Para Ricardo Lozano, exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2018-2020), expresidente del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y actual presidente ejecutivo de la Corporación Ambiental Empresarial (CAEM), la respuesta va mucho más allá de las políticas públicas o las grandes inversiones en infraestructura.
Las verdaderas transformaciones, explica, comienzan en las decisiones que toman diariamente los ciudadanos, las familias, los pequeños negocios y las comunidades.
Lozano reflexionó sobre el significado de la sostenibilidad, los desafíos que plantea el nuevo fenómeno de El Niño, la necesidad de fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y el papel que cumplen espacios como FIMA para acercar el conocimiento ambiental a la ciudadanía.
La sostenibilidad empieza en casa
A menudo, las discusiones sobre sostenibilidad parecen estar reservadas para expertos, científicos o autoridades ambientales. Sin embargo, Lozano insiste en que la transformación ambiental más importante ocurre en los hogares, los pequeños comercios y los espacios cotidianos donde se toman decisiones de consumo.
Para él, el lema de esta edición de FIMA busca precisamente transmitir la idea de que todos pueden participar en los cambios que demanda el planeta.
“Sí podemos transformarnos, sí podemos cambiar. Hoy tenemos que pasar de pensamientos negativos a positivos. Esa transición la tenemos que dar”, afirmó durante la entrevista.
Desde su perspectiva, la sostenibilidad no debe entenderse únicamente como una responsabilidad ambiental. También representa una oportunidad para mejorar la eficiencia económica de hogares y negocios.
Ahorrar energía, reducir el consumo de agua, gestionar adecuadamente los residuos y adoptar hábitos más responsables son acciones que no solo disminuyen la presión sobre los ecosistemas, sino que generan beneficios directos para las familias y los emprendedores.
“Estamos pagando el recibo de la luz y el recibo del agua, pero no nos damos cuenta de que podemos ahorrar. Eso es lo que significa la sostenibilidad”, señaló.
Las pequeñas empresas también pueden liderar la transición
Uno de los aspectos que más destaca Lozano es la necesidad de involucrar a las micro, pequeñas y medianas empresas en los procesos de transformación ambiental.
Panaderías, peluquerías, talleres, restaurantes y pequeños comercios consumen diariamente energía y agua, por lo que cualquier mejora en sus prácticas puede traducirse en importantes beneficios ambientales y económicos.
La sostenibilidad, afirma, no es un asunto exclusivo de las grandes industrias. También depende de miles de decisiones adoptadas por pequeños empresarios que constituyen una parte fundamental de la economía nacional.
La transición energética, la gestión eficiente del agua y la reducción de residuos pueden comenzar con cambios sencillos que terminan generando impactos significativos cuando son adoptados de manera masiva.
El fenómeno de El Niño vuelve a poner a prueba al país
Uno de los temas que ocupó buena parte de la conversación fue la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, cuya evolución preocupa a expertos, autoridades y sectores productivos.
Como exdirector del IDEAM, Lozano ha seguido durante décadas el comportamiento de estos eventos climáticos y considera que existe una realidad que ya no admite discusión: los fenómenos extremos son cada vez más frecuentes y más intensos.
“El cambio climático está pasando la factura permanentemente. Cada vez más intenso y cada vez más frecuente”, advirtió.
Aunque en algunas regiones del país todavía predominan jornadas soleadas y temperaturas agradables, el exministro explica que los efectos comienzan a manifestarse de manera silenciosa.
La reducción de los caudales, el descenso en los niveles de las cuencas hidrográficas y la pérdida gradual de humedad en los suelos constituyen señales tempranas que anticipan impactos más severos durante los próximos meses.
“Ya empezaron las cuencas a reducir sus niveles y los suelos empezaron a secarse. Muchos municipios ya presentan problemas de racionamiento cuando apenas está comenzando el fenómeno”, explicó.
Según su análisis, los efectos más fuertes podrían sentirse hacia finales del año y comienzos del siguiente, especialmente si se mantiene la reducción de las precipitaciones proyectada para varias regiones del país.
La resiliencia: la palabra clave frente al cambio climático
Sin embargo, para Lozano la intensidad de los impactos no depende únicamente de la fuerza del fenómeno climático.
También está relacionada con las decisiones que previamente hayan tomado las comunidades, las empresas y las instituciones para prepararse frente a escenarios adversos.
Ese concepto tiene un nombre: resiliencia.
La resiliencia ambiental consiste en la capacidad de anticiparse, adaptarse y recuperarse frente a fenómenos extremos como sequías, inundaciones o cambios en las condiciones climáticas.
Para explicar esta idea, Lozano recurre a un ejemplo cercano: los sistemas agroforestales cafeteros que todavía se conservan en departamentos como Santander, Norte de Santander, Huila y Tolima.
En estos modelos productivos, los cultivos de café conviven con árboles que proporcionan sombra y protección natural.
Gracias a esta cobertura vegetal, los granos soportan mejor las altas temperaturas durante los periodos secos y las lluvias intensas durante los eventos asociados al fenómeno de La Niña.
“Eso es lo que se llama resiliencia. Están preparados para enfrentar esos cambios”, explicó.
Prepararse antes de que llegue la crisis
Para el exministro, la principal enseñanza que dejan los fenómenos climáticos extremos es que la preparación debe comenzar mucho antes de que aparezcan las emergencias.
Durante los últimos años, distintas iniciativas impulsadas desde la Corporación Ambiental Empresarial han trabajado precisamente en ese propósito.
Uno de los ejemplos mencionados por Lozano corresponde a proyectos desarrollados con pequeños hoteles y emprendimientos turísticos en regiones como Chocó, Santander y Cundinamarca.
A través de estas intervenciones se promovió la instalación de sistemas de aprovechamiento de aguas lluvias, tecnologías de almacenamiento hídrico, paneles solares y otras herramientas orientadas a reducir la vulnerabilidad frente a sequías o interrupciones en el suministro energético.
La lógica es sencilla: quienes se preparan con anticipación enfrentan mejor los periodos de escasez.
¿Existe riesgo de racionamiento energético?
Uno de los debates que ha cobrado fuerza en los últimos meses está relacionado con la posibilidad de que Colombia enfrente restricciones energéticas si las condiciones climáticas reducen significativamente la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica.
Aunque evita realizar afirmaciones categóricas, Lozano considera que las autoridades deben actuar con prudencia y adoptar medidas preventivas para administrar adecuadamente los recursos disponibles.
La operación de embalses, sistemas de abastecimiento y redes energéticas requiere anticiparse a escenarios de menor oferta hídrica y ajustar la demanda para minimizar riesgos.
Desde su perspectiva, la clave está en combinar una gestión responsable de los recursos con una ciudadanía consciente de la necesidad de reducir consumos innecesarios.
La sostenibilidad no tiene color político
La entrevista también permitió reflexionar sobre los avances y desafíos de la gestión ambiental en Colombia durante los últimos años.
Al preguntarle por el balance ambiental del gobierno que está próximo a finalizar, Lozano evitó realizar juicios absolutos.
Considera que cada administración establece prioridades diferentes y que los resultados deben analizarse desde esa perspectiva.
Destacó iniciativas relacionadas con biodiversidad, fortalecimiento comunitario, turismo sostenible y proyectos de adaptación climática desarrollados en distintas regiones del país.
Sin embargo, más allá de las diferencias entre gobiernos, insiste en que la sostenibilidad debe mantenerse como una política de largo plazo.
“En los temas de sostenibilidad no existe partido político ni color frente a lo que significa esa transformación”, afirmó.
La ciencia debe trascender los gobiernos
Después de más de tres décadas trabajando en temas ambientales desde distintos roles institucionales, Lozano considera que uno de los mayores desafíos del país consiste en garantizar la continuidad del conocimiento técnico y científico.
Las investigaciones sobre clima, biodiversidad, recursos hídricos y ecosistemas requieren procesos de largo plazo que no pueden interrumpirse cada vez que cambia una administración.
Por ello insiste en la necesidad de fortalecer la investigación, consolidar sistemas de información ambiental y garantizar que los datos científicos continúen orientando la toma de decisiones públicas.
“La ciencia y el conocimiento no tienen partido político. Lo importante es que permanezcan y se transmitan de gobierno a gobierno”, sostuvo.
FIMA como espacio para construir consensos
Precisamente por esa razón, considera que escenarios como la Feria Internacional del Medio Ambiente adquieren una relevancia especial.
La feria reúne instituciones públicas, empresas, universidades, organizaciones sociales, comunidades y ciudadanos alrededor de una agenda común: construir soluciones para los desafíos ambientales del país.
En un contexto donde los debates públicos suelen estar marcados por la polarización, FIMA demuestra que existen temas capaces de convocar a actores diversos alrededor de objetivos compartidos.
La protección del agua, la adaptación al cambio climático, la transición energética, la economía circular y la conservación de la biodiversidad son algunos de ellos.
Por eso, para Ricardo Lozano, el lema de esta edición resume una realidad fundamental: las transiciones que necesita Colombia solo serán posibles si se construyen colectivamente.
Y esa transformación comienza mucho antes de las grandes decisiones gubernamentales. Empieza cuando cada ciudadano comprende que cuidar el agua, ahorrar energía, reducir residuos y prepararse para los cambios climáticos no es únicamente una responsabilidad ambiental, sino una inversión en el bienestar de las generaciones presentes y futuras.








