Por: Jenny Paola Cuellar
En medio del movimiento constante de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, un conversatorio logró detener el ritmo de la jornada para dar paso a una reflexión más profunda sobre la literatura como herramienta para entender la realidad social del país.
Durante la FILBo 2026, se llevó a cabo un conversatorio en el que el autor no solo presentó su obra, sino que compartió con el público experiencias personales que dieron origen a su escritura. A través de relatos cercanos, narró vivencias que marcaron su relación con las historias que hoy lleva al papel, generando un espacio de diálogo más íntimo y participativo.
El ambiente en la FILBo estuvo marcado por la diversidad de voces, libros y experiencias que convergen en un mismo lugar. Sin embargo, este encuentro se diferenció por su tono reflexivo, donde la literatura dejó de ser únicamente texto para convertirse en memoria viva.

Fuente: Archivo personal.
En diálogo con la moderadora, el autor abordó temas como la identidad, la memoria y las narrativas que permiten comprender distintos contextos sociales. Más allá del análisis académico, sus intervenciones estuvieron atravesadas por historias reales, por encuentros con personas y situaciones que inspiraron los relatos del libro.
El público, atento y participativo, acompañó el conversatorio no solo como espectador, sino como parte del intercambio. Las preguntas que surgieron evidenciaron el interés por comprender cómo estas historias se conectan con la realidad actual del país.
Uno de los ejes centrales fue el libro Mulatos, cuya presencia no solo marcó el desarrollo de la conversación, sino que sirvió como punto de partida para hablar de experiencias humanas que, aunque individuales, reflejan problemáticas colectivas.
A lo largo del encuentro, quedó claro que la literatura no se limita a narrar hechos, sino que permite reconstruir memorias, visibilizar realidades y generar preguntas sobre el entorno social.
Así, la FILBo 2026 se consolida como un escenario donde la literatura no solo se lee, sino que se escucha, se siente y se convierte en un espacio de encuentro entre historias, experiencias y reflexiones sobre el país.








