto: Empresa Metro Bogotá

| Nota del editor *

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