Javier García, en ese momento director de Repertorio y Artistas de Discos Fuentes adquirió por unos cuantos soles el disco de 45 revoluciones.  Le gustó y cuando regresó a Medellín se encontró con Enrique “Kiko” Contreras quien le soltó una frase que le pareció disparatada: “No tengo repertorio para Pastor López”. “No jodás”, le contestó Javier y de inmediato comenzaron a escuchar temas, pero le tenía una gran sorpresa: “Las Limeñas”.

A Javier le gustaba la canción y le sugirió al arreglista, ponerle más velocidad y cambiarle “Limeñas” por “caleñas”. Al fin y al cabo, en ese momento las muchachas de la capital del Valle del Cauca eran sinónimo de las más espectaculares reinas de belleza y todo el mundo vivía enamorado de ellas. Entonces el trueque gustó: “Tantas caleñas tan lindas que hay/ y yo no sé a quien mirar/ tanta guapita para besar/ y yo no sé a quién llamar”.

Pero lo más agradable venía después: “Las caleñas con su caminar me hacen delirar/ son rosas de un jardín de amor que alguien plantó/ las caleñas con su caminar me hacen delirar/ son rosas de un jardín de amor que alguien plantó”.

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Las grabaciones del disco de Pastor López se hicieron en Maracaibo, su tierra natal y le fueron llegando a Javier una a una. Entre ellas, desde luego, “Las caleñas”. “Era como abril o mayo y yo me quedé con la cinta, la guardé, pero cada dos o tres días la escuchaba y me fascinaba esa descarga de percusión. Esto tendrá que ser un hit, me decía. Yo siempre seguía la frase de don Antonio Fuentes: “los éxitos hay que guardarlos” y en noviembre de 1979, lanzamos un sencillo y se convirtió de inmediato en el éxito de la Feria de Cali de ese año”, recuerda ahora Javier con orgullo.

Walter León, el compositor peruano del tema, no puso objeción por el cambio de “Limeñas” por “Caleñas”. Nunca protestó. Le fascinó la versión hecha por Pastor López.

Walter es uno de los más prolíficos compositores peruanos. Es, además, un excelso guitarrista y por aquellos años dirigía el grupo “Los Ilusionistas” con el cual grabó canciones como “La Colegiala” –famosa también con Rodolfo Aicardi y 20 artistas más–, “Celosa”, “Bajo el puente”, “Señor locutor”, “El comerciante”, “Sólo en la ciudad”, “Tú eres la mujer”, “La chica de mi amor”, “Flor de un día”, “Profesora”, “Enfermera”, “La olvidaré”, “Trago amargo”, “Botellita de ron” y decenas más, pero desde luego “Las limeñas”.

En Colombia no sólo Santiago de Cali se gozó a “Las caleñas” sino que se convirtió en un himno nacional para los vallecaucanos que estaban admirados de cómo Pastor López quería a sus coterráneas. Pastor nunca comentó que él hubiera compuesto la canción, sino que era de Walter León. En todas sus presentaciones es uno de los temas obligados para cantar.

En Santiago de Cali, en discotecas de la época como Honka Monka, el Grill San Nicolás, Aretama, Juanchito, Pedregal, La Terraza del Belalcázar, La Terraza de Salomia y Marcia los bailadores sacaban pareja cuando escuchaban “Las Caleñas”.

La popular caseta “Matecaña” se llenó de lado a lado cuando “el indio” Pastor llegó con el tema a la ciudad.

Javier García nunca vio una presentación en vivo de Pastor López. Se lo encontraba en Discos Fuentes, charlaban en pasillos, pero nunca se gozó una parranda con el “indio”. Ahora lo vuelve a escuchar en su solaz.

“Una vez estaba en un hotel en Santiago de Chile y había un grupo tocando “Las caleñas” y yo decía: “¡Qué tipos sin imaginación! ¿Por qué no cambian la palabrita por “Las chilenas”?”, comenta ahora Javier.

Nota del editor: este artículo fue publicado por primera vez el 26 de diciembre de 2018.