Por: Nidia Yaneidi Lesmes Huertas
En mayo del presente año, durante la emergencia ambiental presentada por lluvias en Choachí y municipios vecinos, el vicepresidente ejecutivo de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Roberto Uparela, declaró en representación de la entidad responsable de la malla vial, indicando que “¿Por qué no hemos iniciado las obras? … porque teníamos que ponernos de acuerdo en una serie de factores, de circunstancias; no podíamos estar alejados de que hubo un laudo arbitral que dio por terminado el contrato, pero por fin logramos ponernos de acuerdo con el concesionario y este prontamente va a arrancar obras”.
Un mes después, el 12 de junio de 2026 exactamente, se dio a conocer por medio de una notificación emitida por la ANI, que el contrato de concesión 002 de 2014 o también llamado Proyecto Perimetral del Oriente de Cundinamarca sufrió una terminación anticipada y reversión ordenada por un tribunal arbitral internacional.
La argumentación que sustentó el fallo del tribunal de arbitraje internacional se basó principalmente en el incumplimiento de la ANI en la gestión y planeación previa a concesionar la vía, pues el diseño original del megaproyecto contemplaba la intervención de zonas que resultaron inviables legal y ambientalmente debido a la presencia de manantiales y fuentes hídricas.
La resolución favoreció a la entidad privada, llamada Sociedad Perimetral Oriental de Bogotá S.A.S, al demostrarse que, en las llamadas “unidades funcionales 4 y 5” -tramos que tocan directamente a municipios como Choachí, la Calera y Ubaque- existen decenas de cuerpos de aguas subterráneas y manantiales naturales que no fueron calculados por el estado.
En consecuencia, se generaron los bloqueos de las licencias ambientales justificados en la inviabilidad geográfica, se produjeron pérdidas financieras para el concesionario al no poder terminar la carretera en el tiempo estipulado y, el estado tuvo que indemnizar a la entidad privada por la suma de 1,3 billones de pesos a causa de haber incumplido el contrato que había sido celebrado hace 12 años, en 2014.
Con esto, a partir de junio de 2026, la responsabilidad de la construcción de la infraestructura vial, la administración, mantenimiento e intervención de los 53 puntos críticos identificados por la comunidad en Choachí y en municipios aledaños, paso a manos de dos entidades públicas, las del Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU) y las del Instituto Nacional de Vías (INVIAS), quienes operarán según su jurisdicción territorial y orden legal.
Por su parte, INVIAS anunció durante el pasado 20 de junio, una inversión inicial de 9000 millones de pesos destinados exclusivamente al mantenimiento prioritario de la malla vial Perimetral del Oriente, mientras que se estructuran licitaciones públicas e independientes para obras definitivas.
Durante las últimas semanas, según lo relatado por la comunidad y las predicciones hechas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), se han registrado fuertes lluvias en la zona, lo que contribuye al deterioro del estado de tramos de vías que frecuente e intermitentemente son cerradas por las autoridades a causa de su inestabilidad geológica y el riesgo que representan para la comunidad.

Ante la situación presentada, las responsabilidades que debe asumir la alcaldía de Choachí son de carácter político, preventivo y de gestión. Frente a eventos como los deslizamientos o perdidas de baca provocados por las lluvias, la alcaldía, a través del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD), debe ejecutar cierres viales y restricción vehicular, declarar la calamidad pública y realizar la remoción de escombros. De igual manera, dada la reversión de la Perimetral del Oriente, debe gestionar una coordinación interinstitucional con el ICCU e INVIAS a través de sus mesas de trabajo y ejercer una veeduría sobre la afectación de la malla vial.
No obstante, se conoció en comunicación con funcionarios de la secretaria de planeación y de la oficina de comunicaciones y prensa de la alcaldía de Choachí que “desde la administración no tenemos información del tema”, refiriéndose a, lo que se haya podido adelantar hasta el momento en las mesas de trabajo llevadas a cabo entre las alcaldías de los municipios afectados, el ICCU e INVIAS; a si en los últimos meses se han seguido registrando cierres en la vía a causa del factor climático; a los planes de contingencia presentados por el ICCU e INVIAS para los puntos críticos de la malla vial y, a las posibles alternativas de trazado estudiadas por el ICCU e INVIAS en la nueva proyección de la construcción de la infraestructura vial correspondiente a 106,9 kilómetros.

En relación con las mesas de trabajo llevadas a cabo durante el pasado mes de mayo se indicó que “si se hicieron unas mesas de trabajo, pero no conozco el acta, no sé qué temas se tratarían”.
También se consultó a funcionarios de TransOriente, una empresa de transporte público que opera en la zona, en referencia a la fijación de rutas alternas por las variantes habilitadas, uno de sus conductores declaró que “nosotros como trasportador publico intermunicipal no podemos salirnos de nuestra ruta; sin embargo, para ayudar a los usuarios lo que hacemos cuando hay un cierre total es hacer un trasbordo para no perjudicar la movilidad de los usuarios”.
El funcionario, con respecto a los detalles que puede señalar del proceso por el que atraviesa la comunidad, indicó que “hay dos personas que le han metido el hombro al tema, uno de Choachí y uno de Fomeque, gracias a ellos se han hecho colectas entre la comunidad, empresas del sector… entre todos hemos metido la mano a colaborar… por eso es que hay vía, sino no habría paso… sé que es la comunidad la que ha colaborado”
Por otro lado, las voluntarias de la regulación del tráfico en uno de los puntos críticos, testificó que “la comunidad con las turbos y las empresas de transporte de carros de TransOriente y Cootransfomeque han trabajado en la variable desde mayo…El alcalde de Ubaque si ha estado muy presente… lo que pusieron los del ICCU creo que fue el asfalto caliente”
Refiriéndose a los puntos críticos de la malla vial señaló que “no solamente es este punto, hay muchos puntos terribles… nosotras somos voluntarias, salimos de voluntarios acá porque si no fuera por nosotros en dos minutos acá se forma un embotellamiento”
Y con respecto a la retribución por su trabajo y las recolectas de fondos hechas por la comunidad, indicó que “nosotros hacemos lo que los turberos y las busetas nos aportan, acá no es sueldo fijo y de ahí también sale para comprar el recebo y materiales; somos seis que estamos trabajando en esto”.








