Fotografía: Carlos Bernate

Por: Ashley Díaz Caipa

Junto con él viaja Héctor Enrique Martínez Pineda un hombre adulto que viste la mayoría del tiempo totalmente de negro, con un chaleco gris que tiene en su lado derecho estampas de todos los países hispanos, en su bolsillo una pequeña nota pegada que dice “Derechos humanos”, su cabello totalmente despeinado de color negro, posee una barba gris y sus ojos son totalmente cafés que reflejan su cansancio y dolor. Héctor fue víctima de la Policía Nacional de Colombia que asesinó a su hijo el 26 de mayo de 2012 convirtiéndolo en un falso positivo en Cali. Durante esa época Héctor se encontraba amenazado, así que tuvo que viajar a  Bogotá puesto que toda su vida, incluso antes del asesinato de su hijo, ha sido un defensor de los derechos humanos y activista. 

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Aquella noche del 26 de mayo Héctor se encontraba en Bogotá cuando recibió una llamada de una de sus vecinas entre llantos y gritos, exclamaba una y otra vez -Asesinaron a junior – como le apodaban sus amigos. Héctor se quedó totalmente paralizado, su mirada se nubló por completo y sentía que su vida ya no tenía ningún sentido. Así que viajó de inmediato a Cali guardando las esperanzas de que la noticia fuera mentira, al llegar le costó entender que su hijo fue asesinado, desde ese momento por su propia cuenta decide investigar cómo le quitaron la vida a su hijo:

-“A las nueve de la noche mi hijo estaba con sus amigos de la escuela en la esquina de la casa, donde llegan dos agentes del barrio Vergel”-  según los testigo del barrio y de la gente que se encontraba en ese momento, describen que los Policías llegaron disparando, así que junior junto a sus compañeros, corrieron asustados buscando un sitio en donde esconderse, los agentes le impactan una de las balas a Héctor Fabián Martínez Reyes en su pie izquierdo, el cae arrodillado, los policías se dirigen a él y lo cogen a patadas, una vecina corre para detenerlos  ya que conocía a “junior”, uno de los agentes la empujó mientras el otro le pegó un balazo en el cuello.

El informe que presentaron los agente de la Policía Nacional explicaba que a junior lo habían matado porque hacía parte de una pandilla, en el hospital el cuerpo aparece con un revólver en su mano derecha, se lo entregan al CTI confirmando que él lo había disparó tres veces, el CTI le toma prueba atómica de residuos de pólvora la cual sale negativa. Desde ese momento Héctor igual que Antonio dedica su vida a visibilizar los falsos positivos, pidiendo una verdad y una justicia a pesar que los dos ya han sufrido de atentados y varias amenazas. Los dos  define su vida en una pregunta ¿usted que haría por su hijo?

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La cara oculta
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Otro relato que retrata la tragedia de los falsos positivos y el asesinato de quien se niega a cometerlos, contado por Ashley Díaz Caipa
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