FIMA 2026: el escenario donde Colombia construye el futuro de la sostenibilidad

Durante tres días, los pasillos de Corferias se convierten en un punto de encuentro donde convergen la comunidad científica, emprendedores, autoridades ambientales, universidades, organizaciones sociales y ciudadanos que comparten una misma preocupación: cómo responder a los desafíos que impone el cambio climático y construir un modelo de desarrollo más sostenible para Colombia.

Ese es el espíritu de la novena edición de la Feria Internacional del Medio Ambiente (FIMA), un escenario que trasciende la exhibición de productos y tecnologías para convertirse en un espacio de diálogo sobre el presente y el futuro ambiental del país.

En este contexto, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lidera una de las agendas más amplias de la feria a través de la promoción de los negocios verdes, la bioeconomía, la transición energética y la economía circular. Para David Katz, jefe de la Oficina de Negocios Verdes de la cartera ambiental, FIMA representa una oportunidad para acercar estos conceptos a la ciudadanía y demostrar que la sostenibilidad no depende únicamente de las políticas públicas, sino también de las decisiones que toman diariamente consumidores, empresarios e instituciones.

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En entrevista, Katz explicó por qué esta feria se ha consolidado como el principal escenario ambiental de Colombia y uno de los más importantes de América Latina, además de reflexionar sobre el papel que tienen los negocios verdes en la construcción de una economía capaz de enfrentar los efectos del cambio climático y aprovechar de manera responsable la extraordinaria biodiversidad del país.

La Feria Internacional del Medio Ambiente llega este año a su novena edición consolidándose como el mayor encuentro especializado del país en materia ambiental. Durante tres jornadas, empresas, entidades públicas, organizaciones sociales, centros de investigación, universidades y organismos de cooperación internacional presentan proyectos, tecnologías y experiencias que buscan responder a los grandes retos que enfrenta Colombia frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de avanzar hacia un modelo económico más sostenible.

Para David Katz, este espacio representa mucho más que una exposición comercial.

“Esta Feria Internacional del Medio Ambiente, que hoy llega a su novena edición, es un espacio muy importante a nivel latinoamericano porque reúne los principales esfuerzos que existen en materia de innovación, institucionalidad y desarrollo empresarial alrededor de la sostenibilidad”, afirmó.

Mucho más que una feria

Aunque para muchos visitantes FIMA es la oportunidad de conocer nuevas tecnologías ambientales o adquirir productos sostenibles, la apuesta del Ministerio de Ambiente es mucho más amplia.

La feria reúne emprendimientos de negocios verdes, proyectos de transición energética, iniciativas de bioeconomía, experiencias de economía circular y una nutrida agenda académica que permite conocer investigaciones, políticas públicas y casos exitosos desarrollados tanto en Colombia como en otros países.

“Encontramos negocios verdes que le apuestan a la transición energética y a la bioeconomía, pero también es un espacio para informarse sobre los principales debates y desafíos ambientales que tiene Colombia”, explicó Katz.

Ese componente académico convierte a FIMA en un espacio donde el conocimiento científico se acerca a la ciudadanía y donde las discusiones sobre sostenibilidad trascienden el ámbito técnico para convertirse en una conversación abierta entre el Estado, el sector productivo y la sociedad.

Los negocios verdes como motor de una nueva economía

Uno de los ejes centrales de la participación del Ministerio de Ambiente en FIMA son los negocios verdes, una estrategia nacional que impulsa empresas y emprendimientos cuyos procesos productivos generan beneficios ambientales y sociales, al tiempo que fortalecen las economías locales.

Estos negocios abarcan sectores tan diversos como la agricultura sostenible, el ecoturismo, la producción agroecológica, la cosmética natural, el aprovechamiento de residuos, la biotecnología, las energías renovables y los productos derivados de la biodiversidad.

Más que una tendencia de mercado, representan una nueva manera de entender la economía, donde la rentabilidad también incorpora criterios de conservación ambiental, inclusión social y uso responsable de los recursos naturales.

Para Katz, apoyar estos emprendimientos también significa fortalecer la transición hacia un modelo económico resiliente frente a los efectos del cambio climático.

Tres pilares para transformar el país

La agenda académica de FIMA gira alrededor de tres conceptos que hoy orientan buena parte de las políticas ambientales colombianas: la transición energética, la bioeconomía y la economía circular.

La transición energética plantea disminuir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles para avanzar hacia fuentes renovables como la energía solar, eólica o el hidrógeno verde.

La bioeconomía propone aprovechar de manera sostenible la enorme riqueza biológica del país para generar nuevos productos, tecnologías y oportunidades económicas sin deteriorar los ecosistemas.

Mientras tanto, la economía circular busca romper con el modelo tradicional de producir, consumir y desechar, promoviendo la reutilización de materiales, la reparación, el reciclaje y el aprovechamiento de residuos para reducir el impacto ambiental de las actividades humanas.

Estos tres ejes atraviesan la programación de la feria mediante conferencias, paneles y muestras empresariales que evidencian cómo ya se están implementando en diferentes regiones del país.

El Sistema Nacional Ambiental abre sus puertas

Uno de los aspectos que diferencia a FIMA de otros eventos especializados es la presencia de las instituciones que conforman el Sistema Nacional Ambiental (SINA).

En un mismo lugar confluyen el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Nacionales Naturales de Colombia, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP) y otras entidades responsables de la gestión ambiental del país.

Para David Katz, esta articulación permite que la ciudadanía conozca de primera mano las investigaciones, proyectos y políticas públicas que actualmente orientan la gestión ambiental en Colombia.

Además de los espacios institucionales, la programación incluye conferencias, conversatorios y actividades pedagógicas dirigidas a estudiantes, investigadores, empresarios y público general.

El cambio climático exige actuar ahora

Durante la entrevista, David Katz recordó que los efectos del cambio climático ya hacen parte de la vida cotidiana de millones de personas.

El anuncio de un nuevo fenómeno de El Niño, el incremento de las temperaturas registrado en diferentes regiones del mundo y la alteración de los ciclos naturales son señales que evidencian la necesidad de acelerar las acciones de adaptación y mitigación.

“Nadie desconoce que se aproxima un fenómeno de El Niño. Las noticias de Europa muestran temperaturas nunca antes vistas. Todos sentimos que ya no llueve como antes y que el calor tampoco es el mismo”, señaló el funcionario.

Ante este panorama, considera que la sostenibilidad dejó de ser una opción para convertirse en una responsabilidad compartida entre gobiernos, empresas y ciudadanos.

Las decisiones individuales también cuentan

Uno de los mensajes más insistentes del Ministerio de Ambiente durante esta edición de FIMA es que cualquier persona puede aportar a la protección del ambiente desde sus decisiones cotidianas.

Elegir productos provenientes de negocios verdes, apoyar emprendimientos sostenibles, conocer nuevas tecnologías, asistir a espacios de formación ambiental y modificar hábitos de consumo representan acciones que, sumadas, generan impactos positivos sobre los ecosistemas y fortalecen una economía más responsable.

“Podemos apoyarlos viniendo, conociéndolos, inspirándonos y comprando productos que estén alineados con la sostenibilidad”, afirmó Katz.

Una invitación para conocer el futuro ambiental del país

Más que recorrer una feria, visitar FIMA significa acercarse a las iniciativas que hoy están transformando la relación entre desarrollo económico y protección del medio ambiente.

Desde emprendimientos rurales hasta tecnologías de punta; desde proyectos de economía circular hasta investigaciones sobre biodiversidad; desde la acción institucional hasta las experiencias de organizaciones sociales, la feria ofrece una mirada amplia sobre el presente y el futuro de la sostenibilidad en Colombia.

Por ello, el jefe de la Oficina de Negocios Verdes extendió una invitación a toda la ciudadanía para aprovechar este escenario.

“Queremos invitar a todos los ciudadanos a que nos acompañen, disfruten los espacios académicos, conozcan emprendimientos y descubran qué están haciendo las instituciones públicas y la cooperación internacional alrededor de los temas ambientales”, expresó.

En un país reconocido entre los más biodiversos del planeta, escenarios como FIMA demuestran que la construcción de un futuro sostenible requiere mucho más que políticas públicas. Exige conocimiento, innovación, participación ciudadana y la decisión de transformar la manera en que producimos, consumimos y nos relacionamos con el entorno.

Ese es, precisamente, el mensaje que deja la novena edición de la Feria Internacional del Medio Ambiente: la sostenibilidad no es un desafío exclusivo de expertos o instituciones. Es una tarea colectiva que comienza con pequeñas decisiones, pero que solo será posible mediante el compromiso conjunto de toda la sociedad.

| Nota del editor *

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