Por: Juan David Quevedo
En una ciudad donde las jornadas laborales son extensas y el tráfico y la sobrecarga de información forman parte de la rutina diaria, han comenzado a surgir espacios enfocados en el bienestar y la desconexión mental. Uno de ellos es Gravedad Cero, un centro especializado en terapia de flotación que recientemente abrió una nueva sede en Bogotá y que basa su experiencia en el aislamiento sensorial como herramienta para favorecer la relajación física y mental.
Durante un recorrido por las instalaciones, el equipo del centro explicó que la terapia se realiza dentro de tanques de flotación con aproximadamente 25 centímetros de agua saturada con sales de Epsom y una temperatura cercana a la de la piel. Esta combinación permite que el cuerpo flote sin esfuerzo mientras se reducen al mínimo los estímulos externos como la luz y el sonido. Según Carolina Santos, cofundadora de Gravedad Cero, el objetivo es ofrecer un entorno donde las personas puedan desconectarse de las exigencias cotidianas y concentrarse únicamente en su propio estado físico y mental.

La iniciativa nació hace más de una década tras la experiencia personal de sus fundadores con este tipo de tecnología, desarrollada originalmente en Estados Unidos durante el siglo pasado. Lo que comenzó con un tanque importado, evolucionó hasta el diseño y fabricación de equipos propios en Colombia, proceso que permitió consolidar la empresa y ampliar su operación con una segunda sede en la capital.
De acuerdo con la información suministrada por el centro, la técnica empleada corresponde al método REST (Restricted Environmental Stimulation Technique), un sistema de aislamiento sensorial que busca disminuir la carga de estímulos sobre el organismo. Está misma señala que este procedimiento hace parte de investigaciones relacionadas con el manejo del estrés y que el protocolo desarrollado por Gravedad Cero se estructura en tres etapas: reconocimiento, liberación y redirección, orientadas a facilitar procesos de relajación y concentración.

Durante la entrevista, Santos explicó que gran parte de los usuarios llegan por cuadros de estrés laboral, tensión muscular o ansiedad. También indicó que profesionales de distintas áreas de la salud remiten pacientes para complementar procesos de recuperación, aunque aclaró que cada caso debe contar con la valoración correspondiente y que la terapia no reemplaza tratamientos médicos.
El recorrido permitió conocer otros elementos que hacen parte de la experiencia, como los espacios de inducción, las zonas privadas de flotación y un área de meditación donde los asistentes pueden permanecer algunos minutos después de finalizar la sesión. Allí también se invita a quienes lo deseen a escribir o dibujar las sensaciones que experimentaron durante la práctica, como parte del cierre del proceso.
Para sus fundadores, el crecimiento de este tipo de iniciativas responde a una mayor búsqueda de herramientas enfocadas en el bienestar y la prevención. Esa visión plantea que la denominada economía del bienestar continúa expandiéndose a nivel internacional, impulsando el desarrollo de nuevas alternativas orientadas al manejo del estrés y al cuidado de la salud mental.








