Por: Carolina Ayala
Noventa mujeres avanzaron en el proceso Mujeres al Volante en el Transporte Público, una iniciativa de la Alcaldía de Chía que busca ampliar las oportunidades de participación laboral femenina en el sector del transporte. La estrategia, liderada por la Secretaría de Movilidad municipal con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Económico, busca acompañar a las participantes en su preparación para acceder a futuras oportunidades laborales como conductoras.

El proceso recibió 110 hojas de vida de mujeres interesadas en participar. Tras los primeros filtros y entrevistas, 90 aspirantes continuaron en la iniciativa y participaron en un encuentro de bienvenida en el que se presentó la siguiente etapa del proceso. Más allá de la convocatoria, la propuesta plantea un desafío para el municipio. Avanzar en la inclusión de las mujeres en una actividad en la que históricamente han tenido menor representación y generar condiciones que les permitan acceder a oportunidades laborales en el sector. De las hojas de vida a la formación
La selección de las 90 participantes representa un primer avance de la estrategia. Según la información divulgada por la Alcaldía de Chía, las mujeres que superaron los filtros iniciales comenzaron una etapa de formación y acompañamiento orientada a fortalecer sus competencias y prepararlas para posibles oportunidades en el transporte público. La iniciativa busca facilitar el acercamiento de las participantes a este campo laboral, incluso para aquellas que no cuentan con experiencia previa o licencia de conducción. De esta manera, la propuesta pretende ampliar las posibilidades de ingreso a una actividad que suele asociarse principalmente con los hombres.

Sin embargo, el paso de la formación a la contratación será determinante para conocer el alcance real del proyecto. La preparación de las participantes deberá conectarse con oportunidades concretas de empleo y con los requisitos que establezcan las empresas del sector. Hasta el momento, la información pública consultada no permite precisar la duración de la formación, los contenidos específicos, los costos relacionados con la obtención de licencias ni las condiciones definitivas para acceder a una eventual vinculación laboral.
Estos aspectos son importantes para las mujeres que participan en el proceso, pues permiten conocer qué apoyos recibirán, cuáles serán los requisitos para desempeñarse como conductoras y qué posibilidades tendrán de incorporarse al mercado laboral. La estrategia Mujeres al Volante en el Transporte Público se desarrolla en un contexto en el que la participación femenina en actividades relacionadas con la conducción de transporte público continúa enfrentando barreras culturales y laborales.

Durante años, este oficio se ha relacionado principalmente con los hombres. Por ello, promover la participación de las mujeres implica no solo facilitar su preparación, sino también ampliar el reconocimiento de sus capacidades y generar espacios laborales en los que puedan desempeñarse en condiciones adecuadas. En Chía, esta conversación ha tenido espacios de encuentro como el II Foro Mujeres al Volante en el Transporte Público, realizado el 23 de julio de 2026 en el auditorio Zea Mays. Allí se abordaron los avances y desafíos relacionados con la inclusión femenina en el sector de la movilidad.
Este encuentro dio continuidad a las actividades que el municipio había promovido durante 2025 para visibilizar el liderazgo de las mujeres en el transporte y reflexionar sobre las posibilidades de ampliar su participación. La experiencia de La Rolita, la Operadora Distrital de Transporte de Bogotá, también ha sido mencionada como referente en materia de inclusión femenina. No obstante, la información disponible no confirma que esta entidad vaya a contratar a las participantes del proceso desarrollado en Chía.

Aunque 90 mujeres avanzaron en la convocatoria, todavía es necesario conocer cómo se conectará la formación con las oportunidades laborales disponibles. Entre los aspectos que requieren mayor claridad están las empresas que podrían ofrecer vacantes, los requisitos de contratación, los apoyos para obtener las licencias necesarias y las condiciones laborales que tendrían las mujeres que logren vincularse.
Tampoco se cuenta con una cifra pública confirmada sobre cuántas participantes podrían ser contratadas ni con un calendario definitivo de vinculación. Por esta razón, el número de mujeres que continúa en el proceso no debe interpretarse como una cantidad de empleos garantizados. La diferencia entre capacitar a las participantes y facilitar su ingreso efectivo al sector será uno de los principales indicadores para evaluar los resultados de la estrategia.

Además de adquirir conocimientos y cumplir con los requisitos necesarios para conducir, las mujeres necesitan oportunidades laborales que les permitan desarrollar sus capacidades, obtener ingresos y permanecer en el sector. En este sentido, el acompañamiento institucional y la articulación con las empresas de transporte serán fundamentales para que la iniciativa avance más allá de la etapa inicial. Para las mujeres que participan en la estrategia, el acceso a nuevas oportunidades laborales puede representar una alternativa para fortalecer su autonomía económica y ampliar sus posibilidades profesionales.
La iniciativa busca abrir un espacio para que más mujeres consideren la conducción del transporte público como una opción de trabajo y puedan prepararse para ingresar a este campo. No obstante, el impacto del proyecto dependerá de los resultados que se alcancen durante las siguientes etapas. Conocer cuántas participantes completan la formación, qué apoyos reciben y cuántas consiguen vincularse laboralmente permitirá establecer hasta qué punto la estrategia contribuye a reducir las barreras de acceso al sector.

Por ahora, las 90 mujeres que avanzaron en el proceso representan el grupo de participantes que continúa en esta ruta de preparación y acompañamiento. El siguiente paso será conocer con mayor precisión cómo se desarrollará su formación y cuáles serán las oportunidades disponibles al finalizarla. El desafío para Chía será convertir esta iniciativa en oportunidades laborales concretas, de manera que cada vez más mujeres puedan ingresar al transporte público, permanecer en el sector y desarrollar sus proyectos de vida en condiciones dignas.








