A ver si nos entendemos, es una obra de Elizabeth Castillo. Foto: Tatiana Slamanca, Datéate

Por Tatiana Salamanca

Elizabeth Castillo es una reconocida abogada, consultora en temas de derechos sexuales y reproductivos y activista LGBT manizaleña. A comienzos del año 2018 falleció una de sus amigas más queridas, motivo por el cual decide renunciar a su trabajo y dedicarse a dos proyectos que tenía entre el tintero. El primero, terminar de escribir su libro “No somos etc.: 20 años de historia del movimiento LGTB en Colombia” y, segundo, escribir un guion a partir del conocimiento del estudio del tema y de experiencias personales donde, a partir de la comedia, se pudiera develar lo absurdo que suena “los gays quieren homosexualizar a todo el mundo”.

Datéate: ¿Cómo surge la idea de escribir “A ver si nos entendemos”?
Elizabeth Castillo: Desde siempre pensé que la obra sería un stand up comedy tradicional, luego de tomar clases con Gonzalo Valderrama,  entendí perfectamente que lo que iba a hacer no era eso. Durante 5 o 6 años en diferentes tiempos estuve escribiendo, pero después de renunciar a mi trabajo me tocó igual, volver a coger todo y volverlo a armonizar para actualizar temas, porque estos temas se actualizan todo el tiempo. “A ver si nos entendemos” era una idea que tenía de cambiar el formato, la manera de hablar de los temas que siempre he hablado, pero aportándole a hacerlo desde otro lugar. Fue durísimo escribir porque yo no sé escribir teatro, yo soy investigadora, pero la vida es maravillosa, apareció Carolina Mejía, dramaturga y directora de teatro, quien me ayudó a armar la partitura, que el dialogo quedara fluido y todos los elementos teatrales estuvieran.

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¿Por qué contarla a través de la comedia?
Algo que tengo claro es que yo no soy chistosa, soy divertida y entretenida y eso me ayudó a entender que mediante el stand up comedy tradicional no lo iba a ser porque yo no sirvo para eso. El humor y la risa es una estrategia pedagogía potente y transforma un montón, cuando tú logras que la gente se ría, el mensaje entra. Es una obra de hora y quince minutos donde en la puesta en escena únicamente soy yo acompañada de ciertos elementos. Esto es una obra de teatro, pero en primer lugar una herramienta de transformación cultural.

Es la primera vez que incursiona en el teatro ¿cómo ha sido esa experiencia?
Durante 5 meses realizamos el montaje de esta obra. Esta experiencia ha sido muy retadora, por ejemplo, aprenderme el guion. Yo jamás me aprendía nada de memoria, la última vez que lo hice creo que fue en el colegio, entonces, aprender esto fue retador porque siempre sale distinto el diálogo, pero en esencia, el mensaje se mantiene. En ocasiones a media noche me despertaba recitando el guion.

¿Cómo ha sido la aceptación del público frente a la obra?

Yo me esperaba que la gente se riera si yo misma me reía ensayando. Eso lo tenía claro. Yo me esperaba que alguien viniera y no le gustara, no lo disfrutara y me mirara feo. Pero lo que jamás esperé es que la gente llorara, o sea, que se conmoviera al punto de las lágrimas y realmente eso ha sido muy emocionante, me siento profundamente privilegiada.

¿Cuándo se planteó este proyecto a qué público quería llegar especialmente?
Mi apuesta no era para gente homosexual, feminista, académicos del género y de diversidad sexual. Esto está pensando para gente común y corriente, que necesita entender estos temas de manera común y corriente, y la mejor forma de mostrárselo común y corriente es a partir de la experiencia.

En conversaciones a través de redes sociales o en las calles se escucha decir “ellos quieren homosexualizar a todo el mundo” ¿cómo desde su obra demuestra que esto no es así?

El resultado final de “A ver si nos entendemos” va a permitir que la gente vea por comparación lo que de verdad está diciendo, porque primero son afirmaciones infundadas, son afirmaciones muy mal intencionadas, son afirmaciones realizadas por personas que están haciendo una mezcla peligrosísima; pero peligrosa a decir no más para cualquier sistema social, y es mezclar política con religión. Lo que estoy logrando con esta obra, es mostrar lo ridículo de estas cosas y lo absurdo que hay detrás de estas afirmaciones sobre “los homosexuales quieren conquistar al mundo” y confrontar a la gente frente a este tema, desde la risa sin juzgar.

Para dejar claro, los homosexuales no desean homosexualizar al mundo entonces, ¿qué quieren?

Yo de homosexual digo: por favor, no me interesa, que jartera, (…) al contrario, si lo lindo del mundo es que somos distintos, diversos. La comunidad LGBT lo que busca es tener los mismos derechos que todo ser humano y qué por el hecho de “ser diferente” no puede ser “excusa” para tener derechos diferentes. Ni más ni menos derechos, los mismos, que se llamen igual y ejercerlos igual, y eso es lo que hemos venido logrando que por lo menos en la norma estemos en igualdad de condiciones. Y eso le apuesta “A ver si nos entendemos” a ese cambio cultural, que la gente sepa de qué estamos hablando, por ejemplo, que hay detrás de la intención de conseguir el derecho al matrimonio; nosotros no queremos destrozar a la familia, lo que hay de fondo es que una persona se enamora de otra y quieren casarse, y necesitan legalizarlo, y esa es la historia que hay detrás y punto. ¿Y por qué queremos adoptar? Pues porque tenemos hijos y están en inequidad de derechos con los otros niños y niñas del país y no hay derecho que eso suceda.

¿Por qué ir a ver en Casa Ensamble “A ver sí nos entendemos”?

Lo interesante de esta, en primer lugar, es que se van a reír, prometido, prometido, y después de haberse reído salga con algún aprendizaje y con la convicción absoluta de que saldrá tan heterosexual como entró. Me gusta decir esto porque la gente piensa que la homosexualidad se pega.

¿Cuándo y dónde?

Fecha: 9 de Febrero al 17 de marzo.

Dónde: Casa E- Sala Buenaventura.

Funciones: sábados y domingos.

Hora: 5:00 pm.
Boleta: General $45.000 / Estudiante $25.000.

Y esto es lo que opina los espectadores frente a la obra:

“Me parece que esta obra es importante porque invita a la reflexión a cerca de igualar pesos y cargas, en que a pesar de que pensamos diferente, debemos tener los mismos derechos”. Sandra, 37 años.

“Es una obra excelente. Deberíamos amarnos y aceptarnos tal cual somos. Me quedo con una frase de la obra: La gran diferencia entre hijos biológicos e hijos adoptados es que un hijo adoptado siempre será deseado” Johana, 22 años.

“Me encantó, fue una obra hermosísima” Rut, 72 años.

“Me reí muchísimo, sobre todo por esa loca idea que tiene la gente sobre que los homosexuales quieren colonizar a los heterosexuales” Cristian, 23 años.

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